El micetoma es una infección localizada crónica progresiva causada por hongos o bacterias que afecta los pies, los miembros superiores o la espalda. Los síntomas incluyen hinchazón y formación de trayectos fistulosos.
Aparece principalmente en áreas tropicales o subtropicales en el sur de los Estados Unidos y se contagia cuando los microorganismos ingresan en el cuerpo por traumatismos localizados en piel desnuda de los pies, los miembros o la espalda de trabajadores que transportan plantas u otros objetos contaminados. Los hombres de entre 20 y 40 años son los afectados con mayor frecuencia, lo que puede deberse a los traumatismos experimentados durante el trabajo al aire libre.
Las infecciones se diseminan a través de áreas subcutáneas contiguas y provocan hinchazón y formación de múltiples trayectos fistulosos que exudan granos característicos formados por microorganismos agrupados. Las reacciones tisulares microscópicas son a predominio supuradas o granulomatosas según el agente causal específico. A medida que la infección avanza, pueden producirse sobreinfecciones bacterianas.
Algunas bacterias, sobre todo especies de Nocardia y otros actinomicetos, causan más de la mitad de los casos. El resto se debe a alrededor de 20 especies diferentes de hongos. Las lesiones de etiología micótica a menudo se denominan eumicetoma.
Las infecciones bacterianas secundarias son frecuentes y pueden ser causa de dolor, discapacidad y sepsis potencialmente mortal si no se tratan.
Los microorganismos causantes pueden detectarse examinando directamente los granos exudados por las fístulas, o bien mediante aspiración con aguja fina o biopsia quirúrgica.
Aunque el examen microscópico de los granos es útil para detectar el microorganismo causante, es importante identificarlo mejor mediante cultivo, e incluso así son posibles los errores.
-Antibióticos o antimicóticos
-En ocasiones cirugía
El tratamiento del micetoma debe administrarse durante > 10 años. Si no se indica tratamiento, el paciente puede morir debido a sobreinfección bacteriana y sepsis.
En las infecciones por Nocardia, se indican sulfamidas y algunos otros antibióticos, en ocasiones combinados.
En las infecciones causadas por hongos, algunos microorganismos pueden ser sensibles, al menos parcialmente, a la anfotericina B, el itraconazol o el ketoconazol (no dispoinible en los Estados Unidos), pero algunos son resistentes a todos los antimicóticos. La mayoría de los pacientes presentan recidivas después del tratamiento antimicótico y muchos pacientes no mejoran o incluso empeoran durante la terapia, lo que indica la naturaleza a menudo resistente de esta infección.
El desbridamiento quirúrgico es necesario y puede ser necesaria la amputación de un miembro para prevenir infecciones bacterianas secundarias que pueden resultar mortales.
La prevención de la infección resulta difícil, pero quienes viven en zonas endémicas o viajan a ellas no deben andar descalzos.
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