Un absceso del pulmón el resultado de tejido infectado, causando el desarrollo de cavidades llenas de pus en el pulmón. Usualmente ocurre al aspirar un gran volumen de contenido alimenticio que se desvía hacia los pulmones o por una infección.
El mediastino es el espacio pleural existente entre ambos pulmones. Los abscesos del mediastino son por lo general el producto de una complicación infecciosa, como por ejemplo un absceso del pulmón. Los abscesos del mediastino no suelen ser frecuentes. Sin embargo, suelen complicarse por la habitual rapidez y gravedad evolutiva de la infección, lo cual puede dar lugar a nuevas complicaciones por la expansión de la infección como infecciones vertebrales y pancreatitis complicadas.
Entre las causas del absceso del pulmón y del mediastino se encuentran:
Sistema inmunitario debilitado.
Aspiración de microorganismos como bacterias o virus.
Neumonía necrotizante aguda.
Obstrucción de las vías respiratorias.
Gingivitis.
Drogas que alteren el PH gástrico.
Entre las principales complicaciones de un absceso del pulmón y del mediastino se encuentran las posibilidades de desarrollar neumonía grave que puede derivar en una mayor complicación, embolias sépticas, y el riesgo de ruptura del absceso lo cual deja una cavidad que se llena de líquido y de aire, y en muy raros casos, la destrucción de la pared de un vaso sanguíneo por el absceso, lo cual puede crear una hemorragia grave.
Entre las pruebas para diagnosticar un absceso del pulmón y del mediastino se encuentran:
Radiografía toráxica: Mediante el uso de rayos X se busca obtener imágenes del tórax, con el fin de detectar la presencia de anormalidades en los pulmones como contornos irregulares, declives y presencia de cavidades anormales.
Tomografía computarizada: Es una prueba de alta tecnología que usa un esquipo de rayos X para crear imágenes trasversales, más detalladas del cuerpo, y así poder detectar una variedad de enfermedades y condiciones.
Broncoscopia: Este procedimiento consiste en un examen visual directo de la laringe y de las vías respiratorias, mediante el uso de un tubo largo y flexible que tiene una cámara (broncoscopio). Por lo general se usa para determinar el estado de las vías respiratorias y obtener muestras de tejido o de secreciones.
Hemocultivo: Es una prueba de laboratorio que utiliza una muestra detectar para existencia de un proceso infeccioso en curso o el tipo de organismo que lo causa.
El tratamiento del absceso del pulmón y del mediastino debe
ser inmediato. Entre los tratamientos que pueden usarse se encuentran:
Administración de antibióticos: Son usados para combatir la
infección, e inicialmente se administran por vía intravenosa en la mayoría de
los casos y, luego, cuando el paciente haya mejorado, se administran por vía
oral.
Broncoscopia como tratamiento: Este procedimiento es
utilizado cuando existan sospechas de que el absceso es producto de un tumor o
de la obstrucción de las vías respiratorias por un cuerpo extraño. En estos
casos puede intentar utilizarse la broncoscopia para eliminar el cuerpo extraño
que causa la obstrucción.
Cirugía: En casos graves puede ser necesaria la intervención
quirúrgica para extirpar tejido del mediastino, todo un lóbulo o incluso el
pulmón por completo.
La principal medida para evitar un absceso del pulmón y del mediastino es prevenir las infecciones respiratorias, intentando detectarlas a tiempo y tratarlas adecuadamente.
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