La coccidioidomicosis diseminada, la forma más grave de la enfermedad, se produce cuando la infección se propaga (disemina) del pulmón a otras partes del cuerpo.
La mayoría de las veces, estas partes son la piel, los huesos, el hígado, el cerebro, el corazón y las membranas que protegen el cerebro y la médula espinal (meninges).
Los hongos que causan la fiebre del valle —Coccidioides immitis o Coccidioides posadasii— proliferan en los suelos áridos del desierto.
Puede causar problemas que van desde úlceras y abscesos en la piel hasta lesiones óseas, dolor intenso en las articulaciones, inflamación del corazón, problemas del tracto urinario y meningitis (una infección potencialmente mortal de las membranas y el fluido que recubre el cerebro y la médula espinal).
El proveedor de atención médica realizará un examen físico y hará preguntas acerca de los síntomas. Los exámenes que se hacen para las formas generalizadas o más graves de la infección incluyen:
-Biopsia de ganglio linfático, pulmón o hígado.
-Biopsia de médula ósea.
-Broncoscopia con lavado.
-Punción raquídea (punción lumbar) para descartar meningitis.
En presencia de enfermedad grave, deben administrarse entre 0,5 y 1 mg/kg de anfotericina B por vía intravenosa durante 2 a 6 horas durante 4 a 12 semanas hasta alcanzar la dosis total de 1 a 3 g, en función del grado de la infección. Las fórmulas lipídicas de anfotericina B se prefieren a la anfotericina B convencional. Los pacientes suelen poder continuar con azoles por vía oral una vez estabilizados, en general tras algunas semanas de tratamiento intravenoso.
Los pacientes con coccidioidomicosis asociada con HIV o sida requieren terapia de mantenimiento para prevenir las recurrencias; la administración de 200 mg de fluconazol por vía oral 1 vez al día o de 200 mg de itraconazol por vía oral 2 veces al día suele ser suficiente, siempre que el recuento de linfocitos CD4 sea > 250/?L.
En presencia de coccidioidomicosis meníngea, debe indicarse fluconazol. La dosis óptima es incierta, dado que entre 800 y 1.200 mg por vía oral 1 vez al día pueden ser más eficaces que 400 mg una vez al día. El tratamiento de la coccidioidomicosis meníngea debe administrarse durante toda la vida del paciente.
Puede tener que indicarse la extirpación quirúrgica del hueso comprometido para curar la osteomielitis.
Cuando las lesiones pulmonares cavitarias residuales causan hemoptisis o es probable que se rompan, puede ser necesaria la cirugía.
Las personas con problemas inmunitarios (como las personas con VIH/sida y aquellas que usan fármacos que inhiben el sistema inmunitario) deben evitar ir a lugares en donde se encuentra este hongo. Si usted ya vive en esas áreas, otras medidas que se pueden tomar incluyen:
-Cerrar las ventanas durante las tormentas de polvo.
-Evitar actividades que involucren la manipulación de tierra, tales como la jardinería.
-Tome los medicamentos preventivos según las indicaciones de su proveedor.
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