La enfermedad hemolítica del recién nacido también es llamada eritroblastosis fetal. Esta enfermedad ocurre cuando existe una incompatibilidad entre los tipos de sangre de la madre y el bebé. Es un trastorno sanguíneo en un feto o en un bebé recién nacido. En algunos bebés, puede ser mortal.
Normalmente, los glóbulos rojos durante cerca de 120 días en el cuerpo. En este trastorno, los glóbulos rojos son destruidos antes de lo normal.
Durante el embarazo, los glóbulos rojos del recién nacido pueden cruzar hacia la sangre de la madre a través de la placenta. La EHRN sucede cuando el sistema inmunitario de la madre ve los glóbulos rojos del bebé como extraños. Se desarrollan anticuerpos en contra de los glóbulos rojos del bebé. Estos anticuerpos atacan a los glóbulos rojos en la sangre del bebé y provocan que se descompongan mucho antes.
Esto normalmente sucede en el parto cuando la placenta se desprende. Sin embargo, también puede suceder en cualquier momento en que se mezclen las células sanguíneas en circulación, como por ejemplo durante un aborto (sea espontáneo o voluntario), con una caída, o durante un procedimiento de prueba prenatal invasivo (como una amniocentesis o muestreo de vellosidad coriónica).
La EHRN se puede desarrollar cuando la madre de un feto tiene un tipo de sangre diferente. Estos tipos se basan en pequeñas sustancias (antígenos) en la superficie de las células sanguíneas.
Existe más de una manera en las que la sangre del feto puede no ser compatible con la de la madre.
En un primer embarazo, la sensibilización al Rh no es común. Normalmente, solo se convierte en un problema en un futuro embarazo con otro bebé Rh positivo. Durante el embarazo, los anticuerpos de la madre atraviesan la placenta para combatir las células Rh positivo en el cuerpo del bebé. Dado que los anticuerpos destruyen los glóbulos rojos, el bebé puede enfermarse. Esto se llama eritroblastosis fetal durante el embarazo. En el recién nacido, la enfermedad se llama enfermedad hemolítica del recién nacido.
Las complicaciones de la enfermedad hemolítica del recién nacido pueden variar desde leves a graves. A continuación, se enumeran algunos de los problemas que pueden ocurrir:
Durante el embarazo:
Aemia, hiperbilirrubinemia e ictericia leve. La placenta ayuda a limpiar algo de la bilirrubina pero no toda.
Anemia grave con agrandamiento del hígado y bazo. Cuando estos órganos y la médula ósea no pueden compensar la rápida destrucción de los glóbulos rojos, se genera una anemia grave y otros órganos se ven afectados.
Hidropesía fetal. Esto ocurre porque los órganos del bebé no pueden manejar la anemia. El corazón comienza a fallar y grandes cantidades de fluidos se acumulan en los tejidos y órganos del bebé. Un feto con hidropesía corre un gran riesgo de nacer muerto.
Luego del nacimiento:
Hiperbilirrubinemia e ictericia grave. El hígado del bebé no puede manejar grandes cantidades de bilirrubina que resultan de la desintegración de los glóbulos rojos. El hígado del bebé se agranda y la anemia continúa.
Kernicterus. El kernicterus es la forma más grave de hiperbilirrubinemia y es causada por la acumulación de bilirrubina en el cerebro. Esto puede provocar convulsiones, daño cerebral, sordera y muerte.
Dado que la anemia, la hiperbilirrubinemia y la hidropesía fetal pueden ocurrir con otros trastornos y enfermedades, el diagnóstico preciso de la enfermedad hemolítica del recién nacido depende de determinar si existe una incompatibilidad de grupo o tipo sanguíneo. Algunas veces, se puede realizar el diagnóstico durante el embarazo en función de la información de las siguientes pruebas:
Prueba de existencia de anticuerpos Rh positivo en la sangre de la madre.
Ecografía: para detectar aumento de tamaño de órganos o acumulación de fluidos en el feto. Esta se utiliza para ver el funcionamiento de los órganos internos y evaluar el flujo sanguíneo a través de varios vasos.
La amniocentesis: para medir la cantidad de bilirrubina en el líquido amniótico.
Un muestreo de sangre del cordón umbilical del feto durante el embarazo para verificar anticuerpos, bilirrubina y anemia en el feto.
Una vez que el bebé nace, las pruebas de diagnóstico para detectar la enfermedad hemolítica del recién nacido pueden incluir lo siguiente:
Pruebas de sangre del cordón umbilical del bebé para obtener el grupo sanguíneo, factor Rh, conteo de glóbulos rojos y anticuerpos
Pruebas de sangre del bebé para chequear niveles de bilirrubina
Los bebés con EHRN pueden tratarse con:
En casos graves, se puede llevar a cabo una exanguinotransfusión. Esto implica extraer grandes cantidades de sangre del bebé, y por lo tanto la bilirrubina adicional y los anticuerpos. Se infunde sangre de donante fresca.
Exanguinotransfusión para reemplazar la sangre dañada del bebé por sangre fresca. La exanguinotransfusión ayuda a incrementar el recuento de glóbulos rojos y a reducir los niveles de bilirrubina. Una exanguinotransfusión se realiza alternando la administración e interrupción de sangre en pequeñas cantidades a través de una vena o arteria. Puede ser necesario repetir las exanguinotransfusiones si los niveles de bilirrubina se mantienen altos.
Inmunoglobulina intravenosa (IVIG). La inmunoglobulina intravenosa es una solución realizada con plasma sanguíneo que contiene anticuerpos para ayudar al sistema inmunológico del bebé. La inmunoglobulina intravenosa puede ayudar a reducir la descomposición de glóbulos rojos y los niveles de bilirrubina.
El tratamiento luego del nacimiento puede incluir:
La forma más grave de esta enfermedad, que es causada por la incompatibilidad Rh, se puede prevenir si se le hace un examen a la madre durante el embarazo. Si es necesario, se le aplica una inyección de un medicamento llamado RhoGAM en ciertos momentos durante y después del embarazo. Si usted ha tenido un bebé con esta enfermedad, consulte con su proveedor de atención médica si planea tener otro.
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