Los quistes foliculares de la piel o del tejido subcutáneo
consisten en la presencia de un bulto cerrado bajo la piel o una protuberancia
de la piel la cual se encuentra llena de células cutáneas muertas. Por lo
general, suele aparecer en el rostro, el cuello, el pecho, la parte superior de
la espalda, los genitales o detrás de las orejas. También, en algunas ocasiones
suelen aparecer en el cuero cabelludo quistes similares, los cuales son
llamados quistes pilares.
Los quistes foliculares y del tejido subcutáneo son una afección muy común, la cual
se presenta como protuberancias ocasionadas cuando la piel se dobla sobre sí
misma. Como consecuencia de esto, el quiste se llena se piel muerta debido a su
desarrollo. Sin embargo, no se conoce la causa exacta que origina este tipo de
quistes. Aunque se sabe son más comunes en adultos que en niños, y factores
como tener antecedentes familiares de esta afección pueden influir.
Las principales complicaciones de esta afección, son la
posibilidad de que puedan infectarse, formándose como consecuencia abscesos
dolorosos. Además de esto en algunos casos, los quistes pueden reaparecer si no
se quitan con una cirugía por completo.
Por lo general este tipo de quistes puede ser diagnosticado
mediante una revisión de la piel. Sin embargo, en algunos casos pueden
requerirse de otras pruebas:
Biopsia de lesión de piel: Consiste en la extracción de una
pequeña muestra de tejido para su posterior análisis, con el fin de descartar
otras posibles afecciones.
Cultivo de piel: Se trata de un examen de laboratorio para
buscar e identificar microrganismos que puedan causar infecciones. Para este
análisis suele recogerse una muestra mediante un hisopo de algodón de una
erupción cutánea abierta o una llaga en la piel.
Por lo general, este tipo de quistes no son peligrosos y no
suelen necesitar tratamiento, excepto en el caso en que se presenten signos y
síntomas de enrojecimiento o sensibilidad. Cuando sucede esto pueden ser
recomendados cuidados caseros para ayudar a que drene el quiste, y a su sanación,
mediante medidas como la colocación de una compresa caliente y húmeda sobre el
área afectada.
Además de esto pueden ser necesarios tratamientos
adicionales en el caso que el quiste presente otros síntomas:
No existe una manera de prevenir los quistes foliculares y del tejido subcutáneo.
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