La neumonía debida a Haemophilus
influenzae es una infección pulmonar causada por una bacteria llamada Haemophilus
influenzae. La neumonía debida a Streptococcus pneumoniae causa una inflamación
de los pulmones, tos, dificultad para respirar y fiebre elevada. Generalmente
es más común en niños pequeños, personas de edad avanzada, y personas con
problemas de salud o sistemas inmunitarios debilitados.
La neumonía debida a Haemophilus influenzae es causada por la transmisión de la bacteria Haemophilus
influenzae, la cual suele transmitirse de una persona a otra, ya sea de un
portador sano de la infección (alguien que tiene la bacteria en su cuerpo, pero
no tiene los síntomas de la enfermedad) o de alguien que está muy enfermo con
la infección, a través del contacto de mucosidad o gotas de saliva provenientes
de una persona afectada por la bacteria.
Generalmente incluso aquellas personas infectadas con esta
bacteria que aún no se encuentran enfermos pueden pasar la enfermedad a otros,
siempre y cuando la bacteria permanezca en su cuerpo.
Las posibles complicaciones relacionadas con esta enfermedad
se relacionan con las posibilidades de desarrollar un derrame pleurial y bacteriemia
(extensión de la infección a la sangre, lo cual disemina la infección por otros
lugares del cuerpo).
Entre las pruebas utilizadas para diagnosticar la neumonía
debida a Haemophilus influenzae se encuentran:
Pulsioximetría: Es una prueba la cual consiste en medir el
nivel de oxígeno de la sangre. La neumonía puede hacer que los pulmones no sean
capaces de pasar una suficiente cantidad de oxígeno al torrente sanguíneo.
Radiografía de tórax: Mediante el uso de rayos X se busca
obtener imágenes del tórax, con el fin de detectar la presencia de
anormalidades en los pulmones.
Cultivo de esputo: Esta prueba busca detectar microbios que
causen infección. El esputo es el material que sale de las vías respiratorias
cuando se tose profundamente.
Hemograma: Un hemograma completo es un análisis de sangre
que se usa para evaluar el estado de salud general y detectar una amplia
variedad de enfermedades.
Prueba de cefalosporina cromógena: Es una prueba de
laboratorio la cual se usa por lo general para identificar las cepas de Haemophilus influenzae.
Para el tratamiento de esta enfermedad se recomienda la administración de antibióticos. La penicilina suele ser el principal antibiótico usado pero debido a que en algunas ocasiones la bacteria puede desarrollar resistencia al medicamento, otros tipos de antibióticos pueden ser recomendados como la amoxicilina-clavulánico, la cefalosporina, la claritromicina y la azitromicina.
Además de esto en algunos casos pueden ser recomendados el uso de antifebriles y analgésicos, para aliviar la fiebre y el malestar. Estos incluyen medicamentos como la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y el paracetamol (Tylenol, otros).
La principal medida de prevención contra esta enfermedad es
vacunarse contra la Haemophilus influenzae. Otras medidas son evitar los
cambios bruscos de temperatura y acudir con un especialista cuando se presente
un cuadro grave de resfriado o gripe.
Correo ocupado
Correo aceptado
Al registrarte, estarás aceptando nuestros Términos y Condiciones.