La Hiperfunción de la glándula hipófisis o insuficiencia hipofisaria es un trastorno raro mediante el cual la glándula hipófisis no puede producir una o más de sus hormonas o no produce la cantidad suficiente.
La hipófisis es una glándula pequeña en forma de frijol que está ubicada en la base del cerebro, detrás de la nariz y entre las orejas. A pesar de su tamaño, esta glándula segrega hormonas que influyen en cada una de las partes del cuerpo.
Cuando presentas insuficiencia hipofisaria, tienes un suministro escaso de una o más de estas hormonas hipofisarias. Esta deficiencia puede afectar un sinnúmero de funciones habituales de tu cuerpo, como el crecimiento, la presión arterial y la reproducción.
La insuficiencia hipofisaria puede deberse a trastornos hereditarios, pero generalmente es adquirida. El desencadenante con frecuencia suele ser un tumor en la glándula hipófisis. A medida que el tumor hipofisario aumenta de tamaño, puede comprimir y dañar el tejido de la hipófisis e interferir con la producción de hormonas. El tumor también puede comprimir el nervio óptico y causar problemas de la vista.
Las causas de la insuficiencia hipofisaria pueden ser otras enfermedades y acontecimiento que dañan la hipófisis, por ejemplo:
Queda a juicio facultativo
Si tu médico sospecha que puedes tener un trastorno de la glándula hipófisis, puede pedir varias pruebas para controlar los niveles de distintas hormonas en tu cuerpo. Tu médico también podría querer controlar si padeces insuficiencia hipofisaria si tuviste una lesión reciente en la cabeza o recibiste tratamiento con radiación, los cuales podrían haberte expuesto al riesgo de daños a la hipófisis.
Estas son algunas de las pruebas que tu médico puede pedirte:
Análisis de sangre. Pueden ayudar a detectar deficiencias hormonales como resultado de la insuficiencia hipofisaria. Por ejemplo, los análisis de sangre pueden identificar niveles bajos de hormonas tiroideas, suprarrenales o sexuales y puede determinar si estos niveles están relacionados con la producción insuficiente de la hormona hipofisaria.
Pruebas dinámicas o de estimulación. Es posible que tu médico te sugiera ir a una clínica endocrinológica especializada para realizar estas pruebas, mediante las cuales se controla la secreción de hormonas del cuerpo después de haber tomado ciertos medicamentos que estimulan la producción de hormonas.
Estudios por imágenes del cerebro. La resonancia magnética (RM) de tu cerebro puede detectar un tumor hipofisario u otras anomalías estructurales.
Pruebas de la vista. Estas pruebas pueden determinar si el crecimiento de un tumor hipofisario ha afectado tu vista o tu campo visual.
El tratamiento eficaz de la causa oculta de la insuficiencia hipofisaria puede conducir a una recuperación completa o parcial de la producción normal de hormonas hipofisarias de tu cuerpo. El tratamiento con las hormonas apropiadas suele ser el primer paso. Estos medicamentos se consideran un "reemplazo" más que un tratamiento, porque las dosis se determinan en función de las cantidades de hormona que tu cuerpo fabricaría normalmente si no existiera un problema con la hipófisis. Es posible que el tratamiento sea de por vida.
Es posible que el tratamiento de los tumores hipofisarios requiera de una cirugía para extraer el crecimiento. En algunos casos, los médicos también recomiendan tratamiento con radiación.
Entre los medicamentos de reemplazo hormonal se encuentran los siguientes:
Corticoesteroides. Estos fármacos, como la hidrocortisona o la prednisona, reemplazan a las hormonas suprarrenales que no se producen debido a una deficiencia de adrenocorticotropina (ACTH). Se toman por vía oral.
Levotiroxina (Levoxyl, Synthroid, entre otros). Este medicamento reemplaza los niveles deficientes de hormona tiroidea causados por la producción baja o deficiente de tirotropina (TSH).
Hormonas sexuales. Estas son la testosterona en los hombres y el estrógeno, o una combinación de estrógeno y progesterona, en las mujeres. La testosterona se administra a través de la piel mediante un parche, un gel o una inyección. El tratamiento de reemplazo de hormonas femeninas puede administrarse con pastillas, geles o parches.
Hormona de crecimiento. La hormona de crecimiento, también conocida como somatropina, se administra mediante una inyección debajo de la piel. Esta hormona promueve el crecimiento y permite que los niños alcancen una altura normal. Los adultos con deficiencia de la hormona de crecimiento también pueden beneficiarse del reemplazo de la hormona de crecimiento, pero no crecerán más.
Queda a juicio facultativo.
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