Una fractura femoral es la ruptura del hueso del muslo, llamado fémur. Este hueso también es conocido como el hueso del muslo. Va desde la cadera hasta la rodilla y es el hueso más largo y fuerte del cuerpo. Por lo general, se requiere de mucha fuerza para romperlo.
Normalmente una fractura femoral es causada por el traumatismo directo en el hueso. Estas fracturas se pueden generar por:
Entre las complicaciones más comunes :
Además, tras una fractura del cuello de cadera existe el riesgo de que el área fracturada se desplace y la cabeza del fémur se entumezca parcialmente (la denominada necrosis avascular de la cabeza femoral) y que la articulación de la cadera se anquilose debido a la pérdida de cartílago y hueso. Estas complicaciones aparecen, sobre todo, en los tratamientos no operativos de la fractura del cuello de cadera, así como en las operaciones que tienen como fin el mantenimiento de la cabeza del fémur.
Entre los riesgos y complicaciones que pueden surgir en el desarrollo de una fractura del cuello femoral y tras la operación, se encuentran los siguientes:
En caso de que se trate de una prótesis de cadera endoprotésica, es posible que se produzca la relajación temprana o tardía del implante en una etapa avanzada. Otras complicaciones frecuentes en fracturas con este tratamiento son las dislocaciones (luxaciones) de la nueva cabeza femoral en el disco, que aparecen principalmente como consecuencia de una carga disfuncional (cruzar la pierna ante una carga) en músculos que todavía no se han vuelto a desarrollar. Además, las condensaciones óseas cerca de las partes blandas de la articulación de la cadera (osificaciones heterotópicas) pueden conllevar una limitación de las funciones.
A menudo, tu médico puede determinar que tienes una fractura de cadera en función de tus síntomas, así como de la posición anormal de la cadera y de la pierna. Por lo general, una radiografía confirmará que tienes una fractura y mostrará con exactitud la ubicación de esta en el hueso.
Si la radiografía no muestra una fractura, pero todavía tienes dolor de cadera, tu médico puede ordenar una resonancia magnética o una gammagrafía ósea para buscar una fractura fina pequeña.
La mayoría de las fracturas de cadera se produce en uno de los dos lugares del hueso largo que va de la pelvis a la rodilla (fémur):
Puede presentarse un tercer tipo de fractura de cadera, denominada «fractura atípica», en personas que fueron tratadas durante un período prolongado con medicamentos que aumentan la densidad ósea (bisfosfonatos).
Hasta hace poco, el
tratamiento requería someter la pierna a tracción, con la ayuda de cables,
poleas y pesos, para que estuviera en la posición adecuada hasta la
cicatrización, lo que podía prolongarse durante meses. Las consecuencias
de ese largo período, era encontrar el estado general de los pacientes
deteriorado, ya que, en muchos casos, la fractura se complicaba con la
aparición de escaras, problemas respiratorios, flebitis…
Actualmente, todo esto ha
cambiado. Por lo general, al día siguiente de la operación el enfermo
ya puede sentarse.
La duración y la calidad de la recuperación depende tanto del
estado anterior del enfermo como de su voluntad de volver a realizar una
actividad normal.
Una persona que se valía por sí misma antes de la
fractura no tendrá grandes problemas, en principio, para volver a caminar: lo
irá haciendo progresivamente, del brazo del fisioterapeuta, en los días
siguientes a la intervención.
La cicatrización completa de la lesión, suele completarse
en un plazo de tres meses desde la operación, pero hay que saber que el estado de
ánimo es un elemento esencial del tratamiento. Con el tratamiento lo que se
persigue es mantener juntos los extremos fracturados para que puedan curarse. El mejor
método de tratamiento dependerá de las características del lesionado, dependerá de
su edad, la ubicación de la fractura, el tipo de fractura, y el nivel de
gravedad de la misma. El especialista le mostrará las mejores opciones
disponibles y le recomendará las más apropiadas a su caso. Generalmente, la
fractura tarda de 4-12 meses en curarse completamente. El tratamiento puede requerir:
Yeso
en espiga
Un yeso en espiga mantiene el fémur y la zona de la cadera inmóviles para asegurar la
curación del hueso. El yeso en espiga cubrirá al paciente desde la cintura
hasta el tobillo.
·
Este tipo de yeso se usa durante unas 8-12 semanas hasta
que el hueso se cura.
·
Una vez quitado el yeso, es posible que el paciente
pueda moverse mediante el uso de muletas durante 3-4 semanas
mientras la pierna recupera su fuerza.
·
Este tipo de yeso se usa sobre todo en niños pequeños.
Cirugía
para colocar dispositivo de fijación
Otra de las
opciones es realizar una operación para colocar dispositivos de
fijación que inmovilizan los huesos mientras se curan. La ventaja de
la cirugía es poder volver a la actividad y reanudar la vida normal (con muletas o con
una andadera) más pronto que con el yeso. Con la operación:
·
La fractura puede reducirse realineando los extremos fracturados del
hueso en caso necesario.
·
Se coloca uno tipo de fijación, como pueden ser:
o
Fijación interna: Se colocan
clavos largos y flexibles dentro del fémur para inmovilizar el hueso fracturado
mientras se cura. Normalmente estos clavos se quitan una vez que la fractura se
ha curado. En casos excepcionales, los clavos se dejan puestos.
o
Fijación externa: Se usa este tipo
cuando la fijación interna no es una opción viable. Se insertan clavos
metálicos en el hueso fracturado, a través de la piel. Estos clavos se conectan
a una barra colocada en el exterior de la piel del muslo. Los clavos y la barra
fijan el hueso en su sitio hasta que la fractura termina de curarse.
o
Placas y tornillos: Se coloca una
pequeña placa metálica sobre la fractura y se mantiene en su sitio con
tornillos. La placa y los tornillos se quitan una vez que se ha curado la
fractura.
Tracción
seguida de yeso en espiga
No es común pero en
algunos casos puede ser necesario aplicar tracción antes de poner el
yeso. Para aplicar tracción se utiliza un sistema de cuerdas, poleas y pesas
conectadas a clavos metálicos que se colocan en el hueso de la pierna.
Este sistema tira suavemente de los huesos de la pierna para ayudar a
alinearlos correctamente.
Una vez realizado el métodos más adecuado a las necesidades del
lesionado, se deberá tener en cuenta que:
·
Una vez curada la fractura, no se preocupe si no empieza a
caminar de inmediato. Comenzará a caminar sobre la pierna lesionada
cuando se sienta preparado.
·
Andar raro o cojo en los inicios tras el
tratamiento es normal. Esto puede durar
hasta un año, pero en la mayoría de los casos desaparece.
·
Una vez que el hueso se ha curado, su médico le recomendará seguir
unas pautas de fisioterapia para ayudar a
fortalecer la pierna.
·
Podría ser que la pierna no quede del todo recta inmediatamente después
de que se cure la fractura. De todas formas, el hueso estará todavía
pasando por un proceso llamado remodelamiento. Durante este proceso, y sobre
todo en edades tempranas, el hueso reparado se reforma
lentamente. La mayoría de los ángulos o curvas del hueso se enderezan durante esta
etapa, en un proceso que dura de 1 a 3 años.
·
En algunos casos, el fémur fracturado puede crecer más rápidamente que
el de la otra pierna, por lo que podría resultar la pierna lesionada
ligeramente más larga que la otra. Si fuera el caso, su medico le
informara de ello.
Los estilos de vida saludables al comienzo de la adultez permiten desarrollar una masa ósea máxima más elevada y reducir el riesgo de osteoporosis en el futuro. Las mismas medidas pueden disminuir el riesgo de caídas y mejorar tu salud general si las adoptas a cualquier edad.
Para evitar caídas y mantener los huesos sanos:
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