El pioderma gangrenoso es una afección poco frecuente la
cual causa que provoca la aparición de úlceras (llagas) grandes y dolorosas en
la piel, sobre todo, en las piernas.
Las llagas pueden desarrollarse con rapidez. Por lo general,
suelen desaparecer con tratamiento, aunque pueden quedar cicatrices y la
reaparición puede ser frecuente.
No existe una causa exacta para el pioderma gangrenoso, aunque
parece tener relación con la presencia de trastornos del sistema inmunitario
como la colitis ulcerosa y la artritis reumatoide. Además de esto factores como
el tener cáncer en la sangre, ser mujer, tener entre 40 y 50 años y sufrir de
alguna enfermedad intestinal inflamatoria, pueden influir en el riesgo de
padecer de esta enfermedad.
Entre las posibles complicaciones de esta afección se
encuentran:
Infecciones.
Cicatrización.
Dolor incontrolado.
Posible pérdida de
movilidad
Inicialmente se realizará una evaluación física y revisión
del historial médico. Tras esto otras pruebas que pueden utilizarse para
diagnosticar esta afección son:
Pruebas sanguíneas: Puede ser necesario el tomar una
muestra de sangre con el fin de buscar posibles infecciones, problemas del
hígado o los riñones, artritis reumatoide u otras enfermedades.
Biopsia de lesión de piel: Consiste en la extracción de una
pequeña muestra de piel para analizarla en el laboratorio.
Colonoscopia: Mediante un examen del colon puede confirmarse
o descartarse la existencia de una enfermedad intestinal inflamatoria, que
pueda estar relacionada con la aparición del pioderma gangrenoso.
Pruebas de diagnóstico por imágenes: En algunos casos puede
ser necesario la realización de una tomografía computarizada o de una
radiografía del pecho para determinar la existencia de una infección o
inflamación.
El tratamiento del pioderma gangrenoso dependerá del tamaño
y profundidad de las úlceras en la piel, y suele centrarse en reducir la
inflamación y estimular su sanación. Sin embargo, luego de la realización de un
tratamiento exitosos, pueden aparecer nuevas lesiones.
Entre las opciones de tratamiento se encuentran:
Corticoesteroides: Pueden ser recomendadas altas dosis de corticoesteroides.
Por lo general son aplicados en la piel, inyectados en la herida o recomendados
por vía oral como la prednisona.
Medicamentos que inhiben el sistema inmunitario: Pueden ser
recomendados medicamentos que inhiben el sistema inmunitario en forma de ungüentos
o pomadas, inyecciones o por vía oral. Entre los medicamentos que pueden ser
recetados se encuentran los inhibidores de calcineurina (tacrolimús),
ciclosporina, micofenolato e infliximab.
Analgésicos: Dependiendo de la extensión de las heridas, el
uso de analgésicos puede ayudar con el dolor.
Este procedimiento consiste en adherir un trozo de piel o piel sintética sobre las llagas abiertas. Sin embargo, este tratamiento debe ser realizado solo cuando la inflamación haya desaparecido y la úlcera haya empezado a curarse.
No existe una manera totalmente segura de prevenir el pioderma gangrenoso. Si se ha sido diagnosticado con esta afección el intentar no lastimarse a piel, para evitar la aparición de nuevas úlceras es importante. Además, el controlar cualquier enfermedad no diagnosticada la cual pueda causar las úlceras, puede ayudar.
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