Para resolver el déficit de vitamina A se administran dosis altas de vitamina A durante varios días, seguidas de dosis más bajas hasta que la visión y la piel mejoren. No deben administrarse dosis altas de forma repetida a los niños, ya que pueden ser tóxicas.
Si los síntomas persisten después de 2 meses, se realizan pruebas a fin de detectar un posible trastorno que esté alterando la absorción de las grasas.