La miocarditis aguda es la inflamación del músculo cardíaco (miocardio). La miocarditis puede afectar el músculo cardíaco y el sistema eléctrico del corazón, lo que reduce la capacidad del corazón de bombear y producir ritmos cardíacos rápidos o anormales (arritmias). Esta enfermedad por lo general se ocasiona debido a una respuesta inmune posterior a una infección viral, aunque se han descrito otros desencadenantes como hipersensibilidad a fármacos, infecciones o trastornos autoinmunes.
La miocarditis es un trastorno poco común. Por lo general sus causas se asocian a una infección que afecta el corazón.
Cuando se tiene una infección, el sistema inmunitario del cuerpo produce células especiales para combatir la enfermedad. Si la infección afecta el corazón, las células que combaten la enfermedad entran al corazón. Sin embargo, los químicos producidos por estas células también pueden dañar el músculo cardíaco. Como resultado, el corazón se torna grueso, inflamado y débil.
Muchos casos son causados por un virus que llega al corazón. Estos pueden incluir el virus de la influenza (gripe), el virus coxsackie, el parovirus, el citomegalovirus, el adenovirus y otros.
También puede ser causada por infecciones bacterianas como la enfermedad de Lyme, estreptococos, micoplasmas y clamidia.
Otras causas de miocarditis pueden abarcar:
Las complicaciones pueden incluir:
La miocarditis puede ser difícil de diagnosticar porque las señales y síntomas a menudo se asemejan a otros de enfermedades cardíacas y pulmonares, o a los de una mala gripe.
El proveedor de atención médica puede oír un latido cardíaco rápido o sonidos cardíacos anormales mientras ausculta el pecho de un niño con un estetoscopio. Un examen físico puede detectar fluido en los pulmones e inflamación en las piernas en niños mayores.
Puede haber señales de infección, incluso fiebre y erupciones.
Una radiografía de tórax puede mostrar agrandamiento (inflamación) del corazón. Si el médico sospecha miocarditis basada en el examen y en la radiografía de tórax, también puede hacerse un electocardiograma para ayudar a hacer el diagnóstico. Una biopsia del corazón es la manera más precisa para confirmar el diagnóstico, pero no siempre se necesita. Además, una biopsia del corazón puede no revelar el diagnóstico si la pequeña pieza del tejido cardíaco que se extrae no contiene el organismo sospechoso u otros indicadores.
Otras pruebas que pueden necesitarse incluyen:
El tratamiento está encaminado hacia la causa del problema y puede consistir en:
Si el miocardio está débil, el médico recetará medicamentos para tratar la insuficiencia cardíaca. Los ritmos cardíacos anormales pueden requerir el uso de otros medicamentos. También puede necesitar un dispositivo como un marcapasos o un desfibrilador cardioversor implantable para corregir un ritmo cardíaco peligroso. Si se presenta un coágulo sanguíneo en una cámara del corazón, también recibirá anticoagulante.
En raras ocasiones, se puede necesitar un trasplante de corazón si el miocardio se ha vuelto muy débil para funcionar.
El identificar y tratar tempranamente las afecciones que acusan miocarditis reducen el riesgo de padecer de esta enfermedad.
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