La amigdalitis aguda es una infección de las amígdalas, las cuales son una masa de tejido ovaladas ubicadas en la parte posterior de la garganta. La amigdalitis aguda suele ser causada por un tipo o varios tipos distintos de virus o bacterias, y se caracteriza por la presencia súbita o gradual de un dolor de garganta el cual suele estar acompañado con fiebre.
En la amigdalitis aguda el establecer el tipo de virus o bacteria causante es difícil debido a que el período de incubación desde que la persona contrae la infección hasta el momento en el cual aparecen los primeros síntomas puede ir desde horas hasta a una semana.
La amigdalitis aguda suele ser causada con mayor frecuencia por virus comunes, pero en algunos casos las infecciones bacterianas también pueden causarla.
Las complicaciones que puede presentar la amigdalitis aguda están relacionadas con la faringitis estreptocócica, la cual es causada por la bacteria Streptococcus, y que puede producir daños en los riñones y daños secundarios en las válvulas cardíacas, erupciones en la piel (escarlatina), sinusitis, infecciones del oído y neumonía.
Cuando la amigdalitis aguda tiene relación con el virus Epstein-Barr, puede producirse una grave infección de garganta e inflamación de la glándula muy graves, que son acompañadas de malestar y cansancio extremo, que puede durar hasta un mes, y que no responde a los antibióticos habituales.
La amigdalitis aguda se suele diagnosticar mediante:
La amigdalitis aguda suele requerir los siguientes tratamientos:
Las bacterias y virus que causan la amigdalitis aguda suelen ser contagiosos. Por eso entre las maneras de prevención se encuentran:
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