Las nuevas tecnologías tienen un poder de atracción sobre los niños muy superior al que en su día tuvo la televisión en la generación de sus padres, que ahora lucha por apagar la tablet o quitarles el móvil a sus hijos.
La televisión es un medio de entretenimiento en el que el espectador se mantiene pasivo —apunta Óscar González, fundador de Alianza Educativa y profesor de sexto de Primaria—.
Con las redes sociales, los niños y adolescentes se sienten atraídos fundamentalmente por la velocidad a la que acceden a información de todo tipo, vídeos o fotos a golpe de clic según su propio deseo en cada momento.
Los pequeños no son conscientes de la cantidad de horas que están quietos, lo que va en detrimento de la actividad física, de que dediquen su mente a juegos o actividades más creativas y a los deberes.
Tampoco hay que obviar las alertas que continuamente lanzan los expertos sobre la posibilidad que tienen los menores de acceder a contenidos poco apropiados para su edad o que acaben consumiendo estos contenidos como si de una adicción se tratara.
A diario, muchos padres se ven sorprendidos por el llanto, rabietas y hasta pataletas descomunales que hacen sus hijos cuando apagan estos dispositivos.
Óscar González advierte de que la teoría sobre cómo afrontar ese momento de llantos incontrolados es fácil, no así la práctica.
Lo primero que hay que hacer es armarse de paciencia y dirigirse a ellos con tranquilidad porque si el padre va alterado a quitarle la tablet o el móvil se entrará en un bucle de discusiones que irá creciendo y acabará con grandes gritos.
Hay que recordarle que el dispositivo es de los padres, por lo que ellos deciden cuándo deben dárselo. Se le pide que se lo entregue en las manos y, de no ser así, se le dirá que la próxima vez no lo tendrá durante un día entero. Si él se resiste, las consecuencias se alargarán durante más tiempo.
Fuente: ABC.es
Foto: proexpansion.com