Los tumores benignos del colon son crecimientos anormales en su capa interna. Estos pueden ser elevados como una protuberancia o planos (sésiles).
Los tumores benignos del recto, del conducto anal y del ano son pequeñas protuberancias que se desarrollan en la zona rectal o anal.
Por lo general, esta clase de tumores benignos son asintomáticos (es decir que no presentan síntomas). Aunque en algunos casos pueden dar indicios como sangrado en las heces.
Las causas de esta clase de tumores benignos no están claras. Sin embargo, existen ciertos factores que pueden influir en su aparición:
Las complicaciones incluyen posible sangrado, y en casos bajos la conversión del tumor benigno en cancerígeno (maligno) tras un período de cinco o diez años.
Entre las pruebas que pueden utilizarse para el diagnóstico se incluyen:
El tratamiento dependerá del tamaño y estado de los tumores, así como de la salud del paciente en general.
Usualmente, el tratamiento inicial comprende la colposcopia. La colposcopia es un procedimiento que permite examinar el interior del intestino y el ano a través de la introducción vía anal de un fribroscopio flexible que proyectará la imagen en un monitor. Esto no es doloroso ya que previamente se sedará al paciente, y se le hará ingerir una solución especial de tipo laxante para limpiar el intestino.
Con ayuda de este procedimiento se podrán tomar biopsias y extirpar pólipos. Asimismo, en el caso de los tumores benignos del colon puede realizarse una extirpación quirúrgica vía laparoscópica. Aunque en caso de ser necesario, puede requerirse una extirpación vía abdominal.
En caso de sospecha de la presencia de algún tumor benigno del colon, del recto, del conducto anal o del ano consulte con su médico.
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