Trastorno depresivo persistente, también llamado distimia, una forma de depresión continua y a largo plazo (crónica). Es posible que pierdas interés en las actividades normales de la vida cotidiana, que te sientas desesperanzado, que te vuelvas improductivo y que tengas baja autoestima y una sensación general de ineptitud. Estos sentimientos duran años y pueden afectar en gran medida tus relaciones y tu desempeño en la escuela, en el trabajo y en las actividades diarias.
Si tienes trastorno depresivo persistente, es posible que te resulte difícil sentirte optimista incluso en ocasiones felices. Puede que te describan como pesimista o negativo, que crean que te quejas todo el tiempo o que eres incapaz de divertirte. Aunque el trastorno depresivo persistente no es tan grave como la depresión mayor, tu estado de ánimo deprimido actual puede ser leve, moderado o grave.
Debido a la naturaleza crónica del trastorno depresivo persistente, sobrellevar los síntomas de la depresión puede resultar difícil, pero una combinación de sesiones de terapia comunicativa (psicoterapia) y medicamentos puede ser eficaz para tratar esta afección.
Causas
No se conoce la causa exacta del trastorno depresivo persistente. Al igual que la depresión mayor, puede involucrar más de una causa, tales como:
Diferencias biológicas. Las personas con trastorno depresivo persistente pueden tener modificaciones físicas en el cerebro. La importancia de estas modificaciones sigue siendo incierta, pero es posible que finalmente ayuden a señalar las causas.
Química del cerebro. Los neurotransmisores son sustancias químicas naturales del cerebro que probablemente desempeñen un papel en la depresión. Estudios recientes indican que los cambios en la función y el efecto de estos neurotransmisores y en la manera en que interactúan con los neurocircuitos encargados de mantener la estabilidad del estado de ánimo pueden jugar un papel fundamental en la depresión y su tratamiento.
Rasgos heredados. El trastorno depresivo persistente parece ser más frecuente en personas cuyos familiares de sangre también tienen el trastorno. Los investigadores están intentando encontrar genes que puedan causar la depresión.
Acontecimientos de la vida. Al igual que en la depresión mayor, los acontecimientos traumáticos, tales como la pérdida de un ser querido, los problemas económicos o un nivel alto de estrés pueden provocar trastorno depresivo persistente en algunas personas.
Complicaciones
Las situaciones que pueden estar relacionadas al trastorno depresivo persistente son las siguientes:
Mala calidad de vida
Depresión mayor, trastornos de ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo
Abuso de sustancias
Relaciones difíciles y conflictos familiares
Problemas en la escuela y el trabajo y reducción de la productividad
Dolor crónico y enfermedades en general
Pensamientos o comportamiento suicidas
Trastornos de personalidad y otros trastornos de salud mental
Si el médico sospecha que tienes un trastorno depresivo persistente, los exámenes y las pruebas pueden incluir lo siguiente:
Examen físico. El médico puede hacerte un examen físico y preguntas profundas sobre tu salud para determinar qué puede estar causando tu depresión. En algunos casos, puede estar relacionada con un problema de salud física no diagnosticado.
Análisis de laboratorio. El médico puede ordenarte realizar pruebas de laboratorio para descartar otros trastornos que puedan causar síntomas depresivos. Por ejemplo, el médico puede ordenar un análisis de sangre para determinar si la tiroides está poco activa (hipotiroidismo).
Evaluación psicológica. Esto incluye discutir tus pensamientos, sentimientos y comportamiento, y puede incluir un cuestionario para ayudar a identificar un diagnóstico. Esta evaluación puede ayudar a determinar si tienes un trastorno depresivo persistente u otra enfermedad que pueda afectar el estado de ánimo, como depresión mayor, trastorno bipolar o trastorno afectivo estacional.
Para un diagnóstico del trastorno depresivo persistente, la principal indicación para un adulto difiere un poco de la de un niño:
Para un adulto, el estado de ánimo depresivo ocurre la mayor parte del día durante dos o más años.
Para un niño, el estado de ánimo depresivo o la irritabilidad ocurre la mayor parte del día durante al menos un año.
Los síntomas producto del trastorno depresivo persistente pueden variar de acuerdo con el paciente. Cuando el trastorno depresivo persistente empieza antes de los 21 años, se denomina comienzo temprano; si empieza a la edad de 21 años o más, se denomina comienzo tardío.
Tratamientos y Cuidados
Los dos tratamientos principales para el trastorno depresivo persistente son los medicamentos y la terapia del habla (psicoterapia). El enfoque del tratamiento que te recomiende el médico dependerá de factores como los siguientes:
Gravedad de los síntomas
Tu deseo de abordar problemas emocionales o transitorios que afectan tu vida
Tus preferencias personales
Métodos de tratamientos anteriores
Tu capacidad para tolerar medicamentos
Otros problemas emocionales que puedas tener
La psicoterapia puede ser la primera recomendación para los niños y adolescentes que padecen trastornos depresivos persistentes, pero eso depende de cada persona. A veces, también se necesitan antidepresivos.
Medicamentos
Los tipos de antidepresivos utilizados con más frecuencia para tratar el trastorno depresivo persistente son los siguientes:
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
Antidepresivos tricíclicos (ATC)
Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN)
Consulta con tu médico o farmacéutico acerca de los posibles efectos secundarios.
Psicoterapia
La psicoterapia es un término general para tratar la depresión que consiste en hablar con un profesional de la salud mental sobre tu trastorno o problemas relacionados. La psicoterapia también se conoce como terapia conversacional o asesoramiento psicológico.
Consejos
No hay una manera que asegure evitar el trastorno depresivo persistente. Dado que comienza frecuentemente en la niñez o durante la adolescencia, identificar a los niños en riesgo de tener este trastorno puede ayudarlos a recibir tratamiento temprano.
Algunas de las estrategias que pueden ayudar a controlar los síntomas son las siguientes:
Tomar medidas para controlar el estrés, para aumentar tu resiliencia y para subir el autoestima.
Buscar ayuda de los familiares y amigos, especialmente en momentos de crisis, para que te ayuden en los momentos difíciles.
Buscar tratamiento ante el primer signo de un problema para ayudar a evitar que los síntomas empeoren.
Pensar en la posibilidad de obtener tratamiento de mantenimiento a largo plazo para ayudar a evitar una recaída de los síntomas.