Una hernia umbilical es una protrusión (protuberancia hacia
afuera) del revestimiento abdominal o de los órganos abdominales del área
alrededor del ombligo. Las hernias umbilicales pueden ser de dos tipos según su
causa:
Hernia umbilical primaria: Son hernias que se encuentran
presentes en personas, desde el momento de su nacimiento, debido por lo
general, a un defecto en la pared abdominal y en el cordón umbilical.
Hernia umbilical incisional: Este tipo de hernias se
originan debido a intervenciones quirúrgicas previas en la zona y que, con el
paso de los años, la sutura o la herida quirúrgica interna, se ha ido
debilitando cada vez más. Este factor junto con esfuerzos continuos en la zona
abdominal, causan que la hernia encuentre un lugar por donde salir hacia el
exterior.
Generalmente este tipo de hernias no son dolorosas y no
presentan síntomas más allá de un bulto cerca del ombligo.
En el caso de bebés las hernias umbilicales son comunes, y
aunque la mayoría de las hernias no están relacionadas con ninguna enfermedad,
en algunos casos las hernias umbilicales están asociadas con el síndrome de
Down.
Además de esto las hernias umbilicales pueden surgir por
factores como:
Levantar objetos pesados de forma inadecuada.
Exceso de ejercicio físico vigoroso.
Estreñimiento.
Tos crónica.
Agrandamiento de la próstata.
Sufrir de sobrepeso.
Si una hernia umbilical no es tratada a tiempo puede
presentar complicaciones graves como estrangulación de órganos cercanos por
causa de la hernia, perforación intestinal, peritonitis e infecciones graves.
Por lo general una evaluación física es suficiente para
detectar una hernia umbilical. Sin embargo en algunas ocasiones pueden
requerirse pruebas de imágenes para confirmar su presencia, o verificar el
estado de la hernia.
Entre las pruebas que pueden realizarse se encuentran:
Ecografía abdominal: Esta es una prueba usada para ver los
órganos internos en el abdomen, pudiendo evaluar cualquier posible anormalidad.
Tomografía computarizada: Este procedimiento utiliza haces
de energía potentes como rayos X para obtener imágenes del interior del cuerpo
para poder analizarlas, y verificar el estado de la hernia umbilical.
Por lo general cuando las hernias umbilicales se presentan
en niños estas suelen sanar por sí solas. Sin embargo en los casos que tras pasar
tres o cuatro años, y la hernia no haya sanado, puede requerirse una cirugía
para reparar la hernia umbilical.
De igual manera cuando la hernia umbilical estrangule al
intestino y a otros tejidos, causando que pierdan su riego sanguíneo, resulta
una emergencia médica la cual requiere cirugía inmediata para la reparación de
la hernia.
Generalmente la cirugía de hernia umbilical (hernioplastia) suele
durar entre 30 y 40 minutos y no suele presentar complicaciones de ningún tipo.
No se conocen medidas totalmente seguras para prevenir la
aparición de hernias umbilicales. Sin embargo, factores como consumir mayor
cantidad de fibra y no levantar peso excesivo pueden ayudar.
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