La hemiplejía suele definirse como la parálisis de una mitad del cuerpo, pero en realidad el trastorno corresponde a una perturbación funcional de la actividad de los músculos del lado opuesto al hemisferio cerebral afectado, ya que no toda la musculatura se afecta por igual, sino que predomina el fallo de unos músculos sobre otros.
Al producirse un accidente-vascular, resulta afectada en mayor o menor grado la corteza cerebral motora y, en especial, las fibras del haz piramidal que transmiten los impulsos nerviosos motores a la musculatura. Dado que tales fibras se entrecruzan a nivel del tronco encefálico, la musculatura afectada será contralateral al hemisferio cerebral lesionado. Generalmente, se acompaña de parálisis facial homolateral y afectación de otras vías nerviosas y pares craneales (alteraciones de la sensibilidad, hemianopsia, trastornos de la deglución, afasia, apraxia, etc.).
La alteración corresponde no solo a las lesiones directas del tejido encefálico por isquemia o hemorragia, sino también al edema vecino al foco lesional, que remite poco a poco.
En una primera etapa, los músculos afectados se encuentran fláccidos (hemiplejía flácida). Así, el brazo y la pierna del lado enfermo pierde su tono, a la par que la boca se desvía hacia el lado sano bajo la acción de los músculos indemnes. En este periodo, los reflejos pueden ser normales, aunque suelen estar disminuidos (incluye el reflejo plantar, con signo de Babinski positivo).
En una etapa posterior, pasados algunos días o unas semanas, la deficiencia muscular evoluciona y la parálisis es cada vez mas mas concreta y se centra solo en los grupos musculares afectados. A la par, los músculos se ponen tensos (hemiplejía espástica), siendo mas acentuada la parálisis del miembro superior que la del inferior. En el brazo, los extensores de la mano y los oponentes del pulgar; por ello, el enfermo puede girar el brazo hacia adentro y también cerrar la mano. En el miembro inferior, resultan afectados principalmente los extensores de la rodilla y los rotadores externos, mientras que el cuadriceps se mantiene funcional. En esta etapa, los reflejos tendinosos están muy exaltados, y el reflejo plantar se encuentra alterado (signo de Banbisnki positivo).
Si no se toman las medidas preventivas adecuadas, el fallo funcional de algunos músculos permite la predominancia de los músculos sanos y se originan contracturas que determinan un postura característica: el miembro superior se mantiene pegado al cuerpo, el antebrazo rígido en flexión y probación, los dedos de la mano contracturados en flexión y el miembro en extensión.
El fallo funcional muscular suele remitir progresivamente y se reducen de manera significativa al cabo de 4 a 6 meses. Las alteraciones residuales dependerán en cada caso de la extensión del foco lesional y del grado de destrucción neuronal.
Las causas típicas de la tetraplejia son los traumatismos (como accidentes de coche, buceo en aguas poco profundas, caídas, lesiones deportivas), enfermedades (como la mielitis transversa, la esclerosis múltiple o la poliomielitis) o trastornos congénitos (como la distrofia muscular).
Es posible sufrir una fractura en el cuello y que las vértebras se fracturen o disloquen sin que ello resulte necesariamente en tetraplejia, siempre y cuando la médula espinal no se vea dañada. Por otro lado, es posible lesionarse la médula espinal sin dañar la columna vertebral, por ejemplo, cuando un disco o espolón roto sobre una vértebra penetra en la columna vertebral y daña la médula espinal.
Al principio, los cambios en la manera en que funciona el cuerpo pueden ser abrumadores. Sin embargo, el equipo de rehabilitación te ayudará a que desarrolles las herramientas que necesitas para tratar los cambios que causó la lesión de la médula espinal. Además, te recomendará equipos y recursos para mejorar la calidad de vida y tener mayor independencia. Algunas de las áreas afectadas son:
Control de la vejiga. La vejiga continuará almacenando la orina que proviene de los riñones. Sin embargo, no podrás controlar la vejiga con el cerebro tan bien porque el portador del mensaje (la médula espinal) está lesionado.
Los cambios en el control de la vejiga aumentan el riesgo de padecer infecciones urinarias, y también pueden provocar infecciones renales y cálculos en los riñones o en la vejiga. Durante rehabilitación, aprenderás nuevas técnicas que te ayudarán a vaciar la vejiga.
Control del intestino. Si bien el estómago y los intestinos funcionan de manera bastante similar a como funcionaban antes de la lesión, el control de la evacuación intestinal por lo general se ve afectado. Una dieta que contenga muchas fibras puede ayudarte a regularizar los intestinos, y durante la rehabilitación aprenderás técnicas para optimizar la función intestinal.
Sensaciones de la piel. Es posible que hayas perdido algunas o todas las sensaciones de la piel debajo del nivel neurológico de la lesión. Por lo tanto, la piel no puede enviar mensajes al cerebro cuando se ha lesionado con ciertas cosas tales como presión, calor o frío prolongados.
Esto puede hacerte más vulnerable a las úlceras de decúbito, pero el cambio de las posiciones con frecuencia, con ayuda, si es necesario, te ayudará a prevenir estas úlceras. Durante la rehabilitación, aprenderás a cuidar la piel correctamente, lo que te ayudará a evitar estos problemas.
Control del aparato circulatorio. Una lesión de la médula espinal puede causarte problemas en el aparato circulatorio, desde presión arterial baja cuando te pones de pie (hipotensión postural) hasta hinchazón de las extremidades. Estos cambios en la circulación también pueden aumentar el riesgo de sufrir coágulos sanguíneos, como una trombosis venosa profunda o un émbolo pulmonar.
Otro problema con el control del aparato circulatorio es un aumento en la presión arterial (hiperreflexia autónoma) que puede poner en riesgo la vida. Si estos problemas te afectan, el equipo de rehabilitación te enseñará cómo tratarlos.
Aparato respiratorio. La lesión puede hacer que te sea más difícil respirar y toser si tienes afectados los músculos del abdomen y del pecho, tales como el diafragma y los músculos de la pared torácica y del abdomen.
El nivel neurológico de la lesión determinará qué clase de problemas respiratorios puedes tener. Si tienes una lesión de la médula espinal a la altura del cuello o el tórax, puedes correr un mayor riesgo de tener neumonía u otros problemas pulmonares. Los medicamentos y la terapia pueden ayudar a prevenir y tratar estos problemas.
Tono muscular. Algunas personas que tienen lesiones en la médula espinal padecen uno de estos dos tipos de problemas del tono muscular: contracciones o movimientos no controlados de los músculos (espasticidad) o músculos blandos y débiles que carecen de tono muscular (flacidez).
Buen estado físico y atención médica preventiva. El adelgazamiento y la atrofia muscular son frecuentes después de una lesión de la médula espinal. La movilidad limitada puede dar lugar a una forma de vida más sedentaria y ponerte en riesgo de sufrir obesidad, enfermedad cardiovascular y diabetes.
Un dietista puede ayudarte a que comas una dieta nutritiva para que mantengas un peso adecuado. Un fisioterapeuta y un terapeuta ocupacional pueden ayudarte a elaborar un programa de buen estado físico y de ejercicios.
Salud sexual. Una lesión de la médula espinal puede afectar la sexualidad, la fertilidad y el funcionamiento sexual. Es posible que los hombres perciban cambios en la erección y en la eyaculación; y que las mujeres perciban cambios en la lubricación. Los médicos que se especializan en urología o fertilidad pueden ofrecer opciones para el funcionamiento sexual y la fertilidad.
Dolor. Algunas personas pueden padecer dolor, como dolor muscular o articular, debido al uso excesivo de grupos de músculos particulares. También puede producirse una neuralgia después de una lesión de la médula espinal, especialmente en alguien que tiene una lesión parcial.
Depresión. Enfrentar los cambios que ocasiona una lesión de la médula espinal y vivir con dolor hace que algunas personas se depriman.
En la sala de urgencias, es posible que el médico pueda descartar una lesión de la médula espinal a través de una exploración e inspección minuciosa, un análisis para comprobar la función sensorial y el movimiento, y algunas preguntas sobre el accidente.
Sin embargo, si la persona lesionada se queja del dolor de cuello, no está completamente consciente o presenta signos evidentes de debilidad o lesión neurológica, es posible que deban hacerse pruebas de diagnóstico de urgencia.
Algunas de estas pruebas son las siguientes:
Radiografías. En general, el personal médico pide estas pruebas para las personas que aparentan tener una lesión de médula espinal después de un traumatismo. Las radiografías pueden revelar problemas en las vértebras (columna vertebral), tumores, fracturas o cambios degenerativos en la columna vertebral.
Exploración por tomografía computarizada (TC). Una TC puede brindar un mejor detalle de las anormalidades que se ven en una radiografía. Esta exploración utiliza computadoras para formar una serie de imágenes transversales que pueden identificar problemas en los huesos, en los discos y otros tipos de problemas.
Resonancia magnética (RM). La RM utiliza un campo magnético potente y ondas de radio para producir imágenes generadas por computadora. Esta prueba es muy útil para observar la médula espinal e identificar hernias de disco, coágulos sanguíneos y otras masas que puedan estar comprimiendo la médula espinal.
Unos días después de la lesión, cuando la hinchazón haya disminuido un poco, el médico hará un examen neurológico más exhaustivo para determinar el nivel y la amplitud de la lesión. Esto implica evaluar la fuerza de los músculos y la capacidad para sentir un toque suave y un pinchazo.
El tratamiento de la tetraplejia depende de la gravedad de la lesión y de las necesidades particulares del paciente. El tratamiento tiene como objetivo tratar la pérdida de las funciones vitales y de la sensibilidad del paciente en las zonas paralizadas del cuerpo, así como la pérdida o el deterioro del funcionamiento de cualquier órgano.
Si la causa es un hematoma o inflamación de la médula espinal, los nervios pueden volver a funcionar. Se administran esteroides al paciente para prevenir y reducir la inflamación de la médula espinal.
Si la causa es una lesión, será necesario un tratamiento urgente para evitar daños mayores en la columna vertebral.
No hay ningún tratamiento particular para su cura. La cirugía puede ayudar en parte y si se realiza inmediatamente después de la lesión, puede ayudar a sostener y estabilizar las vértebras y los huesos de la columna vertebral.
En el caso de una fractura, los huesos o los discos comprimen la médula espinal y la cirugía puede aliviar esta presión, eliminando los fragmentos óseos y volviendo a alinear los huesos.
La estimulación eléctrica funcional también ayuda a que los músculos paralizados recuperen el movimiento de manera parcial.
También es muy importante que los pacientes que sufren tetraplejia no descuiden la nutrición. Puedes leer más sobre la dieta en la lesión medular en nuestro artículo del blog.
Terapias y cuidados médicos
Ortopedia y terapia del movimiento (kinesoterapia)
Los pacientes tetrapléjicos pueden necesitar un dispositivo ortopédico dependiendo de sus lesiones, ya que sus vértebras están dañadas y necesitan estabilizarse.
La kinesioterapia es imprescindible para que el paciente mantenga sus músculos fuertes y activos. Los tratamientos se basan especialmente en movimientos, activos o pasivos, de las articulaciones o músculos afectados para recuperar o mejorar su funcionalidad. Existen también otras técnicas centradas en estímulos electrónicos o en contrastes de temperatura en la zona afectada.
Fisioterapia
La misión del fisioterapeuta es fortalecer el músculo y enseñar al paciente a controlarlo y manejarlo de manera autónoma.
Varios estudios han demostrado que existen diferentes técnicas de entrenamiento que ayudan a mejorar el funcionamiento de los brazos y manos a aquellos pacientes que hayan sufrido una lesión en la médula espinal y cervical que les haya causado la tetraplejia. Hay evidencias que sugieren que el entrenamiento dirigido a realizar una tarea concreta (acompañado de una estimulación eléctrica y funcional en caso de que la capacidad de agarre del paciente esté debilitada) es ideal para mejorar la función de las manos. Casi todos los estudios han mostrado una mejoría de las funciones y/o grados de actividad de los brazos y las manos.
Se utilizan técnicas innovadoras como el uso de la estimulación eléctrica funcional de las extremidades inferiores, ciclismo indoor, ejercicio en cinta y estimulación eléctrica durante una caminata para recuperar o mantener la masa muscular en las piernas.
Si sigues estos consejos, puedes reducir el riesgo de una lesión en la médula espinal:
Conduce de manera segura. Los accidentes automovilísticos son una de las causas más frecuentes de lesiones en la médula espinal. Cada vez que conduzcas o viajes en automóvil, usa el cinturón de seguridad.
Asegúrate de que tus hijos usen el cinturón de seguridad o usa un asiento de seguridad para niños que sea adecuado para su edad y peso. Para protegerlos de las lesiones de los airbags, los niños menores de 12 años deben viajar siempre en el asiento trasero.
Comprueba la profundidad del agua antes de zambullirte. Para evitar zambullirte en aguas poco profundas, asegúrate de que la piscina tenga al menos 12 pies (aproximadamente 3,7 metros) o más de profundidad y que no esté por arriba de la superficie del suelo, y no te zambullas en ningún lado si no conoces la profundidad del agua.
Evita las caídas. Usa un taburete con una barra de agarre para alcanzar objetos en lugares altos. Añade pasamanos a las escaleras. Coloca alfombrillas antideslizantes en pisos de cerámica y en la bañera o ducha. Si tienes niños pequeños, usa puertas de seguridad para bloquear las escaleras y considera la posibilidad de instalar rejas en las ventanas.
Toma precauciones cuando practiques deportes. Usa siempre el equipo de seguridad recomendado. Cuando hagas deporte evita exponer la cabeza. Por ejemplo, en el béisbol, no hagas un barrido de cabeza, y en el fútbol americano, no hagas un tacle con la parte de arriba del casco. Si vas a hacer movimientos nuevos en gimnasia, trata de tener un asistente.
Si vas a conducir, no bebas. No conduzcas si estás ebrio o bajo la influencia de drogas. No viajes con un conductor que ha estado bebiendo.
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