La queratosis seborreica es uno de los principales tumores no
cancerosos que afectan con mayor frecuencia a los adultos mayores.
Por lo general, esta afección se presenta como un
crecimiento marrón, negro o tostado claro en la cara, el pecho, la espalda o los
hombros. Este tipo de tumores suelen tener un aspecto ceroso, escamoso, y ligeramente
levantado. Esta afección no suele causar dolor, por lo cual no requiere
tratamiento. Aunque pueden ser extraídos si estos se irritan con la ropa o por
razones de estética.
Este tipo de tumores pueden llegar a ser similares al
cáncer de piel, aunque no se convierten en cáncer.
La causa exacta de la queratosis seborreica es desconocida.
Aunque se sabe que sus lesiones no son contagiosas. Además de esto, factores
como tener más de cincuenta años y antecedentes familiares pueden influir en su
aparición.
Entre las posibles complicaciones que pueden presentarse se
encuentran:
Posible irritación, sangrado o molestias de los tumores.
Posible dificultad para diagnosticar la afección, ya que
por su apariencia en algunas ocasiones sueñe ser confundido con el cáncer de piel.
Incomodidad emocional por la apariencia estética de los
tumores.
El diagnóstico de la queratosis seborreica suele basarse
inicialmente en la examinación del tumor. Junto a esto puede ser recomendada
una biopsia de lesión de piel con el fin de extraer una muestra de tejido para
su análisis.
La queratosis seborreica no suele necesitar tratamiento.
Sin embargo, en los casos en que el roce de la ropa resulte irritante o
estéticamente sean desagradables para la persona, existen tratamientos para su eliminación.
Entre estos métodos se encuentran:
En el caso de padecer queratosis seborreica, la principal
medida es estar en control con un dermatólogo para controlar esta afección.
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