El traumatismo cerebral, también llamado lesión cerebral adquirida o simplemente lesión o trauma cerebral, ocurre cuando un trauma repentino causa daño al cerebro. El daño puede ser focal—limitado a una sola área del cerebro—o involucrar a más de un área del cerebro. El traumatismo cerebral puede resultar de una “lesión cerrada de cabeza" o una "lesión penetrante de la cabeza". Una lesión cerrada ocurre cuando la cabeza se golpea fuerte y repentinamente contra un objeto pero el objeto no penetra en el cráneo. Una lesión penetrante ocurre cuando un objeto perfora el cráneo y penetra en el tejido cerebral.
La mitad de todos los traumatismos cerebrales son causados por accidentes del tránsito, relacionados con automóviles, motocicletas, bicicletas y peatones. Estos accidentes son la principal causa de traumatismo cerebral en personas menores de 75 años. En personas de 75 años y mayores de 75, las caídas son la principal causa de traumatismo cerebral. Aproximadamente el 20 por ciento de los traumatismos cerebrales están relacionados con la violencia, como asaltos con armas de fuego y abuso infantil, y alrededor del 3 por ciento se deben a lesiones deportivas. La mitad de los incidentes de traumatismo cerebral involucran el uso de alcohol.
La causa del traumatismo cerebral juega un papel muy importante en el pronóstico del paciente. Por ejemplo, aproximadamente el 91 por ciento de los traumatismos cerebrales relacionados con el uso de armas (dos tercios de los cuales pueden ser el resultado de un intento de suicidio), terminan siendo fatales, mientras que sólo un 11 por ciento de los traumatismos cerebrales causados por caídas terminan en la muerte.
Las complicaciones del traumatismo cerebral incluyen convulsiones inmediatas, hidrocefalia o engrandecimiento ventricular post-traumático, derrames de fluido cerebro espinal, infecciones, lesiones vasculares, lesiones del nervio craneal, dolor, úlceras por presión, disfunción, falla orgánica múltiple en pacientes inconcientes, y politrauma (trauma a otras partes del cuerpo además del cerebro).
Una vez que el personal médico ha logrado estabilizar al paciente que padece de una lesión craneana, éste hace una evaluación de la condición del paciente midiéndole sus signos vitales y reflejos mediante un examen neurológico. Al paciente se le toma la temperatura y se le mide la presión arterial, pulso, ritmo respiratorio y dilatación de las pupilas ante la luz. Miden el nivel de conciencia del paciente y su funcionamiento neurológico mediante el uso de la escala de Coma de Glasgow, una prueba estandarizada de 15 puntos que usa tres criterios de observación –la apertura de los ojos, la mejor respuesta verbal y la mejor respuesta motora- para determinar la gravedad de la lesión.
Un puntaje total entre 3 y 8 indica que existe un trauma a la cabeza grave, 9 a 12 indica que existe un trauma a la cabeza moderado. Un puntaje entre 13 y 15 indica que existe un trauma a la cabeza leve.
La imagenología ayuda a determinar el diagnóstico y el pronóstico de un paciente de traumatismo cerebral. Los pacientes con un trauma leve a moderado pueden recibir rayos X para ver si existe una fractura de hueso o inestabilidad de la espina dorsal. El paciente debe permanecer inmovilizado en la camilla rígida y el cuello inmovilizador hasta que el personal médico tenga la seguridad de que no existe ningún riesgo de lesión en la espina dorsal. Para casos moderados a graves, la prueba que es la óptima en el campo de la imagenología es la escanografía por tomografía computarizada o (CT). La escanografía o CT crea una serie de imágenes de rayos X en cortes transversales de la cabeza y del cerebro y puede mostrar fracturas de hueso así como la presencia de hemorragia, hematomas, contusiones, edema del tejido cerebral, y tumores.
En la mayoría de los casos, la atención de emergencia se centra en estabilizar al paciente y hacer lo posible para que sobreviva. Esto puede incluir asegurarse de que haya un flujo adecuado de oxígeno al cerebro, controlar la presión arterial y evitar un daño mayor en la cabeza o el cuello. Una vez que el paciente está estable, pueden comenzarse otros tipos de cuidados para el TBI y sus efectos.
La cirugía puede ser parte de la atención de emergencia para reducir daño adicional en los tejidos del cerebro. La cirugía puede implicar:
Terapias de rehabilitación
Las terapias pueden ayudar a alguien que sufrió un TBI a reaprender ciertas habilidades como caminar o cocinar o a desarrollar estrategias de cuidado personal, como elaborar listas con los pasos necesarios para vestirse. La rehabilitación puede incluir distintos tipos de terapia para dificultades físicas, emocionales y cognitivas. Dependiendo de la lesión, estos tratamientos pueden necesitarse de manera transitoria luego de la lesión, de manera ocasional a lo largo de la vida o de forma permanente.
Al conducir use el cinturón de seguridad
Coloque a su niño dentro de un asiento de seguridad, abrochando su cinturón de seguridad, o colóquelo dentro de su asiento elevado (booster seat), o (dependiendo de la edad del niño), asegúrese que tenga puesto el cinturón de seguridad
Use un casco de protección cuando:
Monte en bicicleta o en una moto
Juegue un deporte de contacto físico como el fútbol americano o el hockey sobre hielo
Use patines en línea o monopatines
Batear o correr las bases en béisbol o softbol
Monte a caballo
Haga esquí o use un snowboard.
Evite las caídas
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