Se denomina cáncer de pulmón al crecimiento anormal de las células del tejido pulmonar y existen dos tipos principales: el cáncer de células pequeñas o microcítico y el cáncer de células no pequeñas (no microcítico o broncogénico).
El cáncer de pulmón es el responsable de los mayores índices de mortalidad a escala mundial. Es la primera causa de mortalidad por cáncer en el varón y la tercera, después del de colon y mama, en la mujer.
En la actualidad es el cáncer más frecuente respecto a la incidencia, con 1.040.000 casos nuevos cada año, lo que significa el 12,8% de los cánceres en todo el mundo.
El tabaquismo causa la mayoría de los casos de cáncer de pulmón, tanto en fumadores directos como en el humo de segunda mano. Sin embargo, el cáncer de pulmón también se presenta en personas que nunca fumaron y en quienes nunca tuvieron una exposición prolongada al humo de segunda mano. En esos casos, tal vez, no haya una causa evidente del cáncer de pulmón.
De qué manera el tabaquismo provoca cáncer de pulmón
Los médicos creen que el tabaco provoca cáncer de pulmón al dañar las células que recubren los pulmones. Cuando inhalas el humo del cigarrillo, que está lleno de sustancias que producen cáncer (carcinógenos), se producen alteraciones en el tejido del pulmón casi de inmediato.
Al principio, el organismo puede reparar ese daño. No obstante, con cada exposición reiterada, las células normales que recubren los pulmones presentan un daño cada vez mayor. Con el tiempo, ese daño hace que las células comiencen a actuar de manera anormal y, finalmente, se puede producir el cáncer.
Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Algunos factores se pueden controlar, por ejemplo, dejar de fumar. Sin embargo, otros factores no se pueden controlar, como los antecedentes familiares.
El cáncer de pulmón puede causar complicaciones, tales como:
La acumulación de líquido en el tórax puede provocar falta de aire. Hay tratamientos disponibles para drenar el líquido del tórax y reducir el riesgo de que vuelva a ocurrir un derrame pleural.
Análisis de personas sanas para detectar cáncer de pulmón
Las personas con un riesgo más elevado de tener cáncer de pulmón pueden considerar someterse a pruebas de detección del cáncer mediante tomografías computarizadas de dosis baja. La prueba de detección del cáncer de pulmón suele ofrecerse a personas de 55 años o más que fumaron mucho durante varios años y, por lo demás, son sanas.
Habla con el médico sobre tu riesgo de padecer cáncer de pulmón. Juntos podrán decidir si la prueba de detección del cáncer de pulmón es lo que más te conviene.
Análisis para diagnosticar el cáncer de pulmón
Si existe un motivo que te haga pensar que puedes tener cáncer de pulmón, el médico puede pedir varios análisis para buscar células cancerosas y descartar otras enfermedades.
Estas son algunas de las pruebas:
Para poder tratar de forma correcta el cáncer de pulmón, es necesario, detectar el estadio del mismo y la tipología. Por tanto, podemos decir que si se diagnostica un carcinoma no microcítico de pulmón (CNMP), el estudio posterior, debe ir encaminado a determinar qué modalidades de tratamiento deben ser empleadas: cirugía, quimioterapia y/o radioterapia.
La cirugía para el tratamiento del cáncer de pulmón está considerada, actualmente, el tratamiento estándar en los estadios iniciales de la enfermedad. Antes de proceder a este tipo de tratamientos, el médico debe realizar una valoración acerca del propio tumor. En este caso, el médico debe indicar:
El tratamiento del cáncer de pulmón mediante quimioterapia, consiste en la
No existe una forma segura de prevenir el cáncer de pulmón, pero puedes disminuir los riesgos si haces lo siguiente:
No fumes. Si nunca fumaste, no comiences a hacerlo. Habla con tus hijos sobre lo que significa no fumar, así podrán comprender cómo evitar este factor de riesgo importante de cáncer de pulmón. Inicia con anticipación conversaciones con tus hijos sobre los peligros del cigarrillo, para que sepan cómo reaccionar ante la presión de grupo.
Deja de fumar. Hacerlo disminuye el riesgo de cáncer de pulmón, incluso si has fumado durante años. Habla con el médico acerca de las estrategias y ayudas para dejar de fumar que te pueden servir para abandonar el hábito. Las opciones comprenden sustitutos de la nicotina, medicamentos y grupos de apoyo.
Evita el humo de segunda mano. Si vives o trabajas con un fumador, insiste en que deje de fumar. O al menos, pídele que fume afuera. Evita los lugares en donde se fuma, como bares y restaurantes, y trata de hallar opciones de salidas sin humo de cigarrillo.
Evita los carcinógenos en el trabajo. Toma medidas para protegerte de la exposición a sustancias químicas tóxicas en el trabajo. Sigue las precauciones de tu empleador. Por ejemplo, si te dan una mascarilla facial para protegerte, úsala siempre. Pregúntale al médico qué más puedes hacer para protegerte en el trabajo. El riesgo de lesión pulmonar por carcinógenos en el lugar de trabajo aumenta si fumas.
Sigue una dieta con muchas frutas y vegetales. Elige una dieta saludable con variedad de frutas y vegetales. Las fuentes alimenticias de vitaminas y nutrientes son las mejores. Evita tomar grandes dosis de vitaminas en pastillas, ya que pueden ser dañinas. Por ejemplo, los investigadores que querían disminuir el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores empedernidos les dieron suplementos de betacarotenos. Los resultados revelaron que los suplementos, en realidad, aumentaron el riesgo de cáncer en los fumadores.
Haz ejercicio la mayoría de los días de la semana. Si no haces ejercicio con regularidad, comienza de a poco. Trata de hacer ejercicio la mayoría de los días de la semana.
Correo ocupado
Correo aceptado
Al registrarte, estarás aceptando nuestros Términos y Condiciones.