La hipertensión secundaria, también llamada presión arterial alta secundaria es la presión arterial alta provocada por otra enfermedad. La hipertensión secundaria puede ser causada por enfermedades que afectan los riñones, las arterias, el corazón o el sistema endocrino. La hipertensión secundaria puede también aparecer durante el embarazo.
La mayoría de las personas con presión arterial alta no tienen signos ni síntomas, incluso si las lecturas de presión arterial alcanzan niveles peligrosamente elevados.
Algunas personas con presión arterial alta pueden tener dolor de cabeza, dificultad para respirar o sangrado nasal, pero estos signos y síntomas no son específicos y, por lo general, no se presentan hasta que dicho trastorno alcanza una etapa grave o potencialmente fatal.
La hipertensión secundaria puede deberse a distintos trastornos. Estos son:
Algunos descongestionantes de venta libre y determinados suplementos de hierbas, entre ellos el ginseng, el regaliz y la efedra (ma huang), pueden tener el mismo efecto. Muchas drogas ilegales, como la cocaína y la metanfetamina, también aumentan la presión arterial.
Entre las complicaciones de la hipertensión secundaria se encuentran:
Para diagnosticar la hipertensión secundaria, tu médico tomará primero una lectura de la presión arterial con un brazalete inflable. Además de la lectura de la presión arterial pueden ser solicitados otras pruebas.
Entre las pruebas que pueden ser requeridas se encuentran:
A menudo, una enfermedad no diagnosticada requiere tratamiento con medicamentos o cirugía. Una vez que se trate efectivamente esta enfermedad, la hipertensión secundaria puede disminuir o, incluso, regresar a su estado normal.
Sin embargo, con frecuencia, los cambios en el estilo de vida — como comer alimentos saludables, aumentar la actividad física, y mantener un peso saludable — pueden ayudar a mantener baja la presión. Es posible que también necesite continuar tomando medicamentos para la presión arterial, y cualquier enfermedad no diagnosticada podría tener un impacto en la elección de medicamentos que haga el médico.
Las posibles opciones incluyen:
Los posibles efectos secundarios incluyen fatiga, problemas para dormir, reducción de la frecuencia cardíaca, y frío en las manos y los pies. Además, generalmente los betabloqueantes no se recetan a personas que sufren asma, ya que pueden aumentar los espasmos musculares en los pulmones.
Aunque disminuir la hipertensión arterial secundaria no puede resultar tan sencillo, existen ciertas medidas que pueden ayudar a controlar esta enfermedad.
Algunos de estos consejos son:
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