El síndrome de aspiración meconial (SAM) o Síndrome de aspiración neonatal, es el trastorno respiratorio que sufre el recién nacido por el paso de meconio a su vía respiratoria, bien intraútero o bien en el momento del parto. Pese a que es algo poco frecuente, sus consecuencias pueden ser muy graves para la salud del bebé.
El SAM puede ocurrir si el bebé inhala (aspira) el líquido hacia los pulmones.
El meconio son las primeras deposiciones (heces) del recién nacido. El meconio es una sustancia negra-verdosa que se forma poco a poco en el intestino del bebé a lo largo de todo el embarazo. Está formado por una mezcla de líquido amniótico, bilis y células desprendidas del tubo digestivo que va adquiriendo una consistencia característicamente compacta y muy pegajosa.
En algunos casos, el bebé elimina meconio mientras aún está dentro del útero. Esto puede sucedes cuando los bebés están “bajo estrés”, dado que el suministro de sangre y oxígeno disminuye. Esto con frecuencia se debe a problemas con la placenta o el cordón umbilical.
Una vez que el meconio ha pasado hacia al líquido amniótico circundante, puede aspirarlo hacia los pulmones. Esto puede suceder mientras:
El meconio también puede bloquear las vías respiratorias del bebé inmediatamente después del nacimiento. Esto puede causar problemas respiratorios debido a la hinchazón (inflamación) en los pulmones del bebé después del nacimiento.
Los factores de riesgo que pueden causar estrés en el bebé antes de nacer incluyen:
En la mayoría de los casos de líquido con meconio, el pronóstico es excelente y no hay efectos para la salud a largo plazo.
Solo cerca de la mitad de los bebés con líquido con meconio tienen problemas respiratorios y solo cerca del 5% tendrá SAM.
Los bebés pueden necesitar apoyo extra con la respiración y la alimentación, en algunos casos.
Estas necesidades de apoyo con frecuencia desaparecen en 2 a 4 días. Sin embargo, la respiración acelerada puede continuar durante varios días.
El SAM rara vez lleva a daño pulmonar permanente.
El meconio puede estar presente en el líquido amniótico debido a un grave problema con el flujo de la sangre desde y hacia los pulmones. Esto se llama hipertensión pulmonar persistente del recién nacido (HPPRN).
La evaluación incluye radiografía de tórax, oximetría de pulso, cultivos de sangre, y la tinción de Gram y cultivo de aspirado traqueal.
Deben observarse infiltrados nuevos y persistentes en la radiografía de tórax, pero pueden ser difíciles de reconocer si el recién nacido presenta displasia broncopulmonar grave.
Si la tinción de Gram muestra un número significativo de leucocitos polimorfonucleares y un solo microorganismo similar al que crece a partir del cultivo del aspirado traqueal, aumenta la probabilidad de que este microorganismo sea la causa de la neumonía. Como la neumonía bacteriana en recién nacidos puede diseminarse, también es necesario realizar una evaluación completa para sepsis, incluida una punción lumbar. Sin embargo, los hemocultivos son positivos en sólo el 2-5% de los casos de neumonía asociada a los cuidados de la salud.
Un equipo médico especial debe estar presente cuando el bebé nazca si se detectan rastros de meconio en el líquido amniótico. Esto sucede en más del 10% de los embarazos normales. Si el bebé está activo y llorando, no se necesita ningún tratamiento.
Si el bebé no está activo y llorando inmediatamente después del parto, el equipo médico:
Calentará y mantendrá la temperatura normal del cuerpo
Secará y estimulará al bebé
Esta intervención se realiza con frecuencia a los bebés que necesitan empezar a respirar por sí mismos.
Si el bebé no está respirando o tiene una baja frecuencia cardíaca:
El equipo médico le ayudará a respirar utilizando una mascarilla que va conectada a una bolsa que suministra una mezcla de oxígeno para inflar los pulmones del bebé.
Se puede colocar al bebé en una sala de cuidados especiales para bebés o en la unidad de cuidados intensivos neonatales para una observación cuidadosa.
Otros tratamientos pueden incluir:
Antibióticos para tratar posibles infecciones.
Respirador (ventilador), si el bebé no puede respirar por sí mismo o necesita una cantidad extra de oxígeno.
Oxígeno para mantener los niveles sanguíneos normales.
Alimentación intravenosa (IV): si los problemas respiratorios no permiten que el bebé se alimente por la boca.
Uso de un calentador para mantener la temperatura corporal.
Surfactante para ayudar a los pulmones a intercambiar oxígeno: solo se usa en los casos más severos.
Óxido Nítrico (también conocido como NO, un gas inhalado) para ayudar con el flujo sanguíneo y el intercambio de oxígeno en los pulmones. Solo se usa en casos severos
OMEC (oxigenación por membrana extracorporal) es un tipo de bypass cardíaco/pulmonar. Se puede usar en casos graves.
Expectativas (pronóstico)
En la mayoría de los casos de líquido con meconio, el pronóstico es excelente y no hay efectos para la salud a largo plazo.
Solo cerca de la mitad de los bebés con líquido con meconio tienen problemas respiratorios y solo cerca del 5% tendrá SAM.
Los bebés pueden necesitar apoyo extra con la respiración y la alimentación, en algunos casos.
Estas necesidades de apoyo con frecuencia desaparecen en 2 a 4 días. Sin embargo, la respiración acelerada puede continuar durante varios días.
El SAM rara vez lleva a daño pulmonar permanente.
El meconio puede estar presente en el líquido amniótico debido a un grave problema con el flujo de la sangre desde y hacia los pulmones. Esto se llama hipertensión pulmonar persistente del recién nacido (HPPRN).
Para prevenir los problemas que conducen a que el meconio se presente. Manténgase saludable durante el embarazo y siga los consejos de sus proveedores de atención médica.
Su proveedor necesitará estar preparado para la presencia de meconio en el nacimiento si:
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