Un neumotórax es un colapso pulmonar producido por la
filtración de aire dentro del espacio que se encuentra entre los pulmones y la
pared torácica. Esto ocasiona que el aire cree presión en la parte externa del
pulmón, haciéndolo colapsar.
Entre las causas que dan origen a un neumotórax se
encuentran:
Lesiones o contusiones en el pecho.
Presencia de enfermedades pulmonar.
Ampollas de aire rotas en la parte superior del pulmón.
Necesidad de ventilación mecánica.
Además de esto existen otros factores de riesgo que pueden
aumentar las probabilidades de sufrir un neumotórax como lo son el fumar, tener
antecedentes genéticos, tener entre 20 y 40 años y haber sufrido un neumotórax
previo.
La principal complicación relacionada con el neumotórax
tiene que ver con las posibilidades de volver a sufrir un neumotórax, luego de uno
o dos años de haber sufrido uno, ya que en algunas ocasiones el aire puede seguir
filtrándose si la abertura en el pulmón no se cierra. Debido a esto con el tiempo
puede ser necesario la realización de una cirugía para cerrar la fuga.
Entre las pruebas utilizadas para el diagnóstico de un
neumotórax se encuentran:
Gasometría arterial: Consiste en recoger una pequeña
cantidad de sangre venosa o arterial para después analizarla en el laboratorio.
Hemograma: Es un análisis de sangre que se usa para evaluar
el estado de salud general y detectar una amplia variedad de enfermedades
Radiografía de tórax: Mediante el uso de rayos X se busca
obtener imágenes del tórax, con el fin de detectar la presencia de
anormalidades en los pulmones.
Tomografía computarizada: Este procedimiento utiliza una
tecnología sofisticada de rayos X para ayudar a detectar anomalías en los
pulmones.
El principal objetivo del tratamiento del neumotórax se
centra en aliviar la presión del pulmón y permitirle que se vuelva a expandir. Según
la causa y estado general pueden usarse ciertos tratamientos:
Observación: Si solo ha colapsado una parte del pulmón, puede
ser posible que solo se requiera supervisar la afección mediante radiografías
de tórax hasta que se absorba el aire en exceso por completo y el pulmón vuelva
a expandirse, durante un par de semanas. Durante esta observación puede ser
administrado oxígeno.
Inserción de una aguja o una sonda pleural: Cuando un área
más grande del pulmón ha colapsado, es posible que se requiera el uso de una
aguja o una sonda pleural para eliminar el exceso de aire. Este procedimiento
se realiza mediante la inserción de la aguja o la sonda entre las costillas
para llegar al espacio lleno de aire que está presionando el pulmón colapsado. Asimismo,
se conecta una jeringa para extraer el exceso de aire.
Cirugía: Si el tratamiento anterior no surte efecto es posible que se requiera de una cirugía para cerrar la fuga de aire. Por lo general, esta se realiza a través de pequeñas incisiones, usando una pequeña cámara por fibra óptica y herramientas quirúrgicas estrechas de mango largo, mediante las cuales se buscará la bulla de filtración para cerrarla.
No existe una medida segura para prevenir un neumotórax, sin
embargo el evitar fumar puede disminuir los riesgos.
Correo ocupado
Correo aceptado
Al registrarte, estarás aceptando nuestros Términos y Condiciones.