Es un examen que sirve para medir la respuesta eléctrica de las células del ojo sensibles a la luz, llamadas bastones y conos (células que forman parte de la retina; la parte posterior del ojo).
ERG.
Prueba electrofisiológica.
Electrorretinograma.
No es se requiere ningún tipo de preparación previa antes del examen.
Prueba indicada para el diagnóstico de diversas afecciones retinianas tales como:
Retinosis pigmentaria.
Degeneración macular.
Retinoblastoma (un cáncer de la retina).
Desprendimiento de retina.
Distrofia de la barra cónica (DBC).
También puede ser útil para evaluar si se necesita de cirugía ocular.
Una electrorretinografía, o un electrorretinograma, es una prueba de diagnóstico la cual permite medir la respuesta eléctrica de las células de la retina (la pared posterior del ojo) cuando se exponen a la luz.
Los resultados normales del examen muestran un patrón A y B normal en respuesta a cada destello.
Los siguientes trastornos pueden provocar resultados anormales:
Arterioesclerosis con daño a la retina.
Ceguera nocturna congénita.
Retinosquisis congénita (separación de las capas de la retina).
Arteritis de células gigantes.
Medicinas (cloroquina, hidroxicloroquina).
Mucopolisacaridosis.
Desprendimiento de retina.
Distrofia de conos y bastones (retinitis pigmentaria).
Traumatismo.
Deficiencia de vitamina A.
Para la realización de la prueba usted deberá estar sentado. Tras esto el médico le aplicará gotas anestésicas en los ojos para que no sienta ninguna molestia durante el examen. Los ojos se mantienen abiertos con un pequeño dispositivo llamado retractor. Se colocará un sensor eléctrico (electrodo) en cada ojo.
El electrodo colocado medirá la actividad eléctrica de la retina en respuesta a la luz. Una luz relampaguea y la respuesta eléctrica viaja desde el electrodo hasta una pantalla similar a un televisor, donde se puede observar y registrar. El patrón de respuesta normal tiene ondas llamadas A y B.
Cuando esto suceda el especialista tomará las lecturas en la luz normal del cuarto y posteriormente de nuevo en la oscuridad, luego de dejar pasar veinte minutos para que los ojos se adapten.