Por lo general se presenta luego de unos días del inicio de
una enfermedad viral, exposición a irritantes o alérgenos, o ejercicio en
climas fríos.
El estado asmático es una emergencia médica que causa episodios
severos de broncoespasmos. Se encuentra asociado con el asma grave, y si no es
tratado puede poner en peligro la vida del paciente.
Las causas del estado asmático suelen estar relacionadas con:
Realizar ejercicios.
Exposición a climas fríos o secos.
Virus respiratorios.
Exposición a alérgenos o irritantes.
Además de esto existen ciertos factores de riesgo que pueden
influir en tener mayores riesgos de sufrir un episodio de estado asmático:
Tener antecedentes de asma persistente severa, aguda severa
o casi fatal.
Haber estado hospitalizado por asma.
Haber acudido a emergencias médicas por causa de asma, en
los últimos 30 días.
Uso de más de tres tipos de medicamentos para el asma.
Uso reciente de corticoides o abandono brusco de medicamentos
antiinflamatorios.
Sufrir de obesidad.
Fumar.
Sufrir de infecciones respiratorias.
Presentar cardiopatías.
Uso de drogas ilícitas.
Resistencia a la acción antiinflamatoria de los corticoides.
Polimorfismo genético.
El estado asmático puede ser mortal en cuestión de minutos. Entre
las causas que hacen de este estado tan peligroso, se encuentran el riesgo de
neumotórax, asfixia, arritmias cardíacas, hipotensión arterial y shock cardiogénico
por taponamiento.
El estado asmático es una urgencia médica que requiere
atención inmediata, por lo cual por lo general se diagnostica principalmente a
través de la exploración física y la evaluación de la historia clínica. En los
episodios de estado asmático sucede una reducción de la capacidad pulmonar y un
cierre de las vías respiratorias, por lo que el paciente suele presentar tos y
sibilancias agudas, aumento del ritmo cardíaco, asfixia y coloración azulina de
la piel.
En algunas ocasiones pueden realizarse ciertas pruebas para
conocer la gravedad del estado asmático:
Gasometría arterial: Esta prueba consiste en la recolección
de una pequeña cantidad de sangre venosa o arterial para después analizarla en
el laboratorio, con el fin de detectar la severidad del ataque, como en el caso
de indicios de un fallo respiratorio inminente.
Radiografías del tórax: Generalmente en el estado asmático
este tipo de pruebas tienen poco valor, pero son utilizadas si existen
evidencias de fugas de aire, o si existe la sospecha de un cuerpo extraño en el
organismo.
El objetivo principal del estado asmático es revertir
rápidamente la obstrucción bronquial y la hipoxemia (disminución anormal de la
presión del oxígeno en la sangre), reducción de la inflamación y la prevención
de posibles recaídas.
Para esto suelen ser usados los siguientes tratamientos:
Durante este tratamiento se busca asegurar una adecuada
oxigenación para mantener una saturación de oxígeno por encima de 92%u, así
como mantener un estado de hidratación euvolémico. En casos que se presente alguna
infección bacteriana, el uso de antibióticos será necesario.
La principal medida a tomar frente a un episodio de estado
asmático es saber reconocer sus síntomas. Si se presentan sibilancias, tos
aguda y dificultad para respirar, piel azulada, entre otros, lo principal es
mantener la calma e intentar identificar el factor desencadenante del estado
asmático y eliminarlo. En el caso de que el estado empeore se debe buscar
atención médica inmediata. Otro factor importante es tomar los medicamentos
para el asma, y evitar los desencadenantes del asma.
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