La enfermedad isquémica crónica del corazón ocasionada por la arteriosclerosis de las arterias coronarias, es decir, las encargadas de proporcionar sangre al músculo cardiaco (miocardio). La arteriosclerosis coronaria es un proceso lento de formación de colágeno y acumulación de lípidos (grasas) y células inflamatorias (linfocitos). Estos tres procesos provocan el estrechamiento (estenosis) de las arterias coronarias.
La enfermedad isquémica crónica del corazón es una enfermedad muy frecuente que afecta a gran parte de la población. Esta patología comienza en las primeras décadas de la vida, pero no presenta síntomas hasta que la estenosis de la arteria coronaria se hace tan grave que causa un desequilibrio entre el aporte de oxígeno al miocardio y sus necesidades. Por esta razón en muchos casos esta enfermedad se suele considerar asintomática.
La causa de la enfermedad isquémica crónica del corazón es la arteriosclerosis. La arteriosclerosis es una inflamación crónica de las arterias que provoca un endurecimiento y acumulación de placas de colesterol (placas de ateroma) en sus paredes, lo que favorece la formación de trombos.
Además de esto, existen ciertos factores que pueden influir en la aparición de esta enfermedad:
El haber presentado previamente la enfermedad (los pacientes que ya han presentado angina o infarto tienen más riesgo que los que no los han presentado).
La principal complicación se relaciona con el riesgo de ataque cardiaco.
Se realiza fundamentalmente por la sospecha clínica de dolor torácico, aunque no se descartan pruebas complementarias si se presentan otros síntomas atípicos. A los pacientes con sospecha de angina de pecho estable, además, se les suele hacer un electrocardiograma.
La prueba de esfuerzo o ergometría es el examen más utilizado cuando hay dudas en el diagnóstico de isquemia miocárdica y también sirve para obtener información pronóstica de los pacientes con angina. El paciente realiza ejercicio continuo en cinta rodante o bicicleta ergométrica para valorar su respuesta clínica (si hay dolor durante el ejercicio) y su respuesta eléctrica (si existen cambios en el electrocardiograma durante el esfuerzo que sugieran isquemia miocárdica). Esta prueba no es valorable si hay alteraciones basales del electrocardiograma o si el paciente está tomando determinados fármacos (por ejemplo, digoxina). Evidentemente, tampoco se puede realizar una ergometría si el paciente presenta algún problema locomotor que le impida caminar correctamente. En estos casos, se hacen pruebas de estrés con fármacos (dobutamina) o de radioisótopos.
La arteriografía coronaria (coronariografía o cateterismo) es el método de referencia para el diagnóstico de las estrecheces coronarias y además es útil en el caso de que sea necesario para el tratamiento de las mismas (dilatación e implantación de stent). Dado que se trata de una prueba invasiva y moderadamente costosa, queda reservada a si los resultados de las anteriores pruebas son concluyentes de enfermedad coronaria importante y con datos de mal pronóstico. También se utiliza en pacientes con síntomas atípicos cuando las pruebas no invasivas no resultan concluyentes.
Tratamiento con medicamentos: antiagregantes plaquetarios, betabloqueantes, antagonistas de calcio, estatinas.
Angioplastia coronaria: cuando las arterias coronarias bloqueadas o estrechadas producen angina de pecho o infarto de miocardio en un paciente más bien joven y sin otras complicaciones, puede estar indicada una angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP), llamada simplemente angioplastia coronaria.
El procedimiento es más fácil que el nombre. Básicamente se trata de remodelar (angioplastia) el vaso taponado (coronaria) desde dentro del propio vaso (transluminal) al que se accede a través de la piel (percutánea). Todo ello se hace con anestesia local, con el afectado despierto.
Tras una inyección de anestesia local en la ingle o en la zona del hombro, se introduce en una arteria de la pierna o del brazo un tubito hueco y flexible llamado catéter guía. Guiado por un monitor de TV que muestra una imagen radiográfica del catéter avanzando por el vaso, el médico lleva el catéter hasta la arteria coronaria estrechada.
Una vez allí se inserta otro segundo catéter, más pequeño, dentro del catéter guía.
Este segundo catéter tiene un globo hinchable en la punta, que se infla alrededor de medio minuto para ensanchar la parte ocluida de la arteria; cuando está inflado, se puede notar dolor anginoso, que desaparece lentamente al desinflarlo.
Después se retira el catéter globo, y vuelven a hacerse radiografías (inyectando un contraste radioopaco a través del catéter guía) para ver cómo ha mejorado el flujo. Todo el proceso se completa en 30 a 90 minutos.
Los resultados son buenos. El procedimiento fracasa sólo en un pequeño porcentaje de pacientes, en los que se hace necesaria cirugía cardíaca mayor (by pass o derivación aorto-coronaria). Las ventajas de la angioplastia son incontables con respecto a la cirugía mayor. Los riesgos y los costes de personal y material son mucho más bajos, y la estancia posterior en el hospital puede ser de unos pocos días, en vez de semanas.
Sin embargo, la angioplastia no cura la enfermedad de base (la arteriosclerosis, por lo general), y en ocasiones hay que repetirla para reabrir el mismo vaso que ha vuelto a ocluirse.
Tratamiento quirúrgico: La técnica más utilizada se conoce con el nombre de “bypass” (en castellano se conoce como “injerto” o “puente” coronario). Consiste en volver a restaurar el flujo de sangre a la zona isquémica utilizando para eso un fragmento de una vena o arteria secundaria (obtenida de una pierna o el pecho) que “salta” por encima de la zona bloqueada.
Tratamiento con medicamentos
Los calcio-antagonistas o bloqueantes de los canales del calcio impiden la entrada de calcio en las células del miocardio limitando su capacidad de contracción y, consecuentemente, sus necesidades de oxígeno. Esto disminuye la tendencia de las arterias coronarias a estrecharse y además disminuye el trabajo del corazón y por tanto sus necesidades de oxígeno. También disminuyen la tensión arterial. No suelen usarse en la fase aguda de un ataque al corazón, aunque sí inmediatamente después.
La prevención de la arteriosclerosis puede ayudar a disminuir los factores de riesgos de esta enfermedad.
Algunas de las medidas que ayudan a esto son:
Correo ocupado
Correo aceptado
Al registrarte, estarás aceptando nuestros Términos y Condiciones.