1. Corre por la orilla
La mejor zona para correr por la playa es la orilla, porque la arena está más compacta y húmeda. Esto favorece el ejercicio y la eficacia del entrenamiento, a diferencia de las zonas donde la arena está seca y suelta, que dificulta el entrenamiento y perjudica al cuerpo.
2. Corto y poco frecuente
Te aconsejamos empezar con 20-25 minutos (incluso menos) de carrera por la playa, para asegurar que no te excedes. Y, sobre todo, si vives o veraneas cerca de la costa, no cambies las carreras de asfalto o montaña por las de playa únicamente. Hay que mantener un equilibrio entre los diferentes terrenos.
3. Ir descalzo
Correr con arena en las zapatillas o los calcetines mojados dificulta el entrenamiento. Por este motivo, te recomendamos correr por la playa descalzo. Es un hábito que tiene muchos beneficios para la salud. Desde favorecer el sistema circulatorio, a mejorar el estado de la piel de la planta de los pies. Aun así, si eres propenso a las lesiones o necesitas un calzado especial (plantillas, compresores…) es probable que desees mantener las zapatillas puestas.
4. Terreno plano
A diferencia del running en cintas de correr, la arena no es una superficie plana, ya que tiene surcos. Además, la orilla, al ser donde acaba la ola, suele ser inclinada. Tienes que intentar correr por la parte más llana de la orilla, aprovechando la superficie lisa y plana que dejan las olas.
Es recomendable que no hagas un circuito por la playa, sino que hagas un camino de ida y vuelta.
5. ¡Mantenerse a salvo!
Es importante que cuando hagas cualquier tipo de ejercicio al aire libre y durante las horas de sol, protejas la piel con crema solar. Pero sobretodo, al correr por la arena, hay que extremar las precauciones, ya que no hay ninguna zona que puedas protegerte del sol. Igual de importante es llevar agua encima o saber dónde puedes hidratare durante la sesión de running, para prevenir mareos e incluso desmayos, ya que entrenar bajo el sol y con las altas temperaturas del verano aumenta la dificultad y lleva a tu cuerpo a un nivel de esfuerzo más elevado.
Por último, hay que tener en cuenta las mareas. Si entrenas por la orilla y hay mareas, es posible que cuando decidas volver deshaciendo el camino, no puedas, como consecuencia del aumento de la marea. Por lo tanto, tienes que tener controlada la marea y el camino a seguir durante la carrera.