El esófago es un tubo hueco que transporta los alimentos desde la boca hasta el estómago. Se encuentra situado en el tórax inmediatamente por delante de las vértebras y entre los dos pulmones. El esófago se une con el estómago por debajo del diafragma, en dicha unión se sitúa un esfínter denominado cardias que evita que el contenido gástrico ascienda al esófago (reflujo) e impide que el ácido del estómago lesione la mucosa del esófago.
El cáncer de esófago generalmente comienza en las células que recubren su interior. Puede presentarse en cualquier parte del esófago, siendo más frecuente en hombres en edades comprendidas entre los 50 y 60 años.
Los dos tipos más frecuentes de cáncer esofágico son el carcinoma de células escamosas o epidermoide, que aparece fundamentalmente en la parte superior y media del esófago; y el adenocarcinoma el cual afecta las células glandulares del esófago inferior en la unión con el estómago.
Con el fin de determinar el tratamiento más adecuado para el cáncer de esófago, es importante conocer la extensión de tumor, dependiendo de si el tumor está confinado al esófago, invade estructuras vecinas u órganos a distancia, se clasifica en diferentes estadios:
Estadio 0
El tumor está confinado a la mucosa del esófago. No existe afectación ganglionar ni de órganos a distancia.
Estadio I:
Esta fase se puede dividir en:
Estadio IA: El tumor invade la lámina propia o la submucosa (situadas por debajo de la mucosa) y el tumor está bien diferenciado (grado 1). No existe afectación ganglionar ni de órganos a distancia.
Estadio IB: El tumor invade la lámina propia o la submucosa (situadas por debajo de la mucosa) y el tumor no está bien diferenciado (grados 2 o 3) o bien el tumor invade capas más profundas (capas muscular propia o adventicia) y el tumor está bien diferenciado (grado 1) y localizado en la parte inferior del esófago. No existe afectación ganglionar ni de órganos a distancia.
Estadio II:
Esta fase puede dividirse en:
Estadio IIA: El tumor infiltra en profundidad la pared del esófago (capas muscular propia o adventicia) sin afectación ganglionar y el tumor está bien diferenciado (grado 1) y localizado en la parte media o superior del esófago.
Estadio IIB: El tumor invade las capas más superficiales del esófago (lamina propia, submucosa o muscular propia) pero se objetiva infiltración ganglionar regional o bien el tumor infiltra en profundidad la pared del esófago (capas muscular propia o adventicia) sin afectación ganglionar y el tumor no está bien diferenciado (grados 2 o 3).
Estadio III:
Esta fase puede dividirse en:
IIIA: El tumor invade la pared del esófago superficial (lámina propia, submucosa, muscular propia) y presenta afectación de 3 a 6 ganglios regionales o el tumor invade la adventicia y presenta afectación en 1 o 2 ganglios regionales o el tumor invade pleura, pericardio o diafragma sin afectación tumoral en algún ganglio linfático regional.
IIIB: El tumor invade la pared del esófago incluyendo la capa adventicia y se observa afectación tumoral en 3-6 ganglios linfáticos regionales.
IIIC: El tumor invade pleura, pericardio o diafragma y presenta afectación ganglionar regional o el tumor es inoperable (invade aorta, tráquea o vértebra) o existe afectación de 7 o más ganglios regionales.
Estadio IV: Independientemente del grado de afectación de la pared y si existe ganglios regionales afectos se objetiva metástasis en ganglios y órganos alejados.
Se cree que la irritación crónica del esófago puede contribuir a causar los cambios que provocan cáncer de esófago. Los factores que producen irritación en las células del esófago y que aumentan el riesgo de padecer cáncer de esófago comprenden:
A medida que el cáncer de esófago avanza, puede causar complicaciones, como:
Obstrucción del esófago. El cáncer puede dificultar o impedir el paso de alimentos y líquidos a través del esófago.
Dolor. El cáncer esofágico avanzado puede provocar dolor.
Sangrado esofágico. Si bien el sangrado, por lo general, es gradual, en ocasiones puede ser repentino e intenso.
El principal método de diagnóstico del cáncer de esófago es la endoscopia disgestiva, exploración que facilita imágenes directas de la causa de obstrucción esofágica, la localización exacta del punto de obstrucción y permite obtener muestras para confirmar el diagnóstico mediante la biopsia. Con este sistema se diagnostican más del 96% de los casos.
A su vez se deben realizar pruebas de analítica sanguínea: Hemograma, función renal y hepática.
Una vez confirmado el diagnóstico, hay que estudiar la extensión de la enfermedad con el fin de valorar el tratamiento más oportuno.
Hay que realizar un TAC de cuello, tórax y abdomen para evaluar si existen metástasis a distancia.
Para establecer el grado de penetración del tumor en la pared esofágica (infiltración local) y la presencia de adenopatías regionales, el método diagnóstico más preciso es la ecoendoscopia. Además, permite la punción-aspiración con aguja fina (PAAF) de los ganglios linfáticos, incrementando la precisión diagnóstica.
La tomografía por emisión de positrones (PET) con el uso de 18F-fluorodesoxiglucosa (FDG) es una exploración que tiene gran valor ya que permite detectar metástasis a distancia no diagnosticadas previamente por el TAC.
Ingesta de bario: El paciente ingiere durante la prueba un contraste por vía oral (papilla de bario) que permite, mediante rayos X, definir el contorno del esófago y valorar si existe alguna alteración irregular en la pared del esófago que pueda hacer sospechar la existencia de un cáncer.
El tratamiento del cáncer de esófago es multidisciplinario y depende de la fase en la que se encuentre la enfermedad en el momento del diagnóstico, edad del paciente y localización del tumor (tercio superior, medio o inferior). En general, el tratamiento está basado en la combinación de alguno de estos tratamientos: cirugía, radioterapia y quimioterapia.
Cirugía
La cirugía para extirpar el cáncer se puede usar por sí sola o en combinación con otros tratamientos. Las operaciones con que se trata el cáncer de esófago incluyen:
Cirugía para extirpar tumores muy pequeños. Si el cáncer es muy pequeño y está confinado a las capas superficiales del esófago y no se ha extendido, el cirujano puede recomendar extirpar el cáncer y el margen de tejido sano que lo rodea. La cirugía se puede hacer usando un endoscopio que se pasa por la garganta y al esófago.
Cirugía para extirpar parte del esófago (esofagectomía). Durante una esofagectomía el cirujano extrae la parte del esófago que contiene el tumor junto con una sección de la parte superior del estómago y los nódulos linfáticos cercanos. La parte restante del esófago se reconecta al estómago. En general esto se hace estirando el estómago hacia arriba para conectarlo con la parte restante del esófago.
Cirugía para extirpar parte del esófago y la parte superior del estómago (esofagogastrectomía). Durante la esofagogastrectomía el cirujano extirpa parte del esófago, los nódulos linfáticos cercanos y una parte más grande del estómago. El resto del estómago se estira hacia arriba y se vuelve a unir al esófago. Si es necesario, se usa parte del colon para ayudar a unirlos.
La cirugía para cáncer de esófago presenta riesgos de complicaciones graves, como infección, sangrado y drenaje del área donde se une lo que queda del esófago al estómago.
Quimioterapia
La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos que usa sustancias químicas para destruir las células cancerosas. Los medicamentos de quimioterapia típicamente se usan antes (neoadyuvantes) o después (adyuvantes) de la cirugía en las personas con cáncer de esófago. La quimioterapia también puede combinarse con la radioterapia. En las personas con cáncer avanzado que se ha extendido más allá del esófago, la quimioterapia puede usarse sola para ayudar a aliviar los signos y síntomas causados por el cáncer.
Los efectos secundarios que sientas dependen de los medicamentos de quimioterapia que tomes.
Radioterapia
La radioterapia usa haces de rayos X de alta potencia para eliminar las células cancerosas, la radiación viene de una máquina exterior al cuerpo, que dirige los rayos al área afectada (radioterapia externa). O, menos comúnmente, la radiación puede colocarse dentro del cuerpo, cerca del cáncer (braquiterapia).
La radioterapia se combina con mucha frecuencia con la quimioterapia en las personas con cáncer de esófago, en ocasiones es usada antes de una cirugía, o a veces después. La radioterapia también es utilizada para aliviar las complicaciones del cáncer de esófago avanzado, como cuando un tumor crece lo suficiente para impedir que la comida pase al estómago. El tratamiento puede durar de dos a seis semanas de tratamientos diarios de radiación.
Los efectos secundarios de la radiación al esófago incluyen reacciones de la piel similares a quemaduras por el sol, hacer que tragar sea difícil o doloroso y daño accidental a los órganos cercanos, como los pulmones y el corazón.
Puedes tomar medidas para reducir el riesgo de contraer cáncer de esófago. Por ejemplo:
Deja de fumar. Si fumas, habla con tu médico sobre estrategias para dejar de hacerlo. Existen medicamentos y apoyo psicológico para ayudarte a dejar de fumar.
Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Si optas por beber alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos sanos, esto significa hasta una copa por día para las mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65 años, y hasta dos copas por día para los hombres de 65 años o menores.
Comer más frutas y vegetales. Agrega una variedad de frutas y vegetales coloridos a tu dieta.
Mantén un peso saludable. Si tienes sobrepeso u obesidad, pregúntale a tu médico acerca de estrategias que te ayuden a bajar de peso. Ten como meta un adelgazamiento lento y constante, entre 0,5 a 1 kilogramo por semana.
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