La Polineuropatía inflamatoria es el resultado de una lesión de los nervios periféricos, el sistema inmune ataca a los nervios provocando debilidad, entumecimiento o insensibilidad y dolor, por lo general en las manos y en los pies. También puede afectar otras partes del cuerpo. Esta enfermedad involucra la hinchazón (inflamación) e irritación de los nervios lo que lleva a la pérdida de la fuerza o de la sensibilidad.
Las personas con neuropatía periférica generalmente describen el dolor como un dolor punzante, un escozor o ardor, o un hormigueo. En muchos casos, los síntomas mejoran, en especial si se deben a una afección que puede tratarse. Los medicamentos pueden aliviar el dolor causado por la neuropatía periférica.
Las causas más frecuentes que pueden producir polineuropatía son debidas a diferentes procesos de autoinmunidad aunque algunas veces no hay una causa concreta. Esta enfermedad es el daño nervioso producido por diversas enfermedades. Las causes de las neuropatías incluyen las siguientes:
Alcoholismo. Las personas alcohólicas tienen una mala alimentación y esto puede provocar deficiencias de vitaminas.
Enfermedades autoinmunitaras. Entre ellas, el síndrome de Sjögren, el lupus, la artritis reumatoide, el síndrome de Guillain-Barré, la polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica y la vasculitis necrosante.
Diabetes. Más de la mitad de las personas con diabetes desarrollan algún tipo de neuropatía.
Exposición a sustancias tóxicas. Entre ellas, metales pesados y sustancias químicas.
Medicamentos. Ciertos medicamentos, especialmente los que se usan en el tratamiento del cáncer (quimioterapia), pueden causar neuropatía periférica.
Infecciones. Se incluyen ciertas infecciones víricas o bacterianas, como la enfermedad de Lyme, la culebrilla, el virus de Epstein-Barr, la hepatitis C, la lepra, la difteria y el VIH.
Trastornos heredados. Algunos trastornos, como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, son tipos heredados de neuropatía.
Traumatismo o presión en los nervios. Los traumatismos, como los sufridos por accidentes de vehículos automotores, caídas o lesiones por un deporte, pueden dañar los nervios periféricos. Tener un yeso o usar muletas, o realizar movimientos repetitivos, como escribir a máquina frecuentemente, podría ejercer presión en los nervios.
Tumores. Se pueden desarrollar crecimientos, tanto cancerosos (malignos) como no cancerosos (benignos), en los nervios y ejercer presión en ellos. Además, la polineuropatía puede ocurrir a causa de algunos tipos de cáncer relacionados con la respuesta inmunitaria del organismo. Es una forma de síndrome paraneoplásico.
Deficiencias de vitaminas. Las vitaminas B (incluidas la B-1, la B-6 y la B-12), la vitamina E y la niacina son cruciales para la salud de los nervios.
Trastornos de la médula ósea. Entre ellos, la producción de una proteína anormal en la sangre (gammapatías monoclonales), una forma de cáncer de hueso (mieloma osteoesclerótico), el linfoma y la amiloidosis.
Otras enfermedades. Entre ellas, enfermedades renales, enfermedades hepáticas, trastornos del tejido conectivo e hipoactividad de la glándula tiroidea (hipotiroidismo).
En algunos casos, no se puede identificar ninguna causa (neuropatía idiopática).
Las complicaciones pueden incluir:
Dolor
Disminución permanente o pérdida de sensibilidad en áreas del cuerpo
Debilidad o parálisis permanente en áreas del cuerpo
Lesión repetitiva o inadvertida en un área del cuerpo
Efectos secundarios de medicamentos utilizados para el tratamiento del trastorno
Polineuropatía inflamatoria tiene muchas causas potenciales. Además de una exploración física, que puede incluir análisis de sangre, el diagnóstico por lo general requiere lo siguiente:
Una historia clínica completa. El médico revisará tu historia clínica, incluidos tus síntomas, estilo de vida, exposición a toxinas, hábitos de consumo de bebidas y antecedentes familiares de enfermedades del sistema nervioso (neurológicas).
Examen neurológico. El médico podría revisarte los reflejos de los tendones, tu fuerza y tono musculares, tu capacidad para sentir determinadas sensaciones y tu postura y coordinación.
El médico puede solicitar pruebas, por ejemplo:
Análisis de sangre. Estos pueden detectar deficiencias vitamínicas, diabetes, función inmunitaria anormal y otras indicaciones de afecciones que pueden provocar neuropatía periférica.
Pruebas de diagnóstico por imágenes. Las exploraciones por tomografía computarizada (TC) o imagen de resonancia magnética (IRM) permiten detectar hernias de disco, tumores u otras anomalías.
Pruebas de función nerviosa. La electromiografía registra la actividad eléctrica de los músculos para detectar lesiones de los nervios. Una sonda envía señales eléctricas a un nervio, y un electrodo colocado a lo largo del trayecto del nervio registra la respuesta del nervio a las señales (estudios de conducción nerviosa).
Otras pruebas de función nerviosa. Estas podrían incluir una prueba de reflejos autónomos que registra cómo funcionan las fibras nerviosas autónomas, una prueba del sudor y pruebas sensoriales que registran cómo sientes el tacto, la vibración, el frío y el calor.
El resto de estudios se realizan dependiendo de la posible causa.
El objetivo del tratamiento es revertir el ataque a los nervios. En algunos casos, los nervios pueden sanar y es posible restaurar su función. En otros casos, los nervios quedan gravemente dañados y no pueden sanar, por lo que el tratamiento se dirige a evitar que la enfermedad empeore.
El tipo de tratamiento que se administre dependerá de la gravedad de dichos síntomas, entre otros factores. El tratamiento más agresivo solo se aplica si hay dificultad para caminar, respirar o si los síntomas interfieren con la capacidad para cuidarse o desempeñarse laboralmente.
Además de los medicamentos utilizados para tratar las afecciones asociadas a la enfermedad los medicamentos que se usan para aliviar los signos y síntomas de la neuropatía periférica comprenden los siguientes:
Analgésicos. Los analgésicos de venta libre, como los antiinflamatorios no esteroides, pueden aliviar los síntomas leves. Para los síntomas más intensos, el médico podría recetarte calmantes.
Los medicamentos que contienen opioides, como el tramadol (Conzip, Ultram) o la oxicodona (Oxycontin, Roxicodone, otros) pueden producir dependencia y adicción, por lo que estos medicamentos generalmente se recetan solo cuando otros tratamientos no dan resultado.
Medicamentos anticonvulsivos. Los medicamentos como la gabapentina (Gralise, Neurontin) y la pregabalina (Lyrica), fabricados para tratar la epilepsia, pueden aliviar el dolor en los nervios. Los efectos secundarios pueden comprender mareos y vértigo.
Otro tratamiento que puedes aplicarte en la piel y que podría aliviar el dolor es el uso de parches de lidocaína. Los efectos secundarios pueden comprender mareos, vértigo y entumecimiento en el lugar donde está el parche.
Antidepresivos. Se halló que algunos antidepresivos tricíclicos, como la amitriptilina (Pamelor), ayudan a aliviar el dolor al interferir en los procesos químicos del cerebro y de la médula espinal que te provocan el dolor.
El inhibidor de la recaptación de norepinefrina, la duloxetina (Cymbalta), y el antidepresivo de liberación prolongada, la venlafaxina (Effexor XR), también podrían aliviar el dolor de la neuropatía periférica causada por la diabetes. Los efectos secundarios pueden comprender sequedad de boca, náuseas, mareos, vértigo, disminución del apetito y estreñimiento.
Terapias
Varios procedimientos y terapias podrían ayudar a disminuir los signos y síntomas de la neuropatía periférica.
Estimulación eléctrica transcutánea de nervios. Los electrodos que se colocan sobre la piel generan una corriente eléctrica suave en frecuencias variadas. La estimulación eléctrica transcutánea de los nervios debe aplicarse durante 30 minutos todos los días durante un mes aproximadamente.
Intercambio plasmático e inmunoglobulina intravenosa. Estos procedimientos, que ayudan a inhibir la actividad del sistema inmunitario, podrían ser beneficiosos para aquellas personas con ciertas afecciones inflamatorias.
El intercambio plasmático implica extraer sangre, luego extraer anticuerpos y otras proteínas de la sangre y devolverlas a la sangre del cuerpo. En la terapia con inmunoglobulinas, recibes niveles altos de proteínas que funcionan como anticuerpos (inmunoglobulinas).
Fisioterapia. Si tienes debilidad muscular, la fisioterapia puede ayudarte a mejorar los movimientos. Además, es posible que necesites férulas para las manos o los pies, un bastón, un andador o una silla de ruedas.
Cirugía. Si tienes neuropatías causadas por presión en los nervios, como la presión de los tumores, podrías necesitar una cirugía para reducir la presión.
Tratamiento de afecciones no diagnosticadas
La mejor manera de prevenir la enfermedad es controlar las afecciones médicas que te ponen en riesgo, como la diabetes, el alcoholismo o la artritis reumatoide.
Elecciones de estilo de vida saludable
Por ejemplo:
Comer una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras para mantener los nervios saludables. Protegerte de la insuficiencia de vitamina B12 mediante el consumo de carne, pescado, huevos, alimentos lácteos con bajo contenido de grasas y cereales fortificados. Si eres vegetariano o vegano, los cereales fortificados son una buena fuente de vitamina B12, pero habla con tu médico acerca de los suplementos de vitamina B12.
Hacer ejercicio regularmente. Con la aceptación de tu médico, trata de hacer ejercicios durante al menos 30 minutos o una hora tres veces a la semana como mínimo.
Evita los factores que puedan causar daño en los nervios, como movimientos repetitivos, posiciones apretadas, exposición a químicos tóxicos, fumar y consumir demasiado alcohol.
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