El carcinoma in situ de la piel consiste en la presencia de células anormales en la piel.
Es la forma más temprana del cáncer de piel. No es invasivo, lo que significa que no ha roto la capa basal ni se ha diseminado y tiene un riesgo bajo de volverse invasivo.
Se suele descubrir el carcinoma in situ por las señales de pequeñas pecas o lunares.
Las causas de esa enfermedad por lo general se asocia a la exposición prolongada al sol o a determinadas formas de radiación. Suele ser casi siempre de crecimiento lento. En pocas ocasiones se disemina a otras partes del cuerpo.
Algunos factores de riesgo que influyen son:
Aunque casi nunca se disemina más allá de su lugar de origen, sin el tratamiento adecuado se puede diseminar en las áreas circundantes, tejido cercano y el hueso.
El médico revisará la piel y examinará el tamaño, forma, color y textura de cualquier zona sospechosa.
Si el médico sospecha que usted podría tener cáncer de piel, se extraerá un pedazo de esta, lo cual se denomina biopsia de piel. La muestra se envía a un laboratorio para su análisis bajo un microscopio.
Una biopsia de piel se debe hacer para confirmar la presencia de un cáncer de piel de células basales u otros cánceres cutáneos.
El tratamiento dependerá del estado del carcinoma y de la salud del paciente en general.
Entre los tratamientos que pueden ser utilizados para tratar el cáncer in situ de la piel se incluyen:
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