Los síndromes mielodisplásicos son un grupo de trastornos causados por células sanguíneas mal formadas o que no funcionan bien. Son el resultado de algún problema en el material esponjoso situado dentro de los huesos donde se fabrican las células sanguíneas (médula ósea).
El tratamiento, generalmente, se enfoca en reducir o prevenir las complicaciones de la enfermedad y sus tratamientos. En algunos casos, podría implicar quimioterapia o un trasplante de médula ósea.
En las personas sanas, la médula ósea fabrica nuevas células sanguíneas inmaduras que maduran con el tiempo. Los síndromes mielodisplásicos se producen cuando algo interrumpe este proceso y, como resultado, las células sanguíneas no maduran.
En lugar de desarrollarse normalmente, las células sanguíneas mueren en la médula ósea o en cuanto ingresan al torrente sanguíneo. Con el tiempo, hay más células defectuosas e inmaduras que sanas, lo que provoca problemas como fatiga por anemia, infecciones por leucopenia y sangrado por trombocitopenia.
Algunos síndromes mielodisplásicos no tienen una causa conocida. Otros son causados por la exposición a tratamientos oncológicos, como la quimioterapia y la radiación, a productos químicos tóxicos, como el tabaco, el benceno y los pesticidas, o a metales pesados, como el plomo.
Tipos de síndromes mielodisplásicos
La Organización Mundial de la Salud divide los síndromes mielodisplásicos en subtipos según el tipo de células sanguíneas en cuestión: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
Entre los subtipos de síndromes mielodisplásicos destacan:
Síndrome mielodisplásico con displasia unilinaje. Uno de los tres tipos de células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas) tiene un recuento bajo y aspecto anormal en el microscopio.
Síndrome mielodisplásico con displasia multilinaje. En este síndrome, dos o tres tipos de células sanguíneas son anormales.
Síndrome mielodisplásico con sideroblastos anillados. Este tipo, que comprende dos subtipos, implica un recuento bajo de uno o más tipos de células sanguíneas. Un rasgo característico es que los glóbulos rojos existentes en la médula ósea contienen un anillo de exceso de hierro llamado sideroblasto.
Síndrome mielodisplásico relacionado con una anomalía cromosómica aislada con deleción. Las personas con este síndrome tienen un bajo recuento de glóbulos rojos, y las células tienen una mutación específica en su ADN.
Síndrome mielodisplásico con exceso de blastos: tipos 1 y 2. En estos dos síndromes, alguno de los tres tipos de células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas) podría tener un recuento bajo y aspecto anormal en el microscopio. En la sangre y en la médula ósea, se encuentran células sanguíneas muy inmaduras (blastos).
Síndrome mielodisplásico, no clasificable. En este síndrome poco frecuente, hay un recuento reducido de uno de los tres tipos de células sanguíneas maduras, y los glóbulos blancos o las plaquetas aparecen alterados bajo el microscopio.
Factores de riesgo
Edad avanzada. La mayoría de las personas con síndromes mielodisplásicos tienen más de 60 años.
Tratamiento con quimioterapia o radiación. La quimioterapia o la radioterapia, que se usan frecuentemente para tratar el cáncer, pueden aumentar el riesgo de tener síndromes mielodisplásicos.
Exposición a ciertas sustancias químicas. Humo de tabaco, plaguicidas y sustancias químicas industriales, como el benceno.
Exposición a metales pesados. El plomo y el mercurio.
Anemia. La disminución en la cantidad de glóbulos rojos puede causar anemia, lo cual suele hacer que te sientas cansado.
Infecciones recurrentes. El tener muy pocos glóbulos blancos aumenta el riesgo de contraer infecciones graves.
Sangrado que no se detiene. La falta de plaquetas en la sangre para detener el sangrado puede ocasionar sangrado excesivo.
Mayor riesgo de padecer cáncer. Con el tiempo, algunas personas con síndromes mielodisplásicos podrían presentar cáncer de las células sanguíneas (leucemia).
Tu médico realizará una exploración física y tomará datos de la historia clínica.
Análisis de sangre. Es posible que el médico te solicite varios análisis de sangre para determinar la cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, y para buscar cambios inusuales en el tamaño, la forma y el aspecto de diversas células sanguíneas.
Extracción de médula ósea para análisis. Durante el aspirado y la biopsia de médula ósea, se utiliza una aguja delgada para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de médula ósea líquida, generalmente de un punto en la parte posterior del hueso de la cadera. Luego, se extrae una pequeña porción de hueso con médula incluida (biopsia). Las muestras se examinan en un laboratorio en busca de anomalías.
El tratamiento de los síndromes mielodisplásicos generalmente se centra en retrasar el avance de la enfermedad, controlar los síntomas, como la fatiga, y prevenir sangrados e infecciones.
Si no tienes síntomas, el médico podría recomendarte una conducta expectante, con exámenes y análisis de laboratorio periódicos, para determinar si la enfermedad avanza.
Transfusiones de sangre
Se pueden utilizar transfusiones de sangre en personas con síndromes mielodisplásicos para reemplazar los glóbulos rojos, los glóbulos blancos o las plaquetas.
Medicamentos
El tratamiento de los síndromes mielodisplásicos podría comprender medicamentos que realizan lo siguiente:
Aumentan la cantidad de células sanguíneas que produce el cuerpo. Se denominan factores de crecimiento y son versiones artificiales de sustancias que se encuentran naturalmente en la médula ósea.
Algunos factores de crecimiento, como la epoetina alfa (Epogen, Procrit) o la darbepoetina alfa (Aranesp), reducen la necesidad de transfusiones de sangre al aumentar la cantidad de glóbulos rojos. Otros medicamentos, como el filgrastim (Neupogen, Zarxio), podrían ayudar a prevenir infecciones al aumentar la cantidad de glóbulos blancos en las personas que padecen determinados síndromes mielodisplásicos.
Estimulan la maduración de las células sanguíneas. Medicamentos como la azacitidina (Vidaza) y la decitabina (Dacogen) podrían mejorar la calidad de vida de las personas con determinados tipos de síndromes mielodisplásicos y reducir el riesgo de leucemia mielógena aguda.
Inhiben el sistema inmunitario. Estos tipos de medicamentos se utilizan en determinados síndromes mielodisplásicos, y podrían reducir la necesidad de transfusiones de glóbulos rojos.
Ayudan a personas con una anomalía genética en particular. Si tu síndrome mielodisplásico está relacionado con una mutación genética denominada del(5q) aislada, tu médico podría recomendarte lenalidomida (Revlimid).
Tratan infecciones. Si tu enfermedad ocasiona infecciones, te tratarán con antibióticos.
Trasplante de médula ósea
Durante un trasplante de médula ósea, también llamado trasplante de células madre, se utilizan dosis altas de medicamentos de quimioterapia para eliminar las células sanguíneas defectuosas de la médula ósea. Luego, las células madre anormales de la médula ósea se reemplazan por células saludables donadas (alotrasplante).
En las técnicas más nuevas, antes del trasplante, se utiliza quimioterapia menos tóxica en comparación con las anteriores. Sin embargo, los trasplantes de médula ósea conllevan un riesgo significativo de padecer efectos secundarios. Por este motivo, son pocas las personas con síndromes mielodisplásicos que sean candidatas a un trasplante de células madre de médula ósea.
Consulte con su médico si:
-Se siente débil y cansado la mayoría del tiempo.
-Presenta moretones o sangrado con facilidad, tiene sangrado de encías o sangrado frecuente de la nariz.
-Nota puntos rojos o morados de sangrado debajo de la piel.
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