El mieloma múltiple es un tipo de cáncer que se forma en un tipo de glóbulo blanco denominado célula plasmática. Las células plasmáticas ayudan a combatir las infecciones mediante la fabricación de anticuerpos que reconocen y atacan los microrganismos.
Este hace que las células cancerosas se acumulen en la médula ósea, donde desplazan a las células sanguíneas sanas. En lugar de producir anticuerpos útiles, las células cancerosas producen proteínas anormales que pueden provocar complicaciones.
No siempre es necesario tratar el mieloma múltiple en el caso de personas que no padecen ningún signo ni síntoma. Para las personas con mieloma múltiple que requieren tratamiento, existen una cantidad de tratamientos disponibles para ayudar a controlar la enfermedad.
Las causas del mieloma no están claras. Los médicos saben que este comienza con la presencia de células plasmáticas anormales en la médula ósea, el tejido blando que produce células sanguíneas y que se encuentra en el interior de la mayoría de los huesos. La cantidad de células anormales se multiplica rápidamente.
Las células cancerosas no se desarrollan y mueren como lo hacen las células normales, sino que se acumulan y, con el tiempo, sobrepasan la producción de células sanas. En la médula ósea, las células del mieloma desplazan los glóbulos blancos y los glóbulos rojos sanos, lo que causa fatiga y la incapacidad de combatir infecciones.
Las células del mieloma continúan intentando producir anticuerpos, como lo hacen las células plasmáticas sanas, pero producen anticuerpos anormales que el cuerpo no puede usar. En cambio, los anticuerpos anormales (proteínas monoclonales o proteínas M) se acumulan en el cuerpo y generan problemas, como daño renal. Las células cancerosas también pueden causar daño a los huesos y aumentar el riesgo de padecer fracturas.
Una conexión con la gammapatía monoclonal de significado incierto
Casi siempre, el mieloma múltiple comienza como una enfermedad relativamente benigna denominada gammapatía monoclonal de significado incierto.
La gammapatía monoclonal de significado incierto, al igual que el mieloma múltiple, se caracteriza por la presencia de proteínas M (producidas por células plasmáticas anormales) en la sangre. Sin embargo, en la gammapatía monoclonal de significado incierto, los niveles de proteínas M son más bajos, y el cuerpo no sufre daños.
Factores de riesgo
Edad avanzada. El riesgo de padecer mieloma múltiple aumenta con la edad, la mayoría de las personas recibe un diagnóstico a los 65 años.
Sexo masculino. Los hombres son más propensos a tener esta enfermedad que las mujeres.
Raza afroamericana. Los afroamericanos tienen aproximadamente el doble de probabilidades de padecer mieloma múltiple en comparación con las personas de raza blanca.
Antecedentes familiares de mieloma múltiple. Si uno de tus padres o hermanos tiene mieloma múltiple, corres un mayor riesgo de padecer la enfermedad.
Infecciones frecuentes. Las células del mieloma inhiben la capacidad del organismo de combatir infecciones.
Problemas óseos. Puede afectar los huesos, lo que produce dolor óseo, adelgazamiento de los huesos o fracturas.
Función renal reducida. Puede afectar la función renal e incluso causar insuficiencia renal. Los niveles más elevados de calcio en sangre relacionados con huesos erosionados pueden afectar la capacidad de los riñones de filtrar los desechos de la sangre. Las proteínas producidas por las células del mieloma pueden ocasionar problemas similares.
Recuento bajo de glóbulos rojos (anemia). Como las células del mieloma desplazan las células sanguíneas, el mieloma múltiple también puede causar anemia y otros problemas de la sangre.
En algunos casos, el médico puede detectar accidentalmente el mieloma múltiple cuando te realizas un análisis de sangre por alguna otra enfermedad. En otros casos, el médico puede sospechar que tienes mieloma múltiple en función de tus signos y síntomas.
Análisis de sangre. Los análisis de laboratorio pueden revelar la presencia de proteínas M producidas por las células del mieloma. Otra proteína anormal producida por las células del mieloma, denominada beta-2-microglobulina, puede detectarse en la sangre y darle al médico indicios sobre lo agresivo que es el mieloma.
Además, los análisis de sangre para examinar la función renal, el recuento de células sanguíneas y los niveles de calcio y de ácido úrico le dan al médico indicios para definir tu diagnóstico.
Análisis de orina. Los análisis de orina pueden indicar la presencia de proteínas M, que se conocen como «proteínas de Bence-Jones cuando se detectan en la orina.
Examen de la médula ósea. El médico puede extraer una muestra de médula ósea a fin de realizar análisis de laboratorio. Para obtener la muestra, se introduce una aguja larga en la médula ósea (aspirado y biopsia de la médula ósea).
En el laboratorio, la muestra se examina en busca de células del mieloma. Las pruebas especializadas, como la hibridación fluorescente in situ, permiten analizar las células del mieloma para comprender las anomalías genéticas. También se realizan pruebas para medir la velocidad con la que se dividen las células del mieloma.
Pruebas de diagnóstico por imágenes. Pueden recomendarse pruebas de diagnóstico por imágenes para detectar problemas óseos asociados con el mieloma múltiple. Algunas de estas pruebas pueden ser radiografías, resonancias magnéticas, tomografías computarizadas o tomografías por emisión de positrones.
Asignación de un estadio y de una categoría de riesgo
Si los resultados de las pruebas indican la presencia de mieloma múltiple, el médico utilizará la información obtenida a partir de las pruebas de diagnóstico para determinar el estadio en que se encuentra la enfermedad: I, II o III. Si la enfermedad se encuentra en estadio I, es menos agresiva; si se encuentra en estadio III, es agresiva y puede afectar los huesos, los riñones y otros órganos.
También se le puede asignar una categoría de riesgo al mieloma múltiple, esta categoría indica el grado de agresividad de la enfermedad.
Con la información del estadio y la categoría de riesgo del mieloma múltiple, el médico podrá comprender el pronóstico y las opciones de tratamiento.
Si tienes síntomas, el tratamiento puede ayudar a aliviar el dolor, controlar las complicaciones de la enfermedad, estabilizar la afección y retardar el avance del mieloma múltiple.
Si tienes mieloma múltiple, pero no presentas ningún síntoma (también conocido como mieloma múltiple latente), es posible que no necesites tratamiento. Sin embargo, el médico controlará regularmente la afección para detectar signos de que la enfermedad está avanzando. Esto puede implicar análisis periódicos de sangre y de orina.
Si presentas signos y síntomas o si el mieloma múltiple muestra signos de progresión, tú y el médico pueden decidir comenzar el tratamiento.
Terapia dirigida. El tratamiento con medicamentos dirigidos se enfoca en las anomalías específicas presentes dentro de las células cancerosas que les permiten sobrevivir. El bortezomib (Velcade), el carfilzomib (Kyprolis) y el ixazomib (Ninlaro) son medicamentos dirigidos que bloquean la acción de una sustancia en las células del mieloma que desintegra las proteínas. Esta acción hace que las células del mieloma se mueran. Los medicamentos de terapia dirigida se pueden administrar a través de una vena del brazo o en forma de píldoras.
Otros tratamientos de terapia dirigida comprenden medicamentos con anticuerpos monoclonales que se adhieren a proteínas específicas presentes en las células del mieloma y provocan su muerte.
Terapia biológica. Los medicamentos de la terapia biológica usan el sistema inmunitario del cuerpo para combatir las células del mieloma. Los medicamentos talidomida (Thalomid), lenalidomida (Revlimid) y pomalidomida (Pomalyst) mejoran las células del sistema inmunitario que identifican y atacan las células cancerosas. Estos medicamentos se suelen administrar en forma de tabletas.
Quimioterapia. Los medicamentos de la quimioterapia matan las células de crecimiento rápido, incluso las células del mieloma. Los medicamentos de la quimioterapia se pueden administrar por vía intravenosa en el brazo o en forma de tabletas. Se usan altas dosis de medicamentos de quimioterapia antes de un trasplante de médula ósea.
Corticoesteroides. Los corticoesteroides, como la prednisona y la dexametasona, regulan el sistema inmunitario para controlar la inflamación en el cuerpo. También son activos contra las células del mieloma. Los corticoesteroides pueden tomarse en forma de tabletas o pueden administrarse por vía intravenosa en el brazo.
Trasplante de médula ósea. El trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madre, es un procedimiento en el cual se reemplaza la médula ósea enferma por médula ósea sana.
Antes de un trasplante de médula ósea, se recolectan de la sangre células madre formadoras de sangre. Luego, recibes altas dosis de quimioterapia para destruir la médula ósea enferma. Posteriormente, las células madre se inyectan en el cuerpo, donde se transportan a los huesos y comienzan a reconstruir la médula ósea.
Radioterapia. En este tratamiento, se utilizan haces de energía, como rayos X y protones, para dañar las células del mieloma y detener su crecimiento. La radioterapia puede utilizarse para reducir rápidamente las células del mieloma en una zona específica, por ejemplo, cuando una acumulación de células plasmáticas anormales forma un tumor (plasmocitoma) que provoca dolor o destruye un hueso.
Obtén información suficiente para tomar decisiones sobre tu atención médica. Obtén la información suficiente acerca del mieloma múltiple para que puedas participar de las decisiones sobre tu tratamiento y atención médica. Pregúntale al médico acerca de las opciones de tratamiento y de sus efectos secundarios.
Mantén un sistema de apoyo fuerte. Contar con un sistema de apoyo fuerte puede ayudarte a enfrentar los problemas y los momentos de ansiedad que puedan surgir. Es probable que tus amigos y tus familiares estén dispuestos a apoyarte.
También podría resultarte útil buscar ayuda en un grupo de apoyo formal o en otras personas que afrontan el cáncer. Es probable que los amigos que conoces en los grupos de apoyo estén dispuestos a compartir consejos prácticos sobre cómo afrontar el cáncer y el tratamiento oncológico. También hay grupos de apoyo disponibles en línea.
Fija metas razonables. Tener metas te da una sensación de control y te puede brindar un propósito. Sin embargo, no te pongas metas prácticamente imposibles de cumplir. Es probable que no puedas trabajar 40 horas por semana, por ejemplo, pero que sí puedas trabajar, al menos, media jornada. De hecho, muchas personas consideran que seguir trabajando durante el tratamiento oncológico puede ser útil para conservar cierta normalidad.
Tómate tiempo para ti. Comer bien, relajarte y descansar lo suficiente pueden ayudarte a combatir el estrés y la fatiga que provoca el cáncer. Además, planifica con anticipación los períodos de inactividad en los que posiblemente necesites descansar más o limitar las tareas que realizas.
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