El linfogranuloma venéreo es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Chlamydia Trachomatis que afecta a los ganglios linfáticos del área genital y se contagia por medio de la penetración vaginal, anal u oral. Es más común en hombres que en mujeres.
Sin tratamiento, el linfogranuloma venéreo puede causar obstrucción del flujo linfático y edema crónico de los tejidos genitales. El diagnóstico se basa en los signos hallados en la evaluación clínica, pero en general la enfermedad puede confirmarse con pruebas serológicas o inmunofluorescencia. El tratamiento consiste en la administración de tetraciclina o eritromicina durante 21 días.
El linfogranuloma venéreo (LGV) es una infección prolongada (crónica) del sistema linfático. Es causada por uno de 3 tipos diferentes (serotipos) de la bacteria Chlamydia trachomatis. Estas bacterias se diseminan a través del contacto sexual. La infección no es ocasionada por la misma bacteria que causa la clamidia genital.
Algunas de las complicaciones que puede tener el linfogranuloma inguinal, pueden ser infecciones en los ojos, articulaciones, corazón e hígado, en raras ocasiones inflamación cerebral, conexiones anormales de tejido entre el recto y la vagina, inflamación prolongada de los genitales o cicatrización y estrechamiento del recto.
Para diagnosticar de forma efectiva el linfogranuloma venéreo se tiene que realizar un examen físico, para localizar las siguientes señales:
Otras pruebas diagnósticas que se pueden realizar, son:
La infección por Chlamydia trachomatis se trata con antibióticos ( Tetraciclinas o eritromicina). El paciente puede recibir una dosis única o dependiendo del grado de la enfermedad necesite tomar el medicamento diariamente o varias veces al día de cinco a diez días.
En la mayoría de los casos, la infección se cura en una o dos semanas. Durante ese tiempo, debes abstenerte de tener relaciones sexuales.
La abstinencia de la actividad sexual es la única manera absoluta de prevenir una enfermedad de transmisión sexual. Las prácticas sexuales con precaución pueden reducir el riesgo.
El uso apropiado de condones, ya sea masculinos o femeninos, reduce enormemente la probabilidad de contraer una enfermedad de transmisión sexual. El condón se debe usar desde el inicio hasta el final de cada actividad sexual.
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