Las artropatías reactivas, llamadas también artritis
reactiva, es una afección la cual consiste en la presencia de dolor muscular e
hinchazón, desencadenados por una infección en otra parte del organismo, como los
intestinos, los genitales o las vías urinarias.
Esta afección suele atacar las rodillas y las
articulaciones de los tobillos y los pies, aunque también puede llegar a
afectar a los ojos, la uretra y la piel.
Este tipo de
artropatías no suele ser frecuente. En la mayoría de los casos, los síntomas
suelen ir y venir, desapareciendo en un período de unos doce meses
Las artropatías reactivas se desencadenan debido a una a
una infección en el cuerpo; por lo general, en los intestinos, las vías
urinarias o los genitales.
Existen numerosas bacterias causantes de esta afección.
Entre ellas se encuentran:
Chlamydia
Salmonela
Shigela
Yersinia
Campylobacter
Clostridium difficile
Las artropatías reactivas no son una enfermedad contagiosa,
aunque la bacteria responsable de desencadenar la afección puede ser
transmitida a través de relaciones sexuales o contagiosa. No obstante, la
bacteria responsable se puede transmitir sexualmente o mediante alimentos
contaminados. Sin embargo, solo algunas de las personas expuestas a estas
bacterias desarrollan artropatías reactivas.
Además de esto, existen ciertos factores de riesgo los
cuales aumentan el riesgo de sufrir de esta afección como el tener entre 30 y
40 años, ser hombre y la presencia de ciertos factores genéticos.
Si las artropatías reactivas no son tratadas a tiempo y de
forma adecuada, pueden causar daños a las articulaciones el cual podría ser
permanente.
El diagnóstico de las artropatías reactivas comprende
inicialmente una evaluación física, en la cual se evalúan las articulaciones en
busca de signos y síntomas de inflamación, como hinchazón, calor y sensibilidad.
Además de esto podrían ser revisados los ojos en busca de inflamación y la piel
en busca de erupciones que podrían presentarse como consecuencia de la enfermedad.
Entre las pruebas usadas para el diagnóstico se encuentran:
Pruebas de sangre: Puede ser extraída una muestra de sangre
para su análisis en busca de evidencia de infecciones pasadas o actuales, signos
de inflamación, anticuerpos relacionados con otros tipos de artritis y la
presencia de un marcador genético relacionado con la artritis reactiva.
Pruebas del líquido sinovial: Consiste en la extracción mediante
el uso de una aguja, de una muestra de líquido de la articulación afectada, con
el fin de evaluar un recuento de glóbulos blancos, presencia de infecciones o
de cristales.
Radiografía: Mediante
una prueba de rayos X aplicada por lo general a la parte baja de la espalda, la pelvis y las
articulaciones se pueden buscar indicios de artropatías radioactivas, o de la
presencia de otros tipos de artritis.
El tratamiento de las artropatías reactivas se centra en tratamiento en controlar los síntomas y tratar cualquier infección que aún pueda estar presente. Entre los tratamientos que se utilizan están:
No existe una manera completamente segura de prevenir las
artropatías radioactivas, debido a que factores genéticos parecen influir en la
probabilidad de padecer esta afección. Sin embargo, se puede intentar reducir
la exposición a las bacterias que pueden desencadenar las artropatías reactivas,
mediante medidas como cocinar la comida correctamente y guardarla a una
temperatura adecuada, así como usar preservativos durante las relaciones
sexuales para prevenir el riesgo de contraer alguna infección de transmisión
sexual como sífilis.
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