Un estudio sugiere que el parto por cesárea modifica las bacterias alojadas en el intestino. Mientras que el parto natural beneficia el crecimiento de una flora sana, por tanto, el procedimiento quirúrgico aumentaría la presencia de microorganismos dañinos.
El grupo de científicos que realizó la investigación indicó que la forma de dar a luz impacta en la flora intestinal del recién nacido y puede afectar su salud a lo largo de la vida.
En la investigación participaron 120 bebés, algunos nacidos por parto natural y otros, por cesárea. Los investigadores liderados por el Centro Médico Universitario de Utrecht (Países Bajos) observaron que los dos grupos de chicos tenían microbiotas diferentes.
Aquellos que habían llegado al mundo tras una intervención quirúrgica tuvieron un retraso en el desarrollo normal de la flora y una mayor cantidad de bacterias dañinas, en comparación con aquellos que atravesaron un parto vaginal.
Esta diferencia no es menor: en el intestino viven más de mil tipos de bacterias diferentes con múltiples funciones, desde digerir alimentos hasta estimular el desarrollo del sistema inmunológico y protegernos de infecciones.
Por lo tanto, no es extraño que los expertos hayan encontrado una correlación entre la macrobiótica intestinal y la cantidad de infecciones respiratorias durante el primer año de vida, los bebés nacidos por cesárea fueron más propensos a sufrirlas.