La rinitis alérgica (llamada también fiebre del heno) es una
inflamación de la mucosa nasal, y sus síntomas suelen ser similares a los de un
resfriado, como el picor nasal, estornudos, mucosidad y la congestión nasal.
Aunque en principio estos síntomas pueden parecer que carecen
de gravedad, si persisten en el tiempo, producen un malestar considerable,
afectando de manera considerable la vida diaria.
Además de esto, la rinitis alérgica suele estar acompañada
generalmente de conjuntivitis, y frecuentemente mucha influye en el desarrollo
de asma bronquial.
En la rinitis vasomotora, conocida también como rinitis no
alérgica, rinitis idiopática o rinitis de tipo no alérgica, es una enfermedad
no alérgica la cual causa secreción nasal, estornudos y congestión nasal
constantes.
La rinitis alérgica una afección la cual puede ser
estacional o continua. En el caso estacional suele ser producida por el polen.
Además de esto existen ciertos factores los cuales pueden
aumentar el riesgo de sufrir rinitis alérgica:
Sufrir de otras alergias o asma.
Sufrir de dermatitis atópica (eccema).
Tener un pariente consanguíneo (como padres o hermanos) con
alergias o asma.
Tener una madre que fumó durante tu primer año de vida.
Vivir o trabajar en un entorno que te expone constantemente
a alérgenos, como caspa animal.
Tener una madre que fumó durante tu
primer año de vida.
En el caso de la rinitis vasomotora esta no es causada por
una infección o alergia. La causa exacta de su origen se desconoce. Sin embargo
se sabe que sus síntomas son desencadenados por algo que irrita la nariz, como
una atmósfera seca, contaminación del aire, alimentos picantes, alcohol,
emociones fuertes o ciertos medicamentos.
Entre las complicaciones relacionadas con la rinitis
alérgica se encuentran:
Disminución de la calidad de vida debido a los síntomas.
Sueño deficiente.
Empeoramiento del asma.
Desarrollo de sinusitis.
Desarrollo de infecciones de oído.
En el caso de la rinitis vasomotora, entre las
complicaciones que puede presentar esta afección se encuentran:
Las complicaciones de la rinitis no alérgica incluyen:
Posible desarrollo de pólipos nasales (bultos blandos, no
cancerosos que se forman en la membrana interior de la nariz o senos
paranasales).
Sinusitis.
Desarrollo de infecciones del oído medio.
Interrupción de las actividades diarias debido a los
síntomas.
Para el diagnóstico de la rinitis alérgica suele incluirse una
exploración física, revisión de la historia clínica, y posiblemente estos exámenes:
Prueba cutánea con punción: Esta prueba consiste en punzar
la piel del brazo o la parte superior de la espalda con pequeñas cantidades de
material que puede causar alergias. Si se es alérgico a algún material se formará
un bulto elevado (roncha) en el sitio afectado por el alérgeno, determinando
así el agente causante de la alergia.
Análisis de sangre para detectar alergias: Esta prueba es
llamada también «prueba radioalergosorbente», y sirve para medir la cantidad de
anticuerpos que provocan alergias, conocidos como «anticuerpos de
inmunoglobulina E», que se encuentran en el torrente sanguíneo.
En el caso de la rinitis vasomotora el diagnóstico consiste en
además de una evaluación física, y revisión del examen físico y del historial
clínico, descartar alergias:
Prueba cutánea con punción: Esta prueba consiste en punzar
la piel del brazo o la parte superior de la espalda con pequeñas cantidades de
material que puede causar alergias. Si se es alérgico a algún material se
formará un bulto elevado (roncha) en el sitio afectado por el alérgeno,
determinando así el agente causante de la alergia.
Análisis de sangre para detectar alergias: Esta prueba es
llamada también «prueba radioalergosorbente», y sirve para medir la cantidad de
anticuerpos que provocan alergias, conocidos como «anticuerpos de
inmunoglobulina E», que se encuentran en el torrente sanguíneo.
Algunas veces también se hacen pruebas para descartar si la
rinitis vasomotora no es consecuencia de un problema en los senos paranasales
relacionado con un séptum desviado o con pólipos nasales. Esto puede hacerse a
través de:
Endoscopía nasal: Esta prueba se hace para ver el interior
de las fosas nasales. Esto se realiza con un delgado instrumento de
visualización, de fibra óptica llamado endoscopio, el cual se introduce por los
orificios nasales para examinar las fosas nasales y los senos.
Tomografía computarizada: Este procedimiento consiste en una
técnica computarizada de rayos X que brinda imágenes de los senos con detalle.
El principal y mejor tratamiento para la rinitis alérgica es
evitar en lo posible la exposición a las sustancias causantes de la rinitis
alérgica. Además de esto si la rinitis alérgica no es tan intensa, los
medicamentos de venta libre pueden ser suficientes para aliviar los síntomas,
aunque si los síntomas son peores, quizá medicamentos recetados sean necesarios.
Entre los medicamentos para la rinitis alérgica se
encuentran:
Corticoesteroides nasales: Se tratan de aerosoles nasales
recetados ayudan a prevenir y a tratar los síntomas de la rinitis alérgica.
Algunos de los más usados son el propionato de fluticasona (Flonase), la
triamcinolona (Nasacort AQ), la mometasona (Nasonex) y la budesónida (Rhinocort
Aqua).
Antihistamínicos: Por lo general estos medicamentos pueden ayudar
con la picazón, los estornudos y el moqueo, pero tienen menos efecto sobre la
congestión. Actúan bloqueando la histamina, una sustancia química que provoca
el síntoma, liberada por el sistema inmunitario durante una reacción alérgica. Algunos
de los más usados son la loratadina (Claritin, Alavert), la cetirizina (Zyrtec
Allergy) y la fexofenadina (Allegra Allergy). Los aerosoles nasales
antihistamínicos recetados que contienen azelastina (Astelin, Astepro) y
olopatadina (Patanase).
Descongestionantes: Estos medicamentos están disponibles en
forma de líquidos, comprimidos y aerosoles nasales recetados y de venta libre.
Los descongestionantes orales de venta libre incluyen la pseudoefedrina
(Sudafed, Afrinol y otros). Los aerosoles nasales incluyen la fenilefrina
(Neo-Synephrine) y la oximetazolina (Afrin).
Cromoglicato disódico: Este medicamento ayuda a aliviar la
rinitis alérgica al prevenir la liberación de la histamina. Está disponible
como un aerosol nasal de venta libre que debe usarse varias veces al día.
También está disponible en gotas para ojos con receta (Crolom).
Modificadores de leucotrienos: Son utilizados cuando no se
pueden tolerar los aerosoles o cuando se presenta un asma moderada. El
montelukast (Singulair) el cual es un comprimido, aunque puede causar dolor de
cabeza, y en raras ocasiones suele relacionarse con reacciones psicológicas
tales como agitación, agresión, alucinaciones, depresión y pensamientos
suicidas. Busca asesoramiento médico de inmediato para toda reacción
psicológica inusual.
Ipratropio nasal. Disponible en forma de aerosol nasal
recetado, el ipratropio (Atrovent) ayuda a aliviar el moqueo intenso al evitar
que las glándulas en la nariz produzcan líquido en exceso. No es eficaz para
tratar la congestión, los estornudos o el goteo nasal posterior.
Corticoesteroides orales.: Se usan a veces para aliviar síntomas
graves de alergia. Píldoras como la
prednisona son las más usadas.
Vacunas contra la alergia (inmunoterapia): En el caso de que
los medicamentos no alivien los síntomas o causen demasiados efectos
secundarios, vacunas contra la alergia (inmunoterapia o terapia de
insensibilización) pueden ser una opción.
Comprimidos sublinguales: Son comprimidos que se colocan
debajo de la lengua, administrando alérgenos en pequeñas cantidades.
Enjuague de los senos paranasales: Consiste en el enjuague
de las fosas nasales con una solución salina, estéril y destilada, con el fin
de expulsar el moco y los alérgenos de la nariz.
En el caso de la rinitis vasomotora el principal tratamiento
comprende en evitar las cosas que desencadenan sus síntomas. En algunos casos,
los descongestionantes o un aerosol nasal que contiene un antihistamínico
pueden ayudar. De igual manera algunos aerosoles nasales con corticoesteroides
pueden servir para algunas formas de rinitis vasomotora.
Para prevenir la rinitis alérgica no existe una medida
segura como tal. Sin embargo, la mejor forma de intentar evitarla es reduciendo
la exposición a los alérgenos que provocan los síntomas, así como tomar según
las indicaciones médicas, los medicamentos para la alergia.
En el caso de la rinitis vasomotora, en la actualidad no
existe una manera segura de prevenirla rinitis no alérgica. Sin embargo medidas
como intentar evitar los factores desencadenante, evitar el uso en exceso de
descongestionantes nasales, usar el tratamiento adecuado para aliviar los
síntomas.
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