El colangiocarcinoma es un tipo de cáncer que aparece en los estrechos tubos (las vías biliares) que transportan el líquido digestivo conocido como bilis. Las vías biliares conectan el hígado con la vesícula biliar y con el intestino delgado. Esta enfermedad, también conocida como cáncer de las vías biliares, es un tipo de cáncer poco frecuente que se da principalmente en las personas mayores de 50 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
Los médicos clasifican el colangiocarcinoma en diferentes tipos según la parte de las vías biliares donde se manifieste:
-El colangiocarcinoma intrahepático se manifiesta en el tramo de las vías biliares que se ubica dentro del hígado y, algunas veces, se clasifica como un tipo de cáncer de hígado.
-El colangiocarcinoma hiliar se produce justo en el tramo de las vías biliares que se encuentra a la salida del hígado. Este tipo de cáncer también se conoce como colangiocarcinoma perihiliar.
-El colangiocarcinoma distal se manifiesta en el tramo de las vías biliares que está más cerca del intestino delgado.
-El colangiocarcinoma es un tipo de tumor que es muy difícil de tratar.
La duración de este proceso en adultos depende del tipo de cáncer y oscila entre meses y décadas. En el caso de los niños, todo este proceso se produce con mayor rapidez, pudiendo incluso durar solo unos meses. Esto se debe a que las células que constituyen los tumores en la infancia son células más inmaduras, que se dividen y multiplican con mayor rapidez que las que constituyen los cánceres del adulto.
Etapa 0
Lo primero que ocurre son los cambios celulares que dotan a las células de las características de malignidad, es decir, de multiplicación descontrolada y capacidad de invasión. Es la etapa más larga de la enfermedad y se denomina fase de inducción. En ningún caso es diagnosticable ni produce sintomatología. Esta fase puede durar hasta 30 años.
Etapa IA
La segunda etapa se denomina fase in situ. Se caracteriza por la existencia de la lesión cancerosa microscópica localizada en el tejido donde se ha originado. En los adultos suele durar entre 5 y 10 años, dependiendo del tipo de cáncer.
Tampoco aparecen síntomas o molestias en el paciente. En determinados casos como en el cáncer de mama, cuello uterino o colon, la enfermedad se puede diagnosticar en esta fase mediante técnicas que permiten su detección precoz.
Etapa IIA
Posteriormente, la lesión comienza a extenderse fuera de su localización de origen e invade tejidos u órganos adyacentes. Se llama fase de invasión local. En la edad adulta dura entre 1 y 5 años. La aparición de síntomas de la enfermedad depende del tipo de cáncer, de su crecimiento y de su localización.
Metástasis
Por último, la enfermedad se disemina fuera de su lugar de origen, aparecen lesiones tumorales a distancia denominadas metástasis. Es la etapa de invasión a distancia. La sintomatología que presenta el paciente suele ser compleja. Depende del tipo de tumor, de la localización y extensión de las metástasis.
Etapa IV: Fase terminal
La enfermedad oncológica es avanzada, progresiva e irreversible (incurable). No responde a los tratamientos empleados habitualmente. Se acompaña de múltiples síntomas que provocan gran malestar en el enfermo disminuyendo su calidad de vida y la de la familia.
El colangiocarcinoma se produce cuando las células de las vías biliares presentan cambios (mutaciones) en el ADN, es decir, el material que proporciona instrucciones para cada proceso químico del cuerpo.
Las mutaciones del ADN producen cambios en las instrucciones. Un resultado es que las células pueden empezar a crecer fuera de control y, finalmente, formar un tumor, una masa de células cancerosas. No se sabe con certeza cuál es la causa de las mutaciones genéticas que provocan cáncer.
Factores de riesgo
Los factores que pueden aumentar los riesgos de padecer colangiocarcinoma comprenden:
Colangitis esclerosante primaria. Esta enfermedad causa el endurecimiento y la cicatrización de las vías biliares.
Enfermedad hepática crónica. La formación de cicatrices en el hígado causada por antecedentes de enfermedad hepática crónica aumenta el riesgo de colangiocarcinoma.
Problemas en las vías biliares presentes en el nacimiento. Las personas que nacen con un quiste del colédoco, que produce vías biliares dilatadas e irregulares, tienen un mayor riesgo de colangiocarcinoma.
Un parásito en el hígado. En zonas del sudeste asiático, el colangiocarcinoma está relacionado con una infección por parásitos trematodos hepáticos, que puede ocurrir por comer pescado crudo o sin cocción suficiente.
Edad avanzada. El colangiocarcinoma se presenta con mayor frecuencia en adultos de más de 50 años.
Tabaquismo. El tabaquismo está vinculado con un mayor riesgo de tener colangiocarcinoma.
-Infección.
-Insuficiencia hepática.
-Diseminación (metástasis) del tumor a otros órganos.
Si el médico sospecha que tienes colangiocarcinoma, te puede realizar una de las siguientes pruebas o más:
-Análisis de función hepática. Los análisis de sangre para medir la función hepática pueden indicarle al médico qué es lo que causa tus signos y síntomas.
-Prueba de marcadores tumorales. Comprobar el nivel del antígeno 19-9 relacionado con el cáncer en la sangre puede darle al médico indicios adicionales sobre el diagnóstico. El antígeno 19-9 es una proteína producida en exceso por las células cancerosas en casos de cáncer de vías biliares.
Sin embargo, un nivel alto del antígeno 19-9 en la sangre no significa que tienes cáncer de vías biliares. Este resultado también puede darse con otras enfermedades de las vías biliares, como la inflamación y la obstrucción de las vías biliares.
-Un examen de las vías biliares con una cámara pequeña. Durante la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, un tubo delgado equipado con una cámara diminuta se pasa por la garganta y a través del tubo digestivo hasta llegar al intestino delgado. La cámara se utiliza para examinar la zona donde las vías biliares se unen al intestino delgado. El médico también puede utilizar este procedimiento para inyectar un tinte en las vías biliares a fin de visualizarlas mejor en las pruebas de diagnóstico por imágenes.
-Pruebas de diagnóstico por imágenes. Las pruebas de diagnóstico por imágenes pueden ayudar al médico a detectar anomalías en los órganos internos que podrían indicar la presencia de colangiocarcinoma. Las técnicas que se usan para diagnosticar cáncer de las vías biliares comprenden exploraciones por tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM) en combinación con colangiopancreatografía por resonancia magnética. La colangiopancreatografía por resonancia magnética se está usando cada vez más como alternativa no invasiva a la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica. Ofrece imágenes tridimensionales sin la necesidad de utilizar un tinte para mejorar las imágenes.
-Un procedimiento para tomar una muestra de tejido para análisis. Una biopsia es un procedimiento mediante el cual se extrae una muestra pequeña de tejido para analizarla con un microscopio.
Si la zona sospechosa se encuentra muy cerca de donde las vías biliares se unen al intestino delgado, el médico puede tomar una muestra para biopsia durante una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica. Si la zona sospechosa se encuentra dentro o cerca del hígado, el médico puede tomar una muestra para biopsia insertando una aguja larga en la piel hasta llegar a la zona afectada (aspiración con aguja fina). Puede utilizar una prueba de diagnóstico por imágenes, como una ecografía endoscópica o una exploración por tomografía computarizada (TC), para guiar la aguja hasta la zona exacta.
La manera en la que el médico tome la muestra para biopsia puede influir en las opciones de tratamiento que tengas disponibles más adelante. Por ejemplo, si se toma una muestra para biopsia del cáncer de las vías biliares mediante aspiración con aguja fina, no podrás ser candidato para un trasplante de hígado. No dudes en preguntar acerca de la experiencia del médico en el diagnóstico del colangiocarcinoma. Si tienes dudas, busca una segunda opinión.
Si el médico confirma el diagnóstico de colangiocarcinoma, intentará determinar el grado (estadio) del cáncer. Con frecuencia, esto implica pruebas de diagnóstico por imágenes adicionales. El estadio del cáncer ayuda a determinar el pronóstico y las opciones de tratamiento.
Los tratamientos del colangiocarcinoma (cáncer de las vías biliares) pueden comprender lo siguiente:
Cirugía. En la medida de lo posible, los médicos intentan extirpar la mayor cantidad del cáncer que sea posible. En el caso de los tipos de cáncer de las vías biliares muy pequeños, se extirpa parte de la vía biliar y se unen los extremos del corte. En los tipos de cáncer de las vías biliares más avanzados, también es posible que se extirpen el tejido hepático cercano, el tejido del páncreas o los ganglios linfáticos.
Trasplante de hígado. En ciertos casos, ante un diagnóstico de colangiocarcinoma hiliar, puede evaluarse la posibilidad de realizar una cirugía para extirpar el hígado y reemplazarlo con el de un donante (trasplante de hígado). Si bien el trasplante de hígado permite curar el colangiocarcinoma hiliar en muchos casos, también existe el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer después del trasplante.
Quimioterapia. La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir las células cancerosas. Se puede aplicar quimioterapia antes de un trasplante de hígado. También puede ser una opción para las personas con colangiocarcinoma en estado avanzado, para ayudar a retrasar el avance de la enfermedad y aliviar los signos y síntomas.
Radioterapia. La radioterapia utiliza fuentes de alta energía, como fotones (rayos X) y protones, para dañar o destruir las células cancerosas. La radioterapia puede aplicarse con una máquina que dirige haces de radiación al cuerpo (radiación de haces externos). O bien, se puede aplicar mediante la colocación de material radioactivo en el organismo, cerca del sitio donde está localizado el cáncer (braquirradioterapia).
Terapia fotodinámica. En la terapia fotodinámica, se inyecta en una vena una sustancia química fotosensible, que se acumula en las células cancerosas de crecimiento rápido. La luz láser dirigida al cáncer produce una reacción química en las células cancerosas y las destruye. En general, se necesitan varias sesiones de tratamiento. La terapia fotodinámica puede ayudar a aliviar los signos y síntomas, y también puede disminuir la velocidad de crecimiento del cáncer. Tendrás que evitar la exposición al sol después de las sesiones de tratamiento.
Drenaje biliar. El drenaje biliar es un procedimiento que se emplea para restablecer el flujo de la bilis. Puede consistir en una cirugía de bypass para redirigir la bilis por alrededor del cáncer o en la colocación de stents para mantener abiertas las vías biliares afectadas por el cáncer. El drenaje biliar ayuda a aliviar los signos y síntomas del colangiocarcinoma.
Dado que el colangiocarcinoma es un tipo de tumor muy difícil de tratar, no dudes en preguntar acerca de la experiencia del médico en el tratamiento de esta enfermedad. Si tienes dudas, busca una segunda opinión.
No existe una manera de prevenir el colangiocarcinoma (cáncer de las vías biliares). Sin embargo, puedes reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad si haces lo siguiente:
Dejar de fumar. El tabaquismo está vinculado con un mayor riesgo de tener colangiocarcinoma. Si fumas, deja de hacerlo. Si has intentado dejar de fumar y no lo has logrado, consulta con tu médico acerca de estrategias para ayudarte a dejar de fumar.
Disminuir el riesgo de sufrir enfermedades hepáticas. Las enfermedades hepáticas crónicas están vinculadas con un mayor riesgo de tener colangiocarcinoma. Algunas de las causas de las enfermedades hepáticas no pueden prevenirse, pero otras sí. Haz todo lo posible para cuidar tu salud hepática.
Por ejemplo, para disminuir el riesgo de sufrir inflamación hepática (cirrosis), toma alcohol con moderación, pero lo mejor es directamente no tomarlo. Mantén un peso saludable. Si trabajas con sustancias químicas, sigue las instrucciones de seguridad que figuran en los envases.
Un estudio publicado en el 2016 demostró que el uso de la aspirina puede ayudar a disminuir el riesgo de tener colangiocarcinoma. El estudio analizó información de 4800 personas. Se necesitan más estudios para asegurar que el uso de la aspirina a largo plazo sea seguro para la prevención del cáncer.
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