Los riñones son dos órganos con forma de frijoles, y cada uno tiene aproximadamente el tamaño de un puño. Están ubicados detrás de los órganos abdominales; hay un riñón a cada lado de la espina dorsal.
En los adultos, el carcinoma de células renales es el tipo más frecuente de cáncer de riñón y representa aproximadamente el 90 por ciento de los tumores cancerosos. También pueden presentarse otros tipos de cáncer de riñón que no son tan frecuentes. Los niños pequeños son más propensos a desarrollar un tipo de cáncer de riñón llamado «tumor de Wilms».
La incidencia del cáncer de riñón parece ser cada vez mayor. Un motivo puede ser el hecho de que las técnicas de diagnóstico por imágenes, como las tomografías computarizadas, se usan con más frecuencia. Estas pruebas pueden hacer que se descubran más tipos de cáncer renal accidentalmente. En muchos casos, el cáncer renal se detecta en una etapa temprana, cuando los tumores son pequeños y están limitados al riñón, con lo cual son más fáciles de tratar.
Tipos de cáncer de riñón
Carcinoma de células renales. El carcinoma de células renales es el tipo más frecuente de cáncer de riñón en adultos, y representa hasta 85 % de los diagnósticos. Este tipo de cáncer se desarrolla en los túbulos renales proximales que forman el sistema de filtración de los riñones. Cada riñón tiene miles de esas diminutas unidades de filtración.
Carcinoma urotelial. También se denomina carcinoma de células de transición. Representa del 10 % al 15 % de los cánceres de riñón en adultos. El carcinoma urotelial comienza en la zona del riñón en la que se acumula la orina antes de pasar a la vejiga, denominada pelvis renal. Este tipo de cáncer de riñón se trata como el cáncer de vejiga debido a que ambos tipos de cáncer empiezan en las mismas células.
Tumor de Wilms. Es más frecuente en los niños y recibe un tratamiento diferente al del cáncer de riñón en adultos. Este tipo de tumor tiene muchas más probabilidades de responder satisfactoriamente a la radioterapia y la quimioterapia que los otros tipos de cáncer de riñón cuando se combinan con cirugía.
El cáncer de riñón es más común en personas entre 50 y 70 años de edad y tiende a ser más frecuente en hombres. Los factores de riesgo más comunes son el tabaquismo, factores genéticos, la exposición a sustancias como el asbesto, la obesidad y la hipertensión arterial también son factores de riesgo para el cáncer de células renales.
En la evolución de la enfermedad pueden aparecer diferentes complicaciones. Los tumores malignos tienden a extenderse hacia los vasos sanguíneos y linfáticos y formar metástasis, principalmente en los ganglios linfáticos, el pulmón y los huesos.
Las graves complicaciones del cáncer de riñón pueden dar lugar a un estrangulamiento de los vasos sanguíneos y provocar embolias o una infección pulmonar. Por este motivo, es tan importante realizar el tratamiento adecuado lo antes posible.
Algunas pruebas y procedimientos utilizados para diagnosticar el cáncer de riñón son los siguientes:
Análisis de sangre y de orina. Los análisis de sangre y de orina podrían brindarle al médico indicios de la causa de los signos y síntomas.
Pruebas de diagnóstico por imágenes. Las pruebas de diagnóstico por imágenes permiten que el médico vea un tumor o una anomalía en los riñones. Las pruebas de diagnóstico por imágenes podrían consistir en una ecografía, una exploración por tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM).
Extracción de una muestra de tejido renal (biopsia). En ocasiones excepcionales, el médico puede recomendar que te sometas a un procedimiento para extraer una pequeña muestra de células (biopsia) de una región sospechosa del riñón. La muestra se analiza en un laboratorio para determinar si presenta signos de cáncer.
Una vez que el médico identifica una lesión en el riñón que podría ser cáncer renal, el siguiente paso consiste en determinar la extensión (el estadio) del cáncer. Las pruebas de estadificación para el cáncer de riñón pueden ser exploraciones adicionales por tomografía computarizada u otras pruebas de diagnóstico por imágenes que el médico considere adecuadas.
Estadio I. En este estadio, el tumor puede medir hasta 2 3/4 pulgadas (7 centímetros) de diámetro. El tumor se limita al riñón.
Estadio II. El cáncer de riñón de estadio II es más grande que el del estadio I, pero todavía se limita al riñón.
Estadio III. En este estadio, el tumor se extiende más allá del riñón a los tejidos circundantes, y es posible que también se haya diseminado a los ganglios linfáticos cercanos.
Estadio IV. El cáncer se disemina fuera del riñón, a varios ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo, como los huesos, el hígado o los pulmones.
El mejor enfoque dependerá de diversos factores, como la salud general del paciente, el tipo de cáncer de riñón, si el cáncer se expandió y preferencias de tratamiento.
La cirugía es el tratamiento principal para la mayoría de los tipos de cáncer de riñón, con el objetivo de extirpar el tumor y preservar la función renal normal. Algunos procedimientos utilizados para tratar el cáncer de riñón pueden ser los siguientes:
Extracción del riñón afectado (nefrectomía). Una nefrectomía (radical) total supone extirpar todo el riñón, un borde de tejido sano y en ocasiones, tejidos circundantes adicionales, como los ganglios linfáticos, la glándula suprarrenal y otras estructuras. El cirujano puede realizar una nefrectomía mediante una sola incisión en el abdomen o en el costado del cuerpo (nefrectomía abierta) o mediante una serie de pequeñas incisiones en el abdomen (nefrectomía laparoscópica o nefrectomía laparoscópica asistida por robot).
Extirpación del tumor del riñón (nefrectomía parcial). En este procedimiento, también denominado «cirugía de preservación del riñón» o «cirugía conservadora de nefronas», el cirujano extirpa el tumor y un pequeño margen de tejido sano circundante, en vez de extirpar todo el riñón. Puede realizarse como procedimiento abierto, mediante vía laparoscópica o con asistencia robótica. La cirugía de preservación del riñón es un tratamiento frecuente para los tipos de cáncer de riñón pequeños y puede ser una opción en el caso de que tengas solo un riñón. Cuando es posible, suele preferirse una cirugía conservadora de nefronas en lugar de una nefrectomía total para preservar la función renal y reducir los riesgos de sufrir complicaciones posteriores, como enfermedad renal o la necesidad de diálisis.
El tipo de cirugía que el médico recomiende dependerá del cáncer que padezca, de su estadio, así como es estado de salud del paciente. La cirugía conlleva riesgos de sangrado e infección.
Cuando el cáncer se limita al riñón, la cirugía suele ser el único tratamiento necesario; no se necesitan medicamentos ni radiación, solo será necesario un seguimiento de rutina.
La inmunoterapia
Era el tratamiento estándar de los pacientes adecuados antes de las terapias dirigidas. La IL-2 en dosis elevadas produce importantes efectos tóxicos, aunque se han descrito tasas de respuesta completa del 5%, el interferón por vía subcutánea también puede dar lugar a respuesta y control de la enfermedad en algunos pacientes.
Terapia dirigida.
Los tratamientos dirigidos bloquean o desactivan las señales que indican a las células cancerosas que crezcan y se dividan. Estos medicamentos demostraron ser prometedores en el tratamiento del cáncer de riñón que se ha extendido hacia otras zonas del cuerpo. Los medicamentos de la terapia dirigida son: cabozantinib, axitinib, bevacizumab, pazopanib, sorafenib y sunitinib, con los cuales se puede controlar la enfermedad durante más de un año y la mediana supervivencia es mayor a 2 años, habitualmente se emplean en pacientes de riesgo elevado.
Tomar medidas para mejorar tu salud puede ayudar a reducir el riesgo de padecer cáncer de riñón. Para reducir el riesgo, haz lo siguiente:
Deja de fumar. Si fumas, deja de hacerlo. Existen muchas opciones para dejar de fumar, entre ellas programas de apoyo, medicamentos y productos de reemplazo de la nicotina. Dile a tu médico que deseas dejar de fumar para que te oriente con diferentes opciones.
Mantén un peso saludable. Trabaja en pos de mantener un peso saludable, Si tienes sobrepeso u obesidad, disminuye la cantidad de calorías que consumes por día e intenta mantenerte físicamente activo la mayoría de los días de la semana.
Controla la presión arterial alta. Si tienes la presión arterial alta, puedes hablar acerca de las opciones para reducir los valores. Las medidas relacionadas con el estilo de vida, como hacer ejercicio, adelgazar y realizar cambios en la dieta, pueden ayudar. Es posible que algunas personas tengan que recurrir a los medicamentos para reducir la presión arterial, analiza las opciones con tu médico.
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