La linfadenitis es una infección de los ganglios linfáticos
(nódulos linfáticos). Esta afección suele ser una complicación común de ciertas
infecciones bacterianas.
La linfadenitis es una infección la cual puede diseminarse
en cuestión de horas, por lo cual su tratamiento pronto y adecuado es
indispensable.
El sistema linfático es un órgano el cual se encuentra
formado por los ganglios linfáticos, además de una serie de canales conocidos
como vasos linfáticos. Estos canales son los encargados de transportar la
linfa, que dentro del sistema inmunitario cumple una importante función.
Esta afección se origina cuando los ganglios resultan
agrandados por una inflamación, usualmente debido a una respuesta a bacterias, hongos
u virus. Además de esto, por lo general los miembros inferiores y superiores
son las áreas anatómicas que suelen resultar más afectadas.
Entre las causas de la linfadenitis se encuentran:
Bacterias (Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes,
Pasteurella multocida, Erysipelothrix, Nocardia, Rickettsia, micobacterias de
la tuberculosis, sífilis…)
Parásitos (filariasis, leishmaniasis, toxoplasmosis…)
Hongos (coccidioidomicosis, blastomicosis e histoplasmosis…)
Virus (VIH, mononucleosis, citomegalovirus…)
Linfangitis carcinomatosa o neoplásica (a causa de la
inflamación en el sistema producida por tumores).
Anomalías anatómicas (malformaciones congénitas, cirugías y
traumatismos).
Las complicaciones relacionadas con la linfadenitis tienen
que ver con posible formación de un absceso, celulitis (infección de la piel),
presencia de fístulas y sepsis (infección de la sangre).
Las pruebas para diagnosticar la linfadenitis incluyen
inicialmente un examen físico y evaluación de los síntomas. Además de esto
puede incluir otras pruebas:
Biopsia: Se extrae una muestra del tejido de la zona
afectada para analizarlo en el laboratorio.
Tinción de Gram: Es un análisis de sangre usado para
detectar e identificar bacterias.
Hemocultivo: Mediante el cultivo de bacterias, hongos y
micobacterias, mediante la obtención de una muestra de fluido o secreción, se
puede determinar el origen de la linfadenitis.
Frotis de sangre: Se trata de un análisis de laboratorio en
el cual, tras tomarse una muestra de sangre, esta es observada bajo un
microscopio una muestra de sangre para contar los distintos tipos de células
sanguíneas que circula. En el caso de la linfadenitis este análisis se usa para
detectar las filarias (enfermedades parasitarias).
Linfangiografía: Este procedimiento se trata de una
radiografía del sistema linfático. Consiste en inyectar un tinte en un vaso linfático
para así visualizar el sistema linfático durante su recorrido.
El tratamiento de la linfadenitis dependerá de las causas
que la originen. Entre los tratamientos que pueden usarse se encuentran:
La principal medida de prevención contra la linfadenitis es
mantener una buena salud general y seguir adecuadas medidas higiénicas, para
prevenir en lo posible cualquier posible infección.
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