La peste bubónica es la forma más frecuente de la enfermedad. Se llama así por los bubones — ganglios linfáticos inflamados — que suelen aparecer, a más tardar, a la semana de sufrir la picadura de una pulga infectada. Los bubones pueden presentar estas características:
-Estar ubicados en la ingle, las axilas o el cuello.
-Tener el tamaño de un huevo de gallina.
-Ser dolorosos si se palpan, y estar calientes al tacto.
El organismo que provoca la peste bubónica, yersinia pestis, vive en los pequeños roedores que se encuentran comúnmente en las regiones rurales y semirurales de África, Asia y Estados Unidos. Este organismo se transmite a los humanos mediante las mordeduras de pulgas que se alimentaron de roedores infectados o personas que tocaron animales afectados.
Las complicaciones de la peste pueden incluir:
Muerte. La mayoría de las personas que reciben tratamientos con antibióticos sobreviven la peste bubónica. Cuando la peste no se trata, la tasa de mortalidad es elevada.
Gangrena. Los coágulos en los diminutos vasos sanguíneos de los dedos de las manos y de los pies pueden interrumpir el flujo de sangre y provocar la muerte de esos tejidos. Las partes de los dedos de manos y pies que han muerto deben ser amputadas.
Meningitis. En raras ocasiones, la peste puede causar inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal (meningitis).
Si se sospecha la presencia de la peste, el médico buscará las bacterias de yersinia pestis en muestras extraídas de:
Los bubones. Si tienes los ganglios linfáticos (bubones) característicos de la peste bubónica, se les puede extraer una muestra líquida con una aguja.
Las personas con peste necesitan ser tratadas de inmediato. Si el tratamiento no se recibe dentro de las 24 horas siguientes a la aparición de los síntomas iniciales, aumenta el riesgo de muerte.
Para tratarla, se utilizan antibióticos como estreptomicina, gentamicina, doxiciclina o ciprofloxacina. Generalmente, también se necesita oxígeno, líquidos intravenosos y asistencia respiratoria.
Los científicos están trabajando para crear una vacuna eficaz, ya que actualmente no hay ninguna. Los antibióticos pueden ayudar a prevenir la infección si estás a riesgo, o has estado expuesto, a la peste. Toma las siguientes precauciones si vives o pasas tiempo en regiones donde hay brotes de peste:
Mantén tu casa a prueba de roedores. Elimina las áreas donde pueda haber nidos, como pilas de ramas, piedras, leña y desechos. No dejes comida para mascotas en áreas a las que los roedores puedan tener acceso.
Mantén las mascotas sin pulgas. Pregúntale al veterinario cuáles son los productos que funcionan mejor para el control de las pulgas.
Usa guantes. Cuando toques animales que puedan estar infectados, usa guantes para prevenir el contacto entre tu piel y las bacterias peligrosas.
Usa repelente para insectos. Supervisa con cuidado a tus hijos y tus mascotas cuando estén afuera de la casa en áreas donde hay muchos roedores. Usa repelente para insectos.
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