El pian, frambesia, buba o yaws es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria.Como resultado de la infección en la piel del afectado aparecen unas lesiones ulcerosas con forma de frambuesa que afectan a la piel, a los cartílagos y a los huesos. Por lo general no duelen, pero como sí suelen picar, hace que el afectado al intentar calmar el picor se extienda la bacteria a otras zonas del cuerpo.
El pian es una infección causada por una forma de la bacteria Treponema pallidum. Está estrechamente relacionada con la bacteria que causa la sífilis, pero esta forma de la bacteria no se transmite sexualmente. El pian afecta principalmente a niños en áreas rurales, templadas y tropicales como África, las islas del Pacífico occidental y el sudeste de Asia.
Se trasmite por contacto directo con lesiones cutáneas de personas infectadas.
El pian puede dañar la piel y los huesos. Puede afectar la apariencia de la persona y la capacidad para movilizarse. Asimismo, puede causar deformidades en las piernas, la nariz, el paladar y el maxilar superior.
La historia clínica y la exploración física son los dos primeros pasos que permiten sospechar si un paciente presenta pian o frambesia. Para cerciorarse, es importante preguntar al enfermo si ha viajado a zonas donde existe mayor riesgo de contraer esta infección, si procede de ellas, o si ha estado expuesto a personas con lesiones similares en las semanas previas a la aparición de los síntomas.
La exploración física debe ser detallada, de tal forma que el médico debe fijarse con detenimiento en la apariencia de las lesiones que se encuentran sobre la piel.
El diagnóstico del pian se establece por la visualización de los treponemas (bacterias causantes de esta enfermedad) en el exudado de las lesiones a través del examen microscópico con un equipo especial denominado microscopio de campo oscuro.
La analítica sanguínea también ayuda a apoyar el diagnóstico, pues las pruebas serológicas de la sífilis son positivas en los pacientes con pian, ya que las bacterias que causan ambas enfermedades están muy relacionadas.
La realización de otras pruebas, como una radiografía de partes óseas, debe valorarse en cada caso en función del grado de afectación.
Dado que se trata de una enfermedad infecciosa, el tratamiento del pian consiste en la administración de antibióticos. El tratamiento de elección es la azitromicina, administrada en una única dosis por vía oral, o la penicilina benzatina por vía intramuscular, administrada también en una única dosis. En el caso de la penicilina, en niños menores de 10 años se utiliza la mitad de la dosis que en adultos.
Si el paciente es alérgico a estos antibióticos se pueden utilizar otros como las tetraciclinas, la eritromicina o la doxiciclina.
El pronóstico para el pian es bastante bueno en la mayoría de los casos, consiguiéndose la curación completa en gran parte de los pacientes. Sin embargo, si no se instaura ningún tratamiento, un 10% de los enfermos sufren complicaciones importantes como deformidades, o discapacidad por presentar mayor dificultad para movilizar ciertas articulaciones
No hay ninguna vacuna contra el pian que evite su aparición. La prevención de esta enfermedad va encaminada a interrumpir la transmisión entre personas mediante el diagnóstico temprano, evitándose así el contagio. La educación sanitaria y el desarrollo de medidas para conseguir una mejor higiene personal son componentes esenciales de la prevención.
Todas aquellas personas que conviven o han estado en contacto estrecho con pacientes diagnosticados de pian deberían acudir a su médico para ser examinados e iniciar el tratamiento lo más rápido posible si presentan lesiones compatibles.
Correo ocupado
Correo aceptado
Al registrarte, estarás aceptando nuestros Términos y Condiciones.