Se tratan de afecciones relacionadas con una inflamación de los pulmones o una dificultad respiratoria debido a la inhalación de vapores químicos o por aspirar y ahogarse con ciertos químicos.
Generalmente la inflamación y problemas respiratorios ocurren de manera casi inmediata tras la exposición al agente irritante, pero en algunas ocasiones los síntomas se presentan luego de la exposición a niveles bajos de la sustancia durante mucho tiempo, causando inflamación y pudiendo ocasionar rigidez de los pulmones. Como resultado de esto, los pulmones comienzan a perder su capacidad para llevar oxígeno al cuerpo, y si no es tratada la afección, esta puede causar insuficiencia respiratoria y la muerte.
Las causas de estas afecciones tienen que ver con la inhalación de gases, humos, vapores y sustancias químicas, pudiendo ser de origen casero o industrial.
Entre algunas de las sustancias peligrosas se encuentran:
El gas cloro (el cual se inhala a partir de materiales de limpieza como blanqueador de cloro, en accidentes industriales o cerca de piscinas).
Polvo de fertilizantes y de granos.
Vapores nocivos por pesticidas.
Humo por causas de incendios forestales o de viviendas.
La principal complicación se relaciona con la presencia de una posible insuficiencia respiratoria y la muerte.
Algunas de las pruebas para diagnosticar este tipo se encuentran:
Radiografía de tórax: Mediante el uso de rayos X se busca obtener imágenes del tórax, con el fin de detectar la presencia de anormalidades en los pulmones.
Tomografía computarizada: Este procedimiento utiliza haces de energía potentes como rayos X para obtener imágenes del interior del cuerpo para poder analizarlas, y verificar el estado de los pulmones.
Pruebas de función ventilatoria pulmonar: A través de esta prueba se busca analizar cómo funciona el pulmón y las vías respiratorias, y con ello diagnosticar el tipo y el grado de severidad de la enfermedad.
Pruebas de deglución: Para verificar si el ácido del estómago puede estar afectando de igual manera.
Gasometría arterial: Consiste en recoger una pequeña cantidad de sangre venosa o arterial para después analizarla en el laboratorio.
El tratamiento para esta clase de afecciones se centra en la neutralización de la causa de la inflamación y la reducción de los síntomas. Se pueden suministrar los siguientes tratamientos:
En casos de que junto a la afección se presenten problemas estomacales y de la deglución, ingerir comidas pequeñas en posición erguida puede ayudar. Y en casos graves, se necesitará de una sonda de alimentación.
Para la prevención de este tipo de afecciones es importante seguir ciertas medidas:
No mezclar nunca amoniaco con blanqueador.
Usar químicos caseros de acuerdo con las instrucciones y siempre en áreas bien ventiladas.
Seguir las normas laborales para al uso de máscaras protectoras.
En caso de trabajar cerca del fuego, tener precaución y limitar la exposición al humo o los gases.
Tener cuidado con suministrar vaselina líquida a alguien que podría ahogarse con esto (niños o personas mayores).
Comer sentado y no recostarse inmediatamente luego de comer si se tiene problemas de deglución.
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