La angina de pecho consiste en un dolor o una molestia en el tórax la cual es producida cuando el corazón no recibe la suficiente irrigación sanguínea. Esto se debe a una obstrucción parcial de las arterias coronarias. Si la obstrucción sólo se alarga unos minutos y posteriormente el paciente se recupera, se habla de angina de pecho.
Esta patología puede originarse cuando el corazón se ve obligado a realizar un mayor esfuerzo y el organismo es incapaz de aumentar el riego sanguíneo de dicho órgano.
La angina de pecho suele ser muy común.
Existen tres tipos de angina:
Cabe destacar que no todas las molestias o los dolores en el pecho son angina. Si se le presenta un dolor torácico, consulte con su médico.
La principal causa de la angina de pecho suele relacionarse por lo general, con la ateroesclerosis. La angina de pecho normalmente va precedida de una excitación física o emocional; ocasionalmente puede desencadenarse al realizar una comida abundante o conducir un automóvil durante las horas de tráfico intenso.
Otra causa puede ser practicar ejercicio en un ambiente frío, en cuyo caso hay pacientes que experimentan alivio casi inmediato al pasar de una habitación fría a otra caliente.
Cuando las arterias del corazón (coronarias) están afectadas y no pueden ajustarse al aumento de la demanda de sangre, los nervios del corazón transmiten mensajes dolorosos de aviso urgente al cerebro. Este dolor, que no suele sobrepasar los 20 minutos, se debe a que el cerebro, por confusión, siente los impulsos desde localizaciones cercanas, como los brazos, el cuello o la mandíbula.
Además de esto, existen ciertos factores que pueden influir en el desarrollo de la angina de pecho:
El dolor causado por la angina de pecho puede hacer que algunas actividades normales generen molestia. Sin embargo, la complicación más peligrosa se relaciona con el riesgo de ataque cardíaco.
El diagnóstico inicial de la angina de pecho incluye la evaluación del historial clínico, tras sufrir dolor y concluye con la realización de determinadas pruebas que ayudan a descartar otras patologías cardiovasculares, como un electrocardiograma.
Las principales pruebas utilizadas para diagnosticar la angina de pecho son:
En la prueba el paciente realizará ejercicio físico en una cinta de correr o en una bicicleta estática mientras el médico evalúa si hay dolor mientras realiza la actividad y cuál es la respuesta eléctrica del sujeto (si hay cambios en el electrocardiograma).
Los métodos de tratamiento para la angina de pecho pueden incluir:
Asimismo, cambios en el estilo de vida y en la alimentación ayudan a aumentar la efectividad del tratamiento.
Algunas medidas que pueden ayudar a prevenir la angina de pecho son:
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