Los potenciales evocados son técnicas diagnósticas que, mediante estímulos sensitivos (visuales, auditivos o táctiles eléctricos) y el registro de las respuestas cerebrales que éstos provocan, valoran la integridad de las vías sensitivas estimuladas. Para valorar estas respuestas, hay que dar varios cientos de estímulos y promediar los resultados.
Para realizar esta prueba no es necesaria ninguna preparación previa. Al paciente se le colocan unos electrodos (se pegan con pasta conductora y colodion) en el cuero cabelludo y pabellones auditivos y/o en hombro, cuello, columna.
Posteriormente, recibe los distintos estímulos para obtener la respuesta evocada correspondiente. Así, para el potencial evocado visual, el paciente recibe un estímulo visual; para el potencial evocado auditivo, el estímulo auditivo consiste en oír tonos por un auricular; y los potenciales evocados somatosensoriales son producidos por estímulos eléctricos en pies y manos.
S/S.
No hace falta permanecer en ayunas antes de la prueba ni después.
Este estudio se puede realizar en un centro hospitalario con una Unidad de Neurofisiología, sin necesidad de ingreso y tras la puede reanudar sus actividades normales.
Antes de la prueba se recomienda haber dormido poco la noche anterior, excepto si se trata de una prueba de potenciales evocados visuales, en cuyo caso debes llegar bien descansado.
Evite las bebidas con cafeína (café, coca-cola, bebidas energéticas, etcétera) el día antes de la prueba. Se aconseja no colocarse cremas ni lociones el día de la prueba en la zona del cuerpo que vaya a ser estudiada, tampoco laca, mascarillas o gomina en el pelo.
Puede acudir a la cita de la prueba con la misma ropa de cada día; aunque quizá le pidan que se descubra la parte del cuerpo a estudiar.
Los estudios de potenciales evocados son útiles cuando se sospechan las siguientes enfermedades:
Detección precoz de la sordera en neonatos: con estos estudios se pueden comprobar que un recién nacido recibe los estímulos auditivos en el cerebro, descartando así que tenga un daño en el oído.
Identificación de lesiones neuronales: casi cualquier interrupción en las vías nerviosas podría ser detectada mediante este tipo de estudios. Se suele utilizar por ello en el diagnóstico de esclerosis múltiple, politraumatizados o parálisis medular, entre otros trastornos.
Descartar simulaciones o patología psiquiátrica: hay ciertas situaciones en las que los síntomas neurológicos son simulados voluntariamente o en el contexto de una alteración psiquiátrica. El estudio de potenciales evocados es una prueba completamente objetiva que detecta si realmente llegan señales eléctricas al cerebro.
Diagnóstico del tumor neurinoma del nervio acústico: este tipo de tumor aparece en los nervios que transmiten los impulsos nerviosos desde el oído al cerebro. Provoca sordera y puede ser detectado mediante estos estudios.
Estudio del paciente en coma: cuando una persona está en coma es difícil decir qué zonas del cerebro están dañadas. Los potenciales evocados permiten identificar las áreas cerebrales que no tienen actividad a pesar de los estímulos externos.
Estudio de la ceguera: los potenciales evocados pueden señalar si la lesión nerviosa que impide la visión se encuentra en la retina y el nervio óptico, o si se encuentra en la corteza cerebral encargada de recibir las señales eléctricas.
El estudio de potenciales evocados es una prueba no invasiva que estudia la actividad eléctrica neuronal, para comprobar que el sistema nervioso funciona correctamente ante estímulos visuales, táctiles o auditivos.
Rango sujeto a evaluación de la clínica o del médico tratante.
Para hacer un estudio de potenciales evocados, en primer lugar, el médico valorará si puede ser útil para el diagnóstico. De ser así, le citará un día para realizarle la prueba y se le explicará las medidas básicas que debe saber antes de someterse a la misma.
Cuando llegue al hospital y pase a la sala de la prueba le pedirán que se recuestes en una cama o un sillón cómodo. De ser necesario le pedirán que se descubra la parte de tu cuerpo a estudiar. Limpiarán la superficie de la piel y del pelo con productos antisépticos para así limpiarla de gérmenes y eliminar la grasa superficial. Los electrodos serán colocados pegados a la piel con un gel; en el cuero cabelludo también utilizarán un gel, pero los electrodos se suelen poner ensamblados en una gorra para que su colocación sea más fácil. Si se trata de un estudio somatosensorial quizá le coloquen electrodos en piernas, brazos y espalda.
El número de electrodos es muy variable, depende de la alteración neurológica a estudiar, del órgano sensorial afectado, y de la extensión del estudio. Varía desde un par de electrodos hasta más de veinte. Todos los electrodos tienen un cable que termina en un osciloscopio que registra todas las señales eléctricas.
Una vez que se hayan colocados todos los electrodos se le estimulará por distintas vías, según el órgano sensorial a estudiar. Si es un estudio de potenciales visuales verá destellos de luz repetidos, tableros de ajedrez en movimiento, y otras formas de luz. Si es un estudio auditivo escuchará chasquidos y tonos agudos de forma repetida. Si es un estudio somatosensorial, percibirá pequeñas descargas eléctricas, muy poco molestas, en las zonas de la piel que se tienen que estudiar. Durante todo ese tiempo el técnico que está realizando la prueba se le darán órdenes sencillas, como que cierre los ojos o que respire profundamente.
Una vez finalizada la prueba los electrodos serán retirados uno a uno, y se limpiará de nuevo la zona para retirar el gel, aunque después en casa tendrá que limpiarse mejor y lavarse el cabello. Tras esto puede} realizar sus actividades cotidianas con normalidad, aunque teniendo en cuenta que su cabello puede ofrecer un aspecto de falta de higiene.