Nombres Alternativos: MELANOMA MALIGNO DE LA PIEL.
Dato 2: C43
Descripción General
El melanoma, el tipo más grave de cáncer de piel, se forma en las células (melanocitos) que producen melanina, el pigmento que le da color a la piel. El melanoma también puede manifestarse en los ojos y, rara vez, en los órganos internos, como los intestinos.
La causa exacta de todos los melanomas no está clara, pero la exposición a la radiación ultravioleta (UV) de la luz solar o de las lámparas y de las camas solares aumenta el riesgo de padecer melanoma. Limitar la exposición a la radiación UV puede ayudar a reducir el riesgo de tener melanoma.
El riesgo de manifestar un melanoma parece aumentar en las personas menores de 40 años, especialmente en las mujeres. Conocer las señales de advertencia del cáncer de piel puede ayudar a asegurar que los cambios cancerosos se detecten y se traten antes de que el cáncer se haya diseminado. El melanoma se puede tratar con éxito si se detecta a tiempo.
Los melanomas pueden formarse en cualquier parte del cuerpo. Con mayor frecuencia, aparecen en partes que estuvieron expuestas al sol, como la espalda, las piernas, los brazos y el rostro.
Los primeros signos y síntomas del melanoma suelen ser:
-Un cambio en un lunar existente
-La formación de un nuevo bulto pigmentado o de aspecto inusual en la piel
El melanoma no siempre comienza como un lunar. También puede aparecer en la piel de aspecto normal.
Para ayudarte a identificar las características de los lunares inusuales que pueden indicar melanomas u otros tipos de cáncer de piel, piensa en las letras ABCDE:
La letra A representa la asimetría. Busca lunares con forma irregular, como dos mitades que tienen un aspecto muy diferente.
La letra B representa el borde irregular. Busca lunares con bordes irregulares, cortes u ondas, características de los melanomas.
La letra C representa los cambios de color. Busca crecimientos que tengan muchos colores o una distribución desigual de estos.
La letra D representa el diámetro. Busca nuevos crecimientos en lunares que tengan más de 1/4 de pulgada (alrededor de 6 milímetros).
La letra E representa la evolución. Busca cambios en el tiempo, como un lunar que crece de tamaño o que cambia de color o de forma. Los lunares también pueden evolucionar y producir nuevos signos y síntomas, como picazón o sangrado.
Algunos de los melanomas ocultos son:
Melanoma debajo de una uña. El melanoma lentiginoso acral es un tipo poco frecuente de melanoma que puede ocurrir debajo de una uña del dedo del pie o de la mano. También se lo puede encontrar en las palmas de las manos o en las plantas de los pies. Es más frecuente en los afroamericanos y en otras personas que tienen una pigmentación de la piel más oscura.
Melanoma en la boca, el tubo digestivo, las vías urinarias o la vagina. El melanoma mucoso se forma en la membrana mucosa que recubre la nariz, la boca, el esófago, el ano, las vías urinarias y la vagina. Los melanomas mucosos son particularmente difíciles de detectar porque pueden confundirse con otras enfermedades mucho más frecuentes.
Melanoma en el ojo. El melanoma del ojo, también llamado melanoma ocular, se produce con más frecuencia en la úvea, la capa que está debajo de la parte blanca del ojo (esclerótica). Un melanoma del ojo puede causar cambios en la visión y puede diagnosticarse durante un examen de la vista.
Causas
El melanoma se produce cuando algo funciona mal en las células que producen melanina (melanocitos) que dan color a la piel.
Normalmente, las células de la piel se desarrollan de una manera controlada y ordenada: las nuevas células sanas empujan las células más antiguas hacia la superficie de la piel, donde mueren y finalmente se caen. Pero cuando algunas células presentan daños del ADN, las células nuevas pueden comenzar a crecer fuera de control y con el tiempo pueden formar una masa de células cancerosas.
Lo que daña el ADN en las células de la piel y cómo esto produce un melanoma no está claro. Es probable que una combinación de factores, entre ellos factores ambientales y genéticos, produzca el melanoma. Sin embargo, los médicos creen que la exposición a la radiación ultravioleta (UV) del sol y de las lámparas y camas de bronceado es la principal causa del melanoma.
La luz UV no provoca todos los melanomas, especialmente aquellos que se producen en lugares del cuerpo que no reciben exposición a la luz solar. Esto indica que otros factores pueden intervenir en el riesgo de padecer melanoma.
Factores de riesgo
Piel clara. Tener menos pigmento (melanina) en la piel significa que tienes menos protección contra la radiación UV perjudicial. Si tienes cabello rubio o pelirrojo, ojos claros y pecas o te quemas fácilmente con el sol, es más probable que padezcas melanoma que alguien con tez más oscura. Pero el melanoma puede manifestarse en personas con tez más oscura, incluso hispanos y afroamericanos.
Antecedentes de quemaduras solares. Una o más quemaduras solares graves con ampollas pueden aumentar el riesgo de padecer melanoma.
Exposición excesiva a la luz ultravioleta (UV). La exposición a la radiación UV, que proviene del sol y de las luces y camas de bronceado, puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel, incluso el melanoma.
Vivir más cerca del ecuador o en una mayor altitud. Las personas que viven más cerca del ecuador de la Tierra, donde los rayos solares son más directos, experimentan mayores cantidades de radiación UV que los que viven en latitudes más altas. Además, si vives en una mayor altitud, estás expuesto a más radiación UV.
Tener muchos lunares o lunares inusuales. La presencia de más de 50 lunares comunes en el cuerpo indica un riesgo mayor de padecer melanoma. Además, tener un tipo inusual de lunar aumenta el riesgo de padecer melanoma. Conocidos médicamente como «nevos displásicos», estos tienden a ser más grandes que los lunares normales y tienen bordes irregulares y una mezcla de colores.
Antecedentes familiares de melanoma. Si un familiar cercano, como un padre, un hijo o un hermano, ha tenido melanoma, también tienes una mayor probabilidad de tenerlo.
Sistema inmunitario debilitado. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados, como las que han sido sometidas a trasplantes de órganos, tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de piel.
Exámenes de la piel realizados por un profesional capacitado. Durante un examen de la piel, el médico realiza una inspección de la piel de todo el cuerpo.
Exámenes de la piel que puedes hacer en casa. Un autoexamen puede ayudarte a conocer los lunares, las pecas y otras marcas de la piel que son normales para ti para que puedas notar cualquier cambio. Es mejor hacerlo de pie delante de un espejo de cuerpo entero mientras se utiliza un espejo de mano para inspeccionar las zonas difíciles de ver. Asegúrate de revisar las partes de adelante, de atrás y los laterales de los brazos y de las piernas. Además, revisa la ingle, el cuero cabelludo, las uñas, las plantas de los pies y los espacios que hay entre los dedos de los pies.
A veces, el cáncer se puede detectar con solo observar la piel, pero la única manera de diagnosticar el melanoma con precisión es con una biopsia. En este procedimiento, se extrae una parte o la totalidad del lunar o crecimiento sospechoso, y un patólogo analiza la muestra.
Los procedimientos de la biopsia utilizados para diagnosticar el melanoma son:
Biopsia por punción. Durante una biopsia por punción, el médico utiliza un instrumento con una cuchilla circular. La cuchilla se presiona contra la piel que rodea el lunar sospechoso y se extrae un pedazo redondo de piel.
Biopsia por escisión. En este procedimiento, se extirpa todo el lunar o crecimiento junto con un pequeño borde de piel de aspecto normal.
Biopsia por incisión. Con una biopsia por incisión, solo se extrae la parte más irregular de un lunar o de un crecimiento para analizarla en el laboratorio.
El tipo de procedimiento de biopsia de piel al que deberás someterte dependerá de tu situación. Los médicos prefieren emplear la biopsia por punción o la biopsia por escisión para extirpar todo el crecimiento siempre que sea posible. La biopsia por incisión se puede utilizar cuando otras técnicas no pueden realizarse fácilmente, por ejemplo si un lunar sospechoso es muy grande.
Estadios del melanoma
Si recibes un diagnóstico de melanoma, el siguiente paso consiste en determinar la fase (el estadio) del cáncer. Para asignar un estadio al melanoma que padeces, el médico:
Determina el espesor. El espesor de un melanoma se determina examinándolo con cuidado mediante el uso de un microscopio y midiéndolo con una herramienta especial (micrómetro). Dicho espesor ayuda a los médicos a elegir un plan de tratamiento. En general, cuanto más grueso es el tumor, la enfermedad es más grave.
Observa si el melanoma se diseminó. Para determinar si el melanoma se diseminó a los ganglios linfáticos cercanos, el cirujano puede recomendarte un procedimiento conocido como biopsia de ganglio centinela.
Durante la biopsia de ganglio centinela, se inyecta un tinte en la zona donde se extrajo el melanoma. El tinte fluye hacia los ganglios linfáticos cercanos. Los primeros ganglios linfáticos que absorben el tinte se extraen y se analizan para detectar células cancerosas. Si estos primeros ganglios linfáticos (ganglios linfáticos centinelas) no tienen cáncer, existe una buena probabilidad de que el melanoma no se haya diseminado más allá de la zona donde se descubrió por primera vez.
El cáncer todavía puede reaparecer o diseminarse, incluso si los ganglios linfáticos centinelas no tienen cáncer.
Hay otros factores que pueden servir para determinar la agresividad de un melanoma, como la formación de una herida abierta en la piel de esa zona o el número de células cancerosas que se dividen al observarse con un microscopio.
Los estadios del melanoma se establecen mediante los números romanos del I al IV. Un melanoma en estadio I es pequeño y tiene una tasa de tratamiento muy exitosa. Sin embargo, cuanto mayor es el número, la probabilidad de una recuperación completa es menor. Para el estadio IV, el cáncer se diseminó más allá de la piel y alcanzó otros órganos, como los pulmones o el hígado.
Tratamientos y Cuidados
El tratamiento de los melanomas en fase inicial suele
comprender la cirugía para extirpar el melanoma. Un melanoma muy delgado puede
extirparse por completo durante la biopsia, por lo que no requiere tratamiento
adicional. De lo contrario, el cirujano extirpará el cáncer y también un borde
de piel normal y una capa de tejido debajo de la piel. Para las personas que
tienen melanomas en fase inicial, este puede ser el único tratamiento que
necesiten.
Tratamiento de los melanomas que se diseminaron más allá de
la piel
Si el melanoma se diseminó más allá de la piel, las opciones
de tratamiento pueden ser:
Cirugía para extraer los ganglios linfáticos afectados. Si
el melanoma se diseminó a los ganglios linfáticos cercanos, el cirujano puede
extraer aquellos que se vieron afectados. También se pueden recomendar
tratamientos adicionales antes o después de la cirugía.
Quimioterapia. La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir
las células cancerosas. La quimioterapia se puede administrar por vía
intravenosa, en forma de píldoras o ambas para que se desplace por todo el
cuerpo.
La quimioterapia también se puede administrar en una vena
del brazo o de la pierna en un procedimiento llamado perfusión aislada de
miembro. Durante este procedimiento, la sangre del brazo o de la pierna no
podrá desplazarse hacia otras áreas del cuerpo durante un corto período para
que los medicamentos de la quimioterapia vayan directamente a la zona que rodea
el melanoma y no afecten otras partes del cuerpo.
Radioterapia. Este tratamiento utiliza haces de energía de
alta potencia, como rayos X, para destruir las células cancerosas. La
radioterapia puede recomendarse después de una cirugía de extirpación de los
ganglios linfáticos. A veces, se utiliza para ayudar a aliviar los síntomas del
melanoma que se diseminó a otra parte del cuerpo.
Terapia biológica. La terapia biológica estimula el sistema
inmunitario para ayudar a que el cuerpo combata el cáncer. Estos tratamientos
están hechos de sustancias producidas por el organismo o sustancias similares
creadas en un laboratorio. Los efectos secundarios de estos tratamientos son
similares a los de la influenza: escalofríos, fatiga, fiebre, dolor de cabeza y
dolores musculares.
Las terapias biológicas utilizadas para tratar el melanoma
comprenden interferón e interleucina-2, ipilimumab (Yervoy), nivolumab (Opdivo)
y pembrolizumab (Keytruda).
Terapia dirigida. La terapia dirigida utiliza medicamentos
diseñados para atacar vulnerabilidades específicas en las células cancerosas.
Los efectos secundarios de las terapias dirigidas varían, pero tienden a
comprender problemas en la piel, fiebre, escalofríos y deshidratación.
El vemurafenib (Zelboraf), el dabrafenib (Tafinlar) y el
trametinib (Mekinist) son medicamentos de la terapia dirigida para tratar el
melanoma avanzado. Esos medicamentos solo son efectivos si las células
cancerosas tienen cierta mutación genética. Las células del melanoma se pueden
analizar para ver si estos medicamentos pueden ayudarte.
Consejos
Evita el sol durante el mediodía. Para muchas personas en Norteamérica, los rayos solares son más fuertes entre las 10 a. m. y las 4 p. m. Programa actividades al aire libre para otros momentos del día, incluso en invierno o cuando el cielo esté nublado.
Durante todo el año absorbes radiación UV, y las nubes ofrecen poca protección contra los rayos nocivos. Evitar el sol cuando esté más fuerte ayuda a evitar las quemaduras solares y el bronceado que causan daños en la piel y aumentan el riesgo de contraer cáncer de piel. La exposición solar acumulada con el tiempo también puede causar cáncer de piel.
Usa protector solar todo el año. Los filtros solares no filtran toda la radiación UV perjudicial, especialmente la radiación que puede provocar un melanoma. Pero desempeñan un papel importante en un programa general de protección solar.
Utiliza un protector solar de amplio espectro que tenga un factor de protección solar de, al menos, 15. Aplícate el protector solar en forma abundante y vuelve a aplicártelo cada dos horas o más seguido si nadas o sudas. La American Academy of Dermatology (Academia Americana de Dermatología) recomienda usar un protector solar de amplio espectro, resistente al agua y que tenga un factor de protección solar de, al menos, 30.
Usa ropa de protección. Los protectores solares no brindan una protección completa contra los rayos UV. Por lo tanto, cubre la piel con prendas oscuras y de tejido ajustado que te protejan los brazos y las piernas, y un sombrero de ala ancha, que brinda más protección que una gorra de béisbol o una visera.
No olvides las gafas de sol. Compra las que bloqueen ambos tipos de radiación UV: los rayos UVA y UVB.
Evita las lámparas de bronceado y las camas solares. Las lámparas de bronceado y las camas solares emiten radiación UV y pueden incrementar el riesgo de padecer cáncer de piel.
Conoce qué tipo de piel tienes para poder notar los cambios. Examina tu piel regularmente para comprobar si hay nuevos bultos o cambios en la piel en lunares, pecas, protuberancias y marcas de nacimiento existentes.
Con la ayuda de espejos, revisa el rostro, cuello, las orejas y el cuero cabelludo. Examina el tórax, el tronco y la parte superior y la parte de abajo de los brazos y de las manos. Examina las partes frontales y posteriores de las piernas y de los pies, incluso las plantas de los pies y los espacios entre los dedos. Revisa también la zona genital y entre los glúteos.