Los trastornos depresivos son un conjunto de cuadros clínicos en los que predomina el síntoma subjetivo de estado de ánimo deprimido (puede no ser manifiesto) y una reducción del interés. Se presentan en el transcurso de los trastornos del estado de ánimo uni- o bipolares (afectivos), trastornos somáticos, trastornos de adaptación causados por conflictos o situaciones difíciles, intoxicaciones, efectos adversos a medicamentos, otros trastornos psiquiátricos tales como los trastornos esquizoafectivos, la depresión pospsicótica, trastornos mixtos de depresión y ansiedad, neurastenia o síndromes de abstinencia.
Más que solo una tristeza pasajera, la depresión no es una debilidad y uno no puede recuperarse de la noche a la mañana de manera sencilla. La depresión puede requerir tratamiento a largo plazo. Pero no te desanimes. La mayoría de las personas con depresión se sienten mejor con medicamentos, con psicoterapia o con ambos.
Hay muchos otros trastornos, como los indicados a continuación, cuyos síntomas comprenden la depresión. Es importante obtener un diagnóstico preciso para que puedas recibir el tratamiento adecuado.
Trastornos bipolares I y II. Estos trastornos del estado de ánimo comprenden cambios de humor caracterizados por altibajos emocionales (manía y depresión). En ocasiones es difícil distinguir entre el trastorno bipolar y la depresión.
Trastorno ciclotímico. El trastorno ciclotímico implica altibajos emocionales que son más leves que los que se manifiestan en el trastorno bipolar.
Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo. En los niños, este trastorno del estado de ánimo comprende irritabilidad y enojo crónicos y graves con berrinches desmesurados y frecuentes. Por lo general, este trastorno se transforma en trastorno depresivo o de ansiedad durante la adolescencia o la adultez.
Trastorno depresivo persistente. Este trastorno, también conocido como «distimia», es una forma de depresión menos grave, pero más crónica. Si bien no suele ser incapacitante, el trastorno depresivo persistente puede impedir que te desenvuelvas normalmente en tu rutina diaria y afectar tu capacidad de tener una vida plena.
Trastorno disfórico premenstrual. Implica síntomas de depresión asociados a los cambios hormonales que comienzan una semana antes del inicio de tu período menstrual y que mejoran unos pocos días después, y que son mínimos o desaparecen después de que finaliza tu período.
Otros trastornos de depresión. Estos comprenden depresión causada por el consumo de drogas recreativas, por algunos medicamentos recetados o por otras afecciones.
Causas
Se desconoce la causa exacta de la depresión. Al igual que sucede con muchos trastornos mentales, puede comprender diversos factores, como:
Diferencias biológicas. Las personas con depresión tienen cambios físicos en el cerebro. La importancia de estos cambios aún es incierta, pero con el tiempo pueden ayudar a identificar las causas.
Química del cerebro. Los neurotransmisores son sustancias químicas que se encuentran naturalmente en el cerebro y que probablemente desempeñan un rol en la depresión. Las investigaciones recientes indican que los cambios en la función y el efecto de estos neurotransmisores, y cómo interactúan con los neurocircuitos involucrados en mantener la estabilidad del estado de ánimo pueden tener un rol importante en la depresión y su tratamiento.
Hormonas. Es posible que los cambios en el equilibrio hormonal del cuerpo tengan un rol al causar o desencadenar la depresión. Los cambios hormonales pueden presentarse en el embarazo y durante las semanas o meses después del parto (posparto), y por problemas de tiroides, menopausia u otros trastornos.
Rasgos hereditarios. La depresión es más frecuente en las personas cuyos parientes consanguíneos también tienen este trastorno. Los investigadores están buscando genes que puedan intervenir en el origen de la depresión.
Complicaciones
La depresión es un trastorno grave que puede causar efectos devastadores tanto en ti como en tus familiares. La depresión suele empeorar si no se trata y puede derivar en problemas emocionales, de conducta y de salud que pueden afectar todos los aspectos de tu vida.
Los ejemplos de las complicaciones relacionadas con la depresión comprenden:
Sobrepeso u obesidad, que pueden derivar en enfermedades cardíacas o diabetes
Dolor o enfermedad física
Consumo inapropiado de alcohol o de drogas
Ansiedad, trastorno de pánico y fobias sociales
Conflictos familiares, dificultades en tus relaciones y problemas en la escuela o el trabajo
Aislamiento social
Sentimientos suicidas, intentos de suicidio o suicidio
El médico puede determinar un diagnóstico de depresión a partir de lo siguiente:
Exploración física. Es probable que el médico te realice una exploración física y te haga preguntas sobre tu salud. En algunos casos, la depresión puede estar relacionada con un problema de salud físico no diagnosticado.
Análisis de laboratorio. Por ejemplo, el médico puede realizarte un análisis de sangre llamado «hemograma completo» o analizar la glándula tiroides para asegurarse de que funcione correctamente.
Evaluación psiquiátrica. El profesional de salud mental te realizará preguntas acerca de tus síntomas, tus pensamientos, tus sentimientos y tus patrones de conducta. Es posible que te pida que completes un cuestionario para ayudar a responder estas preguntas.
DSM-5. El profesional de salud mental puede utilizar los criterios que se describen en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5) (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5), publicado por la American Psychiatric Association (Asociación Estadounidense de Psiquiatría).
Tratamientos y Cuidados
La farmacoterapia juega un rol muy importante en el tratamiento de la depresión, aun cuando sus efectos no suelen aparecer antes de las 2 semanas de iniciado el tratamiento. No debe considerarse que un tratamiento farmacológico haya fracasado hasta haber totalizado 6 semanas de tratamiento completo y garantizado.
En caso de atender un primer episodio depresivo o un episodio recurrente sin tratamiento previo la elección del tratamiento debe dejarse en manos del médico que realizará el seguimiento.
En caso de recurrencia de la depresión en un paciente previamente tratado volver a utilizar el mismo tratamiento eficaz anterior.
En la depresión de intensidad leve o moderada, los medicamentos de nueva generación más efectivos son: escitalopram, mirtazapina, sertralina y venlafaxina. En la elección del antidepresivo se debe considerar además el riesgo de efectos adversos y la interacción con otros medicamentos, así como su precio. En la depresión severa pueden ser más eficaces la venlafaxina, la mirtazapina y los antidepresivos tricíclicos. En la depresión con síntomas psicóticos se usan adicionalmente medicamentos antipsicóticos.
Los síntomas de ansiedad requieren el uso adicional de fármacos ansiolíticos. La mayoría de los medicamentos antidepresivos presenta cierta actividad ansiolítica, pero este efecto aparece tras varias semanas de tratamiento.
La farmacoterapia del episodio depresivo debe mantenerse durante 6 meses después del cese de los síntomas. En el caso de aparición de 3 episodios en un lapso de 5 años se recomienda prolongar el tratamiento hasta por varios años.
En los trastornos adaptativos el tratamiento está indicado hasta la desaparición de la causa original de la depresión o hasta que el paciente consiga la adaptación a la situación desencadenante.
La farmacoterapia de la depresión de causa somática es controvertida. Para algunos especialistas el tratamiento de la enfermedad de base tiene una importancia esencial, mientras que el tratamiento de la depresión dependerá de la intensidad de los síntomas y se mantendrá mientras están presentes. Otros consideran a la enfermedad somática un factor desencadenante y recomiendan tratar la depresión de igual modo, como si fuera un caso de depresión mayor confirmada.
En la distimia se recomienda mantener la farmacoterapia durante 2-3 años.
En la ciclotimia no hay indicaciones aceptadas universalmente. Se sugieren fármacos estabilizadores del ánimo (principalmente derivados del ácido valproico).
En todas las formas de trastornos depresivos anteriormente mencionados lo más efectivo es combinar el tratamiento farmacológico y la psicoterapia. En la depresión moderada, severa y psicótica la farmacoterapia es imperativa. En la depresión psicótica la psicoterapia tiene un carácter de apoyo.
Los inhibidores de la recaptura de la serotonina y otros medicamentos antidepresivos con actividad serotoninérgica pueden provocar el llamado síndrome serotoninérgico. Sus síntomas principales son: trastornos de conciencia, hipomanía, excitación o inquietud psicomotora rebelde, mioclonías, hiperreflexia, fiebre, diaforesis, escalofríos, temblor, trastornos de la coordinación, rigidez muscular.
Consejos
No existe una manera segura para evitar la depresión. Sin embargo, las siguientes estrategias pueden ser útiles.
Toma medidas para controlar el estrés, mejorar tu resiliencia y levantar tu autoestima.
Acércate a la familia y a los amigos, especialmente en momentos de crisis, para que te ayuden a superar los malos tiempos.
Consigue tratamiento ante el primer signo de un problema para que te ayude a impedir que la depresión empeore.
Considera tener tratamiento de apoyo de larga duración para que te ayude a prevenir la reaparición de los síntomas.