La hematuria corriente y persistente consiste en la
presencia de sangre en la orina de forma persistente. Por lo general, la causa
de la hematuria puede ser inofensiva, pero cuando el sangrado es persistente
esto puede ser indicio de la presencia de otra afección más grave.
El tratamiento de la hematuria corriente y persistente
dependerá de la causa.
Esta afección puede deberse a diversas causas:
Agrandamiento de la próstata.
Infecciones de las vías urinarias.
Pielonefritis (infecciones renales).
Presencia de cálculos en la vejiga o el riñón.
Enfermedades renales.
Cáncer.
Trastornos hereditarios (como el síndrome de Alport).
Lesiones renales.
Uso de medicamentos como ciclofosfamida y penicilina.
Práctica de ejercicios extenuantes.
Sin embargo, a pesar de estas posibles causas, en muchos
casos la causa exacta de la hematuria corriente y persistente no puede ser
determinada.
Las principales complicaciones de esta afección se
relacionan con desarrollo de infecciones, sangrado y dolor.
Entre las pruebas que pueden ser usadas para diagnosticar
las causas de la hematuria se encuentran:
Evaluación física: Se realizará un examen físico en el cual
se analizará detalladamente el historial clínico.
Exámenes de orina: Pueden hacerse pruebas de orina con el
fin de confirmar la presencia de glóbulos rojos en la orina; de posibles infecciones
o de minerales que puedan causar cálculos renales.
Resonancia magnética: Esta prueba usa ondas de radio y un
campo magnético fuerte, para la creación de imágenes detalladas del cuerpo, y
de esta manera poder detectar posibles anomalías.
Tomografía computarizada: Es una prueba imagenológica la
cual produce imágenes detalladas imágenes detalladas del interior del cuerpo,
para así detectar la presencia de posibles indicios de enfermedades.
Ecografía: Es una prueba imagenológica la cual usa ondas sonoras
de alta frecuencia para observar órganos y estructuras del interior del cuerpo
como el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones, el hígado, entre otros.
Cistoscopia: En este procedimiento se pasa un tubo fino el
cual tiene una pequeña cámara, por la vejiga y la uretra para con el fin de
examinar y buscar posibles indicios de anomalías.
En aquellos casos en los cuales la causa no pueda ser
determinada, y sobre todo cuando la persona presenta factores de riesgo como
fumar, o antecedentes de radioterapia, suelen recomendarse pruebas de
seguimiento regulares para buscar detectar la causa.
El tratamiento de la hematuria corriente y persistente
dependerá de la causa. Por lo general en muchos casos según la causa el
tratamiento puede consistir en administración de antibióticos para combatir una
infección de las vías urinarias, probar un medicamento para la reducción de una
próstata agrandada o la aplicación de una terapia de onda de choque para la
disolución de cálculos renales o en la vejiga.
Debido a las diversas causas que puede tener la hematuria,
no existe una medida exacta y totalmente segura para su prevención. Sin embargo,
medidas como evitar el estreñimiento y no retener las ganas de ir al baño pueden
ayudar a disminuir los riesgos de padecer esta afección.
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