Una fractura de pierna es una fractura en cualquiera de los 3 huesos largos de la pierna. El fémur es el hueso más grande y va de su cadera a la rodilla. La fíbula y tibia son los 2 huesos en la parte inferior de su pierna que van de su rodilla al tobillo
Las causas más frecuentes son:
Durante la exploración física, el médico inspeccionará la zona afectada para detectar sensibilidad, hinchazón, deformidad o una herida abierta.
Usualmente, los rayos X pueden identificar el lugar de la fractura y determinar la extensión de la lesión a cualquier articulación adyacente. Ocasionalmente, el médico también puede recomendarte imágenes más detalladas por tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM).
El tratamiento de una pierna quebrada variará según el tipo y la localización de la quebradura. Las fracturas por sobrecarga pueden requerir solo reposo e inmovilización. Las fracturas se clasifican en una o más de las categorías siguientes:
Reducción de la fractura
Usualmente, el tratamiento inicial de una fractura de pierna comienza en una sala de urgencias o clínica de atención inmediata. Aquí, los médicos suelen evaluar la lesión e inmovilizar la pierna con una férula. Si tienes una fractura desplazada, es posible que, antes de colocar una férula, el médico deba manipular los fragmentos para que regresen a sus posiciones correctas; este proceso se denomina «reducción». Algunas fracturas se entablillan durante un día para permitir que la hinchazón disminuya antes de colocar el yeso.
Inmovilización
Restringir el movimiento de un hueso quebrado de la pierna es fundamental para una curación adecuada. Para hacer esto, es posible que necesites una férula o un yeso. Y puede que, durante seis a ocho semanas, o más, tengas que usar muletas o un bastón para no cargar peso sobre la pierna afectada.
Terapia
Después de quitar el yeso o la férula, es probable que necesites ejercicios de rehabilitación o fisioterapia para reducir la rigidez y restaurar el movimiento en la pierna lesionada. Dado que no moviste la pierna por un tiempo, puedes incluso tener rigidez y debilidad muscular en áreas no lesionadas. La rehabilitación puede ayudar, pero la curación completa de lesiones graves puede llevar varios meses, o incluso más.
Cirugías y otros procedimientos
La inmovilización cura la mayoría de las quebraduras óseas. Sin embargo, es posible que necesites cirugía para implantar dispositivos de fijación interna, tales como placas, barras o tornillos, para mantener la posición adecuada de los huesos durante la cicatrización. Estos dispositivos de fijación interna pueden ser necesarios si tienes las siguientes lesiones:
En ciertas lesiones, el médico también puede recomendarte un dispositivo de fijación externa, es decir, un bastidor por fuera de la pierna unido al hueso con clavos. Este dispositivo proporciona estabilidad durante el proceso de cicatrización y usualmente se retira después de unas seis a ocho semanas. Existe un riesgo de infección alrededor de los clavos quirúrgicos conectados al dispositivo de fijación externa.
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