Tumor maligno (cáncer, neoplasia) de la glándula tiroides
TUMORES (NEOPLASIAS)
Nombres Alternativos: TUMOR MALIGNO (CÁNCER, NEOPLASIA) DE LA GLÁNDULA TIROIDES.
Dato 2: C73
Descripción General
El tiroides, una glándula en forma de mariposa situada en el cuello, desempeña una función importante en el bienestar de la persona. Al igual que la hipófisis, forma parte del sistema endocrino, que regula funciones corporales concretas. El tiroides genera hormonas que controlan la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la temperatura y el metabolismo del organismo.
El cáncer de tiroides aparece cuando las células del tiroides crecen de manera incontrolable. Afortunadamente, la mayoría de los tumores tiroideos son benignos (no cancerosos).
El cáncer de tiroides no es frecuente, de modo que representa alrededor del 1% de todos los cánceres diagnosticados. Sin embargo, se ha convertido en el octavo cáncer más diagnosticado en las mujeres. Afortunadamente para quienes padecen la enfermedad, hay esperanza. La detección precoz, un diagnóstico exacto, un tratamiento preciso y un seguimiento programado pueden deparar un futuro sano.
Tipos de cáncer de tiroides
El tipo de cáncer de tiroides determinará el tratamiento y el pronóstico.
Cáncer de tiroides papilar. La forma de cáncer de tiroides más frecuente, el cáncer de tiroides papilar, se origina a partir de células foliculares que producen y almacenan hormonas tiroideas. El cáncer de tiroides papilar puede ocurrir a cualquier edad, pero afecta, con mayor frecuencia, a las personas de 30 a 50 años.
Cáncer de tiroides folicular. Se origina a partir de las células foliculares de la tiroides, suele afectar a las personas mayores de 50 años. El cáncer de células de Hurthle es un tipo de cáncer de tiroides folicular poco frecuente que puede ser más agresivo.
Cáncer medular de tiroides. Comienza en las células tiroideas denominadas «células C» que producen la hormona calcitonina. Los niveles elevados de calcitonina en la sangre pueden indicar cáncer medular de tiroides en un estadio muy temprano, ciertos síndromes genéticos aumentan el riesgo de tener cáncer medular de tiroides; sin embargo, este vínculo genético es poco frecuente.
Cáncer anaplásico de tiroides. Es un tipo de cáncer poco frecuente y de crecimiento rápido que es muy difícil de tratar. En general, el cáncer anaplásico de tiroides se presenta en adultos de 60 años o más.
Linfoma de tiroides. Es una forma poco frecuente de cáncer de tiroides que se origina en las células del sistema inmunitario en la tiroides y crece muy rápido. En general, el linfoma de tiroides se presenta en los adultos mayores.
Causas
Las causas del cáncer de tiroides no están claras, pero existen diversos factores que pueden aumentar el riesgo de tener cáncer de tiroides como:
Sexo femenino. El cáncer de tiroides es más frecuente en las mujeres que en los hombres.
Exposición a niveles elevados de radiación. Los ejemplos de exposición a niveles elevados de radiación son los tratamientos con radiación en la cabeza y el cuello, y la exposición como consecuencia de accidentes en una central nuclear o pruebas de armas.
Ciertos síndromes genéticos heredados. Los síndromes genéticos que pueden aumentar el riesgo de tener cáncer de tiroides comprenden el cáncer medular de tiroides hereditario y la neoplasia endocrina múltiple.
Complicaciones
Cáncer de tiroides recurrente
A pesar del tratamiento, el cáncer de tiroides puede volver a aparecer, incluso si se te extrajo la tiroides. Esto puede ocurrir si células cancerosas microscópicas se propagan más allá de la tiroides antes de su extracción.
El cáncer de tiroides puede volver a aparecer en:
Los ganglios linfáticos del cuello.
Pequeños fragmentos de tejido tiroideo que hayan quedado después de la cirugía.
Otras partes del cuerpo.
El cáncer de tiroides recurrente puede tratarse. El médico puede recomendar realizar análisis de sangre o exploraciones de la tiroides periódicamente para buscar signos de recurrencia del cáncer de tiroides.
Las pruebas y los procedimientos que se utilizan para diagnosticar el cáncer de tiroides son los siguientes:
Exploración física. El médico buscará cambios físicos en la tiroides y preguntará sobre los factores de riesgo, como la exposición excesiva a la radiación y antecedentes familiares de tumores tiroideos.
Análisis de sangre. Los análisis de sangre ayudan a determinar si la glándula tiroides funciona con normalidad.
Extracción de una muestra de tejido de la tiroides. Durante una biopsia con aguja fina, el médico inserta una aguja larga y delgada a través de la piel y la dirige hacia el nódulo tiroideo. Por lo general, se utiliza una ecografía para guiar la aguja hacia el nódulo con precisión. El médico usa la aguja para extraer muestras de tejido tiroideo sospechoso.
Pruebas de diagnóstico por imágenes. Es posible que debas someterte a una o más pruebas de diagnóstico por imágenes para ayudar al médico a determinar si el cáncer se ha diseminado más allá de la tiroides. Estas pruebas de diagnóstico por imágenes pueden ser una tomografía computarizada, una tomografía por emisión de positrones o una ecografía.
Análisis genéticos. Es posible que algunas personas con cáncer medular de tiroides manifiesten cambios genéticos que pueden estar asociados con otros tipos de cáncer endocrino.
Tratamientos y Cuidados
Las opciones de tratamiento oncológico para la tiroides dependerán del tipo, del estadio del cáncer de tiroides, de la salud general y de las preferencias del paciente.La mayoría de los tipos de cáncer de tiroides se pueden curar con tratamiento.
Cirugía
Habitualmente los pacientes con cáncer de tiroides se someten a una cirugía para extirpar toda la tiroides o gran parte de ella. Las operaciones que se utilizan para tratar el cáncer de tiroides incluyen las siguientes:
Extirpación de toda o de gran parte de la tiroides (tiroidectomía). En la mayoría de los casos, los médicos recomiendan extirpar toda la tiroides para tratar el cáncer. El cirujano realiza una incisión en la base del cuello para tener acceso a la tiroides.
Mayormente el cirujano deja pequeños bordes de tejido tiroideo alrededor de las glándulas paratiroides para reducir el riesgo de daño en las paratiroides. A veces, los cirujanos se refieren a esto como una tiroidectomía casi total.
Extirpación de los ganglios linfáticos del cuello. Al extirpar la tiroides, el cirujano también puede extirpar los ganglios linfáticos agrandados del cuello y analizarlos para detectar células cancerosas.
Extirpación de una parte de la tiroides (lobectomía tiroidea). En ciertos casos donde el cáncer de tiroides es muy pequeño, el cirujano puede recomendar extirpar solo un lado (lóbulo) de la tiroides.
La cirugía de tiroides tiene riesgos de sangrado e infección, también se pueden producir daños en las glándulas paratiroides durante la cirugía, lo que puede dar lugar a niveles bajos de calcio en el organismo, a su vez pueden haber daños accidentales en los nervios conectados a las cuerdas vocales, lo que puede causar parálisis de las cuerdas vocales, ronquera, voz suave o dificultad para respirar.
Terapia de hormona tiroidea
Después de la tiroidectomía, el paciente deberá tomar el medicamento para la hormona tiroidea, levotiroxina, de por vida.
Este medicamento tiene dos beneficios: Suministra la hormona faltante que produciría normalmente la tiroides e inhibe la producción de hormonas estimulantes de la tiroides de la hipófisis. Los niveles altos de hormonas estimulantes de la tiroides podrían estimular el crecimiento de las células cancerosas que puedan haber quedado.
Es probable que realicen análisis de sangre periódicamente para controlar los niveles de la hormona tiroidea o hasta que el médico encuentre la dosis adecuada.
Yodo radioactivo
En el tratamiento con yodo radioactivo se utilizan dosis altas de un tipo de yodo que es radioactivo.
El tratamiento con yodo radioactivo suele usarse después de la tiroidectomía para destruir todo tejido tiroideo sano y todas las zonas microscópicas de cáncer tiroideo que no se extirparon durante la cirugía. El tratamiento con yodo radioactivo también podría usarse para tratar el cáncer tiroideo que vuelva a aparecer después del tratamiento o que se haya diseminado a otros lugares del cuerpo.
Este tratamiento de yodo radioactivo viene en forma de cápsulas o líquido que se puede ingeri. El yodo radioactivo es absorbido principalmente por las células tiroideas y las células del cáncer tiroideo; por lo tanto, es bajo el riesgo de que afecte otras células del cuerpo.
Los efectos secundarios pueden comprender los siguientes:
Náuseas
Sequedad de boca.
Ojos secos.
Alteración del sentido del gusto o del olfato.
Fatiga.
La mayor parte del yodo radioactivo se elimina por la orina los primeros días después del tratamiento. Recibirás instrucciones sobre las precauciones que debes tomar durante ese período para proteger de la radiación a otras personas. Por ejemplo, es posible que te soliciten evitar el contacto estrecho con otras personas, sobre todo niños y embarazadas.
Consejos
Los médicos no saben con certeza qué es lo que provoca la mayoría de los casos de cáncer de tiroides; por lo tanto, no hay una forma de prevenir la enfermedad en las personas que tienen un riesgo promedio de padecerla.
Evitar la exposición a la radiación, sobre todo cuando eres joven. El principal factor de riesgo conocido por desarrollar cáncer de tiroides es la exposición excesiva a la radiación, particularmente durante la niñez.
Evitar la deficiencia de yodo. La deficiencia de yodo no es muy común la mayoría de los países desarrollados porque el mineral se añade típicamente a la sal de mesa, pero la deficiencia puede y conlleva a un riesgo mayor de desarrollar cáncer de tiroides.
Realizar examen de sangre para descartar mutaciones genéticas. Otro factor de riesgo importante para el desarrollo de cáncer de tiroides es tener una mutación genética que cause el carcinoma medular de tiroides.