La esclerosis sistémica, también llamada esclerodermia, es conjunto
de enfermedades inusuales entre las que se encuentran el endurecimiento y
tensión de la piel y los tejidos conjuntivos.
En algunos casos, esclerosis sistémica afecta únicamente a
la piel. Sin embargo, en otras ocasiones puede afectar a los vasos sanguíneos,
los órganos internos y el tubo digestivo. Debido a esto signos y síntomas
varían según las partes que afecta, y como consecuencia de esto, por lo general
suele ser difícil de diagnosticar.
La esclerosis sistémica suele afectar mayormente a mujeres
que a hombres. La esclerosis sistémica es una afección la cual no tiene cura,
aunque existen diversos tratamientos los cuales pueden ayudar al alivio de los
signos y síntomas.
La esclerosis sistémica se produce debido a una
hiperproducción y acumulación de colágeno en los tejidos corporales. Sin embargo,
no se conoce la causa exacta de por qué sucede esto. Los médicos creen que
puede estar asociado al sistema inmunitario y factores genéticos, y en algunas
ocasiones la exposición a ciertos tipos de pesticidas, resinas epoxi o
solventes puede actuar como desencadenante de esta afección.
Además de esto, se sabe que la esclerosis sistémica suele
afectar más a loas mujeres que a los hombres, y a aquellas personas las cuales
se encuentran entre los treinta y cincuenta años.
Entre las complicaciones de la esclerosis sistémica se
pueden encontrar:
Desarrollo de cicatrices, úlceras y gangrenas con riesgo de
amputación, asociadas a la enfermedad de Raynaud.
Riesgo de fibrosis pulmonar (cicatrices en el tejido
pulmonar) y de hipertensión pulmonar (presión arterial alta en las arterias
pulmonares).
Complicaciones renales.
Riesgo de arritmia (latidos del corazón anormales
(arritmias), insuficiencia cardíaca congestiva, desgaste del corazón y
pericarditis (inflamación del saco membranoso que rodea el corazón).
Dificultad para cepillarse y riego de caries dentales.
Reflujo de ácido estomacal.
Dificultad para tragar.
Períodos de estreñimiento alternados con diarrea.
Disfunciones sexuales.
El diagnóstico de la esclerosis sistémica puede ser difícil
debido a las numerosas formas que puede presentar, y las diversas partes del
cuerpo que puede afectar.
Un detallado examen físico inicial suele ser parte del
diagnóstico. Luego de esto pueden ser necesarias las siguientes pruebas:
Análisis de sangre: Pueden ser necesarias pruebas
sanguíneas con el fin de para verificar la presencia de niveles elevados en
sangre de ciertos anticuerpos producidos por el sistema inmunitario.
Biopsia de lesión de piel: Consiste en la extracción de una
pequeña muestra de tejido para examinarla para detectar anormalidades.
Pruebas de función pulmonar: Consiste en pruebas de
respiración con el fin de evaluar la capacidad respiratoria de los pulmones.
Tomografía computarizada: Es una prueba imagenológica, usada
en este caso para obtener imágenes de los pulmones.
Ecocardiograma: Es una prueba la cual utiliza ondas sonoras
para crear imágenes del corazón.
En algunas ocasiones, los problemas en la piel relacionados
con esta afección pueden desaparecer en un período de tres a cinco años por sí
solos. Sin embargo, cuando se trata de los problemas relacionados con la
esclerosis sistémica que afecta a los órganos internos, los problemas
relacionados con esta empeoran tras el pasar del tiempo.
Entre los tratamientos para la esclerosis sistémica se
incluyen:
Medicamentos para la presión arterial: Estos ayudan a
dilatar los vasos sanguíneos con el fin de prevenir problemas pulmonares y
renales, además de ayudar a tratar la enfermedad de Raynaud que suele
presentarse.
Medicamentos inhibidores del sistema inmunitario: este tipo
de medicamentos pueden ayudar a disminuir los síntomas de la esclerosis sistémica.
Medicamentos reductores del ácido estomacal: Algunos
fármacos como el omeprazol (Prilosec) pueden aliviar los síntomas del reflujo
ácido.
Medicamentos contra las infecciones: El uso de un ungüento
antibiótico, la limpieza y la protección contra el frío pueden ayudar a
prevenir la infección de las úlceras. Además de esto, las vacunas regulares
contra la influenza y la neumonía pueden ayudar a proteger los pulmones dañados
por la esclerosis sistémica.
Medicamentos para el dolor: Pueden ser recatados analgésicos
de venta libre, y en caso de que estos no surtan efecto pueden ser recomendados
analgésicos más fuertes.
Algunas medidas en el caso de ser diagnosticado con
esclerosis sistémica son:
No fumar.
Evitar el consumo de cafeína.
Beber suficiente líquido.
Consumir omega 3 y omega 6.
Consumir alimentos con antioxidantes.
Evitar los cereales y harinas refinadas.
En el caso de tener problemas de deglución, evitar consumir
alimentos pegajosos o secos.
Consumir alimentos con fibra.
Eliminar el alcohol.
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